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Bruselas impone a los pequeños municipios de Canarias acelerar en depuración

La nueva directiva europea obliga a tratar las aguas de los núcleos de más de mil vecinos y redobla el reto para Canarias que ya incumple las anteriores

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Santa Cruz de Tenerife

Vamos tarde. Bruselas ha impuesto a través de la directiva 2024/3019 la obligación de depurar las aguas urbanas de todos los núcleos de más de mil habitantes. Pero Canarias ya comienza esta carrera con retraso, porque el territorio no ha cumplido los plazos marcados por las normativas europeas anteriores y se enfrenta ahora con este nuevo reto que afectará sobre todo a los municipios con menos habitantes. Las corporaciones locales más pequeñas no tienen el músculo económico ni técnico suficiente para poder poner en marcha sistemas de depuración convencionales propios, pero tampoco para mantenerlos. Se abre, por tanto, un escenario en el que será necesario ofrecer soluciones ad hoc para cada región, pasando por las depuradoras comarcales o instalaciones basadas en depuradoras humedales, que pueden convertirse en una excelente opción para territorios concretos.

Una situación que se puso sobre la mesa en el foro De construir y olvidar a gestionar y valorar: la revolución del agua en pequeñas comunidades de Canarias, organizado por Aqualia y Prensa Ibérica -empresa editora de los periódicos EL DÍA y La Provincia-. En la mesa de debate, los intervinientes coincidieron en que el reto para el Archipiélago en la gestión del ciclo integral del agua es mayúsculo. Más si cabe tras la aprobación de la nueva directiva europea, que no solo impone comenzar a depurar agua de núcleos más pequeños, sino que las plantas sean completamente autosuficientes en 2045 y que realicen tratamientos cada vez más completos.

«El impacto va a ser importante, porque todavía no hemos llegado al objetivo de cumplir con la depuración de las aglomeraciones urbanas de más de 2.000 habitantes», puntualizó la consejera insular del Área de Medio Natural, Sostenibilidad, Seguridad y Emergencias del Cabildo de Tenerife, Blanca Pérez. La responsable insular constató que en la Isla se ha apostado por el sistema de depuradoras comarcales, precisamente, para dar respuesta a aquellos municipios que no tienen capacidad económica y técnica para afrontar estos retos. Pero, recalcó que la inversión que se está haciendo en la construcción de plantas no sirve de nada si no puede llegar el agua residual hasta ella. Y para ello, se debe invertir también en sistemas de saneamiento y concienciar a los vecinos para que enganchen las tuberías de sus domicilios con la red municipal.

Red de saneamiento

Pérez insistió en que los ayuntamientos deben aprobar las ordenanzas para hacer obligatorias estas conexiones. «La ciudadanía tiene que interiorizar que tiene que ser así, no puede ser que aportemos ayudas para conectarse y queden vacías», lamentó. Aunque sostuvo que el principal problema que tiene la Isla en materia de saneamiento «se llama dinero», ya que por mucha planificación que se haga, si no se tiene una ficha financiera asociada no vale para nada. Y recordó que el Cabildo está financiando con recursos propios obras declaradas de interés estatal, que debería financiar el Gobierno central.

En este sentido, José García Leal, director general de Aguas del Gobierno de Canarias, abogó por premiar con más recursos a aquellos municipios más cumplidores. «Más de la mitad de los municipios de Canarias tiene menos de 10.000 habitantes, el reto es muy potente y tenemos que trabajar en concienciación social porque queremos cumplir con Europa», determinó.

Para Zouhayr Arbib, jefe del Departamento de Sostenibilidad de I+D+i de Aqualia, Canarias, pero también España, ya va muy tarde porque ni siquiera ha cumplido con la directiva europea de 1991. «Llevamos pagados más de 100 millones de euros en sanciones y 200 expedientes abiertos», explicó y recordó que la nueva directiva será mucho más exigente no solo para las pequeñas poblaciones, sino que «va a endurecer todo». «Exigirá neutralidad energética y eliminar más y mejor», reforzó.

Obsolescencia

Arbib expuso que en los años 90 se pensó que instalando grandes plantas en núcleos pequeños se acabaría el problema con la depuración. Nada más lejos de la realidad. Estas instalaciones requieren de un mantenimiento técnico y económico que está fuera del alcance de las corporaciones más modestas. «Se optó por regalar ferrari, pero no se podía pagar el seguro ni la gasolina, así que hay plantas que nunca han llegado a arrancar», mostró. Además, detalló que muchas de las que se construyeron en la década final del siglo pasado ya están obsoletas, con lo que se necesitará mucha inversión para ponerse al día.

Por eso, la alternativa actual es ofrecer a cada territorio una solución particular en función de sus características. Ejemplo de ello es la planta que se pretende instalar en el municipio gomero de Hermigua, utilizando un enfoque tecnológico basado en la integración de humedales construidos con avances de última generación. Un proyecto para el que ha recibido financiación europea de la mano de Aqualia.

El responsable de Depuración y Desalación de Aqualia en Canarias, Antonio García, defendió este tipo de proyectos como una alternativa idónea para pequeñas poblaciones. Los costes energéticos de estas instalaciones no solo son menores que los de una depuradora tradicional, sino que además el mantenimiento es bastante más sencillo. García recalcó que uno de los principales problemas que había sucedido hasta ahora era que se habían diseñado plantas con un enorme potencial, sin que las administraciones que debían asumir sus costes de gestión pudieran hacerse cargo de ellos. «Tenemos que diseñar de acuerdo con lo que somos capaces de mantener», resaltó, ya que un 85% de los municipios se queja de que no tiene personal técnico adecuado y un 90% no tiene financiación para sacar adelante los proyectos.

Fangos

Las depuradoras basadas en este tipo de sistemas también solucionan otro problema al que se enfrentan las administraciones respecto a la depuración de aguas: la gestión de los fangos que se generan. «La tecnología a base de humedales existe y no hay que hacer una gestión del fango en 20 o 25 años», señaló el jefe del Departamento de Sostenibilidad de I+D+i de Aqualia, que lo resaltó como otro punto importante para que pequeñas comunidades puedan optar por este tipo de plantas. En cambio, la consejera insular las ve como una solución puntual para núcleos concretos, pero no para la Isla, ya que aseguró que consumirían una gran cantidad de suelo.

El consejero de Agricultura, Ganadería y Pesca y Soberanía Alimentaria, Narvay Quintero, sí se mostró partidario de implementar este tipo de plantas en Canarias, para evitar así «construir y olvidar». «Queríamos café para todos porque Europa financiaba y daba fondos, pero al final no ha sido la solución», apuntó. En su intervención, que puso el broche final al foro, el responsable regional abogó por ellas porque no solo pueden ser una solución para la depuración, sino también para la valorización. Ya que, según explicó, de los humedales se podría obtener forraje para los animales al menos dos veces al año, así como agua que luego se pueda utilizar. «La regeneración es el próximo paso que tenemos que dar porque todas las islas, sin excepción, tienen ya problemas con el agua», concluyó.

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