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Entrevista | Ana Garriga Las hijas de Felipe

Ana Garriga (Las hijas de Felipe): «Nos cuentan la historia en clave colonialista y así es imposible sentir empatía por el pasado»

Ana Garriga y Carmen Urbita, creadoras del pódcast 'Las hijas de Felipe', participan en el Festival Her en Tenerife, donde exploran el concepto de isla

Ana Garriga y Carmen Urbita.

Ana Garriga y Carmen Urbita. / @leafhopperproject

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Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

Ana Garriga y Carmen Urbita están detrás del pódcast Las hijas de Felipe. La primera de ellas participa esta semana en el Festival Her y llega al TEA Tenerife Espacio de las Artes con el taller Insularismos conventuales.

¿Con qué propuesta ha llegado a Tenerife para participar en el Festival Her?

Nuestro discurso se centra en la potencia metafórica que tiene el concepto de isla. Cuando Carmen y yo estábamos haciendo el doctorado, en segundo año, tuvimos un seminario que se llamaba Insularismo e identidad. Estaba muy centrado en la región caribeña y trabajamos muchos autores cubanos o puertorriqueños. Fue entonces cuando leímos sobre el aparato teórico elaborado alrededor de la noción de la isla, desde construcciones políticas, filosóficas y demás. Así que me ha parecido una buena forma de comenzar esta participación en el Festival Her transitar por ese lugar. En mi caso, también tengo mucha relación con el territorio isleño porque mi madre es de Gran Canaria y mi padre es de Tenerife, aunque yo me he criado en la Península. Toda mi vinculación afectiva y familiar es canaria y me apetece mucho entablar un diálogo con gente que, asumo, será de las Islas. Me gustaría tantear si todas esas envolturas teóricas sobre las islas son como imagino.

Su propuesta tiene por título Insularismos conventuales. ¿Qué importancia cobra la religión en su propuesta?

Como todo el trabajo que hacemos Carmen y yo, ponemos el foco en los conventos, aunque no queremos que nuestra propuesta tenga una orientación católica, ni mucho menos. Simplemente es una forma de encontrar y acercarnos a los relatos femeninos de los siglos XVI y XVII, porque es en estas construcciones donde se reunían la mayoría de los textos escritos por mujeres. Es por eso que empezamos a centrar nuestras investigaciones en textos conventuales. Después del Concilio de Trento, la clausura se impuso como obligatoria en algunas órdenes y por eso pensamos en el convento como una isla, aunque nosotras lo defendemos arropadas por mucha otra gente que ha estudiado esto antes que nosotras y que sostiene que los conventos eran espacios muy porosos.

«Tratamos de traer al presente historias y experiencias para romper las paredes del convento»

¿En qué se basa ese concepto del convento como una isla?

Es una paradoja, porque tanto los conventos como las islas ofrecen esa sensación de aislamiento pero también de perpetua conectividad con el mundo. Precisamente hemos tratado de descubrir a las monjas isleñas y si en sus textos se percibe esa sensación de doble aislamiento, pero ha sido al contrario. En este sentido, destacamos el caso de Sor María de Jesús, la Siervita de La Laguna, que plasmó muchas experiencias de bilocación y que afirmaba que muchos de sus milagros tienen que ver con estar en dos sitios a la vez y con la idea de poder salir del convento y de la isla. Lo que tratamos es de traer al presente historias y experiencias para romper las paredes del convento y poner sobre la mesa esos conceptos.

Habla de que esta línea de investigación surgió de aquel seminario centrado en las islas caribeñas, pero ahora llegan a Canarias. ¿Han podido reflexionar sobre las diferencias y características que presenta este territorio en concreto?

Claro, por un lado existe una noción de insularidad que se podría decir que es genérica y luego cada isla está atravesada por componentes regionales. Todo lo canario que conozco me viene de mi casa, aunque también he leído textos de Dulce María Loynaz quien, aunque era cubana, vivió y murió en Tenerife y hablaba de la isla bifronte. Así que también me parece interesante comprobar cómo han envejecido estos textos.

Las hijas de Felipe nació como un pódcast para tender puentes entre el pasado, entre los siglos XVI y XVII, y el presente. ¿Le ha dado tiempo de reflexionar precisamente sobre cómo ha cambiado la sociedad, estamos en el camino correcto, podemos ser optimistas con nuestro futuro?

Me alegra que emplees el término optimista porque que precisamente este pódcast surgió como una especie de desvío lúdico de nuestra actividad universitaria, que es una labor solitaria y competitiva. Este proyecto surge de un espacio de amistad y porque nos parecía que el trabajo académico se queda en muchas ocasiones en los medios especializados y no tiene alcance, a pesar de que tiene un importante valor social, por lo que es muy importante que le llegue a la gente. El pódcast surge de una conciencia muy clara de que los trabajos académicos y rigurosos no tienen por qué estar tan despersonalizados, porque todo lo que leemos, escribimos y estudiamos nos atraviesa y por eso surge ese puente constante entre el pasado y el presente. Defendemos que lo que queremos es trazar genealogías celebratorias porque parece que solo nos cuentan la historia en clave colonialista y grandilocuente, y así es imposible sentir empatía por el pasado. Creemos que hay algo sosegante y apacible en encontrar relatos menores. Hay un historiador que nos encanta que se llama Fernando Bouza y que habla de gente menuda y que es necesario mirar al pasado desde las historias más chiquititas, y así hemos descubierto las historias de una monja, por ejemplo, que estaba agobiadísima porque no llegaba tiempo a entregar sus diarios espirituales y eso, ahora en el presente, nos puede sosegar cuando no llegamos a enviar un correo electrónico.

En una era tan digitalizada, ¿cómo es su trabajo? ¿Aprovecha este viaje a Tenerife para entrar en contacto con documentos que solo pueda encontrar en la Isla?

Ojalá, me encantaría tener tiempo porque muchas veces, cuando preparamos los capítulos del pódcast, nos frustra no poder acceder a los documentos tal cual sino a través de transcripciones. Precisamente estoy leyendo un libro sobre la Siervita pero solo incluye interpretaciones de sus textos, por lo que me queda pendiente acceder a esos documentos.

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