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Los 'haters' se cuelan en las redes sociales de las diputadas canarias: "Deberías plantearte tu existencia vital"

Las representantes políticas, a través de plataformas digitales, reciben críticas que suelen ir más allá de su gestión o su programa; se enfrentan a amenazas, insultos y ataques a su físico

Un grupo de jóvenes con sus teléfonos móviles

Un grupo de jóvenes con sus teléfonos móviles

Santa Cruz de Tenerife

«Deberías plantearte tu existencia vital». «¿Esta mujer se cree inteligente?». «Eres una basura». Estos son algunos de los mensajes que han recibido varias diputadas del Parlamento canario a través de redes sociales, bien en las suyas propias, o bien en las de sus respectivos partidos políticos.

Los conocidos como haters –un anglicismo que se utiliza para referirse a una persona que muestra su odio con frecuencia– han encontrado en estas plataformas digitales un espacio idóneo para difundir mensajes cargados de rabia y desprecio.

En su día a día, las diputadas están acostumbradas a recibir críticas por su gestión, sus programas o sus decisiones políticas. Sin embargo, en redes sociales estas críticas no profundizan en sus propuestas, sino que se elevan al siguiente nivel: el insulto, la vejación y, en los casos más extremos, la amenaza. Los ataques suelen ir directos al plano personal e incluso, a veces, arremeten contra ellas por el simple hecho de ser mujer.

Insultos machistas

Natalia Santana (Nueva Canarias-Bloque Canarista) recuerda con especial rechazo dos episodios concretos en los que ha recibido insultos machistas: en un debate en Tik Tok y por mensajes privados en Instagram. «En el primero caso estábamos hablando sobre lo que suponía el avance de la ultraderecha y un señor me dijo que era imbécil, que me fuera a poner lavadoras y que las feminazis estábamos empeñadas en cambiar ese rol, era un bucle con todo tipo de descalificaciones. En el segundo incidente, tardé unas cuatro horas en aclararle una duda y los insultos fueron bestiales, lo más suave que me dijo fue mujer tenías que ser», relata.

Tamara Raya (Psoe) también ha sido objeto de faltas de respeto de este tipo, sobre todo, durante su etapa en el Congreso de los Diputados. «Ahí había un componente machista claro, el mensaje consistía en llamarnos puta; la sensación era de indefensión total porque los autores de estos comentarios se escondían tras el anonimato», añade.

Críticas por subir de peso

Durante su trayectoria, la diputada de Coalición Canaria (CC) Vidina Espino reconoce que un porcentaje de los mensajes negativos que ha recibido «han ido más allá». Así, subraya que al dirigirse a mujeres se meten con su físico o con su capacidad intelectual. «He recibido críticas por haber subido de peso, era un recurso que utilizaban mucho para meterse conmigo», denuncia.

Por su parte, Sonsoles Martín (PP) sostiene que, aunque no le pase a diario, sí que ha recibido insultos como «ladrona o zorra». Y Paula Jover (Vox), en cambio, afirma que las veces que ha recibido comentarios negativos han intentado, sobre todo, difamarla por pronunciar la «c» y la «z». Según sujeta, insultos ha habido muchos, pero no por ser mujer. «En el ámbito parlamentario sí que he percibido más ataques por ser mujer y defender las posturas de Vox o por no pensar conforme a lo establecido», destaca.

'Pasar' de las redes

En lado opuesto a todo esto, se encuentra la presidenta del grupo parlamentario Agrupación Socialista Gomera (ASG), Melodie Mendoza. Pese a figurar entre los escaños más jóvenes del Parlamento canario, no sigue la tendencia de su generación, ya que apenas usa las redes sociales. «Tengo mi perfil personal bastante apartado porque me quitaba mucho tiempo y no quería delegarlo en nadie. No estoy muy pendiente, pero creo que no suelo recibir insultos a través de redes; al no exponerme, no recibo tanto», reconoce al tiempo que admite que, aunque no lo ha vivido en primera persona, sí conoce experiencias de otras compañeras.

El ciberacoso es una forma de violencia digital que está tipificada por ley como delito penal, aunque entre muchas personas sigue siendo un tipo de violencia desconocida e invisible y, por tanto, no llega a denunciarse. La percepción que comparten estas representantes políticas es que, detrás de los mensajes más graves, hay un perfil anónimo o, al menos, desconocido. En algunos casos, los mensajes de mayor virulencia también llegan desde usuarios afines a otros partidos.

Asimismo, todas coinciden en que no merece la pena responder; lo mejor es hacer oídos sordos, bloquear y reportar a la plataforma. Sonsoles Martín considera que el mejor antídoto ante el hate digital es cortar por lo sano porque, si no lo haces, se puede convertir en «acoso y derribo». Paula Jover opta por no tomárselo en serio y Natalia Santana sostiene que, pese a que le da bastante importancia, tampoco tiene la piel muy fina.

En el ránking de las plataformas más agresivas, la mayoría de votos van para X (antiguo Twitter), seguido de Facebook. Al respecto, Espino afirma que ha ido pasándose a Instagram porque es una red con un nivel de respuestas negativas muy inferior. «Me gustaría destacar que no todo es malo, pero al principio no te lo esperas y todo te afecta el doble, hasta que te acostumbras».

Impacto en su entorno

Las propias diputadas resaltan que suelen pasar de los mensajes negativos. Sin embargo, algunas de ellas reconocen que los insultos que reciben en redes sociales tienen un impacto notable entre sus seres queridos. «Como autodefensa, en muchas ocasiones yo ni los leo, me entero porque mis hijos me dicen que a ellos les molesta y les afecta. No solo te duele a ti como persona, tú tienes madre, pareja e incluso a veces hasta niños menores, que te conocen como madre y sienten que esos comentarios son tremendamente injustos», defiende Raya. En su caso, lo tiene claro: «Si no tuvieran esa parte positiva de ser un canal de difusión, ni siquiera tendría redes sociales».

La representante de Nueva Canarias, en cambio, confiesa que las tiene por obligación, pero que se ha planteado dejarlas y que su miedo, sobre todo, tiene que ver con el futuro. «Tengo un hijo menor de edad y, aunque por ahora no tiene acceso a las redes, temo que si sigo en política será inevitable que vea estas cosas», comparte.

Más control

Todas saben que las críticas vienen casi de la mano con el cargo. Sin embargo, el sentir general entre estas seis mujeres que ocupan algún escaño en el Parlamento Canario es que el entorno digital necesita un mayor control. «Yo estoy muy a favor de que las redes sociales deberían estar vinculadas a un documento de identidad», expresa Mendoza. Y Raya, como diputada del Psoe, sostiene que la gente en el cara a cara no se atreve a insultar, mientras que en estos espacios en línea se pierde esa protección. «Parece que va incluido en el sueldo aguantar vejaciones», añade.

Santana, más contundente, subraya que esto no puede pasar en pleno 2025: «Vemos a jóvenes que niegan la violencia machista y esto muchas veces se refleja en Internet; yo no he escuchado que a ninguno de mis compañeros le hayan dicho que se vaya a poner una lavadora o que haya recibido insultos por el mero hecho de ser hombres, ¿por qué nosotras sí? A veces te planteas dejar la política en general».

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