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Diseñando templos donde soñar

Los arquitectos Antonio Cardona y Aragón en Gran Canaria y José Enrique Marrero Regalado en Tenerife diseñaron algunos de los mejores y más importantes cines de las Islas

Plano original del actual teatro Guiniguada diseño de Antonio Cardona y Aragón

Plano original del actual teatro Guiniguada diseño de Antonio Cardona y Aragón / La Provincia

Si como decía Alfred Hithcock «el cine no es un trozo de vida, sino un pedazo de pastel», Canarias le debe a arquitectos como Antonio Cardona y Aragón y José Enrique Marrero Regalado el haber diseñado algunos de los cines donde, al abrigo de la oscuridad de las salas, miles de espectadores saborearon durante décadas ese dulce sabor ensoñador que proporciona disfrutar de las películas en las grandes pantallas que presidían aquellas salas ideadas por estos dos profesionales, autores de los proyectos de algunos de los cines más destacados y bellos del Archipiélago como por ejemplo el Avellaneda de Las Palmas de Gran Canaria -hoy reconvertido en el Teatro Guiniguada- o el Víctor en Santa Cruz de Tenerife, ante las cuales sudamos como Judá Ben Hur en su carrera de cuadrigas o nos emocionamos viendo a Escarlata O’Hara asegurar que «cuando todo esto haya terminado nunca volveré a saber lo que es el hambre».

Entre las décadas de 1930 y 1960, Marrero Regalado y en especial Cardona y Aragón, quien firma los planos de 26 cines de Gran Canaria y Fuerteventura, se convirtieron en lo que hoy podríamos definir como cineastas de la piedra aunque tampoco sería una equivocación referirse a ellos como constructores de esos templos de sueños que proporcionaban a la población de las Islas un espacio donde evadirse de la triste realidad a la cual arrastró durante más de cuarenta años la dictadura de Francisco Franco a todo el país a partir de 1939.

El cine ya se había convertido antes del golpe militar en un entretenimiento para la sociedad de la época con el Cine Cuyás en la capital grancanaria y el del Parque Recreativo en Santa Cruz de Tenerife, inaugurados en la primera década del siglo XX, como los primeros en abrir sus puertas en las dos principales ciudades del Archipiélago canario.

Vista del cine Hollywood en Las Palmas de Gran Canaria, luego bautizado como Avellaneda.

Vista del cine Hollywood en Las Palmas de Gran Canaria, luego bautizado como Avellaneda. / La Provincia

Teniendo en cuenta, por ejemplo, que en 1970 existían sólo en cada una de las capitales canarias una treintena de salas de proyección sobra aclarar que además de Antonio Cardona y Aragón y José Enrique Marrero Regalado hubo otros arquitectos como Fernando Delgado de León que también diseñaron y construyeron cines a lo largo y ancho del Archipiélago.

Antonio Cardona y Aragón, que fue arquitecto municipal en el Ayuntamiento laspalmense, diseñó en Gran Canaria de 1930 a 1960 un total de 26 cines entre los que destacan Rialto, Avellaneda o Astoria

La huella en ese terreno de Marrero Regalado no destaca por su volumen de espacios dedicados a esa actividad sino a raíz de la calidad de sus propuestas caracterizadas por el uso heterodoxo de los postulados del racionalismo a los cuales agregó elementos de la arquitectura vernácula en lo que ahora se denomina estilo canarista o neo-canario con ese aspecto recargado y monumental del barroco colonial. Los chicharreros cines Red, Baudet y Royal Victoria o la sala Orotava -en la actualidad Auditorio Teobaldo Power- en esta Villa tinerfeña son cuatro buenos ejemplos de la creatividad de José Enrique Marrero Regalado (Granadilla de Abona, 1897-Santa Cruz de Tenerife, 1956) que se vería enriquecida por sus conocimientos a la hora de dotar de excelente acústica estas instalaciones.

En el ámbito de las salas de cine, la gran obra del arquitecto granadillero -que también es autor del Palacio Insular, hoy sede del Cabildo Insular de Tenerife, o el Mercado Nuestra Señora de África, ambos en la capital tinerfeña- es el cine Víctor, localizado en la plaza de La Paz y cuya autoría en el proyecto inicial firma junto al también arquitecto Domingo Pisaca y Burgada.

Inaugurado el 22 de abril de 1954 con la proyección de la película musical británica Los cuentos de Hoffman, tiene capacidad para 550 butacas en la parte baja y 225 en la superior. Su ornamentación está compuesta por mármoles, cortinas de terciopelo, herrajes dorados y una decoración de gran calidad.

En Canarias, sin embargo, en lo relativo al diseño y construcción de cines destaca el arquitecto Antonio Cardona y Aragón.

Antonio Cardona y Aragón

Antonio Cardona y Aragón / La Provincia

Más allá de por la calidad de algunos de sus proyectos, entre los cuales cabe reseñar el Rialto, el Avellaneda -hoy Teatro Guiniguada-, Bahía, Astoria o Capitol, llama la atención de este profesional que ocupó asimismo entre 1929 y 1954 el cargo de arquitecto municipal de Las Palmas de Gran Canaria su prolífica capacidad creativa: sólo en la capital grancanaria diseñó trece salas de cine.

A las cinco ya mencionadas habría que añadir también en esta ciudad los cines Escaleritas, La Luz, Litoral, Quilmes, San Roque, Vegueta, Victoria o el Pabellón Recreativo.

En la localidad de Arucas construyó las salas Díaz, Estrella y Rosales; en Gáldar firma el proyecto del Guaries; para los municipios de Ingenio, Santa Lucía de Tirajana, Valleseco y la Villa de San Mateo diseñó, respectivamente, los cines Morales, Doctoral, Coliseo y España II, destacando asimismo los teldenses Atlanty, Jinámar o Silva, entre otros, así como el Cinema X y Moderno Cinema en La Aldea de San Nicolás.

Resulta cuanto menos curioso el hecho de cómo en Santa Cruz de Tenerife continúan en pie los poco edificios que José Enrique Marrero Regalado ideó para albergar salas de cine mientras que en Las Palmas de Gran Canaria -y en el resto de Gran Canaria- se han derribado casi la totalidad de los diseñados por Cardona y Aragón, el último de ellos el cine Litoral, en La Isleta, que el pasado mes de octubre se demolió para construir en el solar del inmueble inaugurado en 1962 y localizado entre las calles de Bentagache y Blas de Lezo un bloque de 33 viviendas con sus correspondientes plazas de garaje y cuartos trasteros.

El historiador grancanario de 31 años de edad Luis Cabrera Rodríguez, creador del perfil de Instagram Historia para gandules -@historiaparagandules- que sólo en esta red social cuenta con casi 40.000 seguidores, incide en muchos de sus contenidos sobre la alegría con la cual la piqueta se ha llevado y continúa llevándose por delante no sólo lugares como el cine Litoral «sino otros edificios e incluso barrios enteros que quizá no tienen arquitectónicamente hablando un interés para los arquitectos municipales o insulares pero que sí constituyen un símbolo de identidad de la historia de la ciudad y sobre todo forman parte de la memoria de sus habitantes», reconoce.

Las chicharreras salas Red, Baudet y Royal Victoria son buenos ejemplos de la creatividad de J. Enrique Marrero Regalado pero su proyecto más destacado en ese ámbito arquitectónico es el cine Víctor

Cabrera Rodríguez confiesa no ser «un especialista en arquitectura», de ahí que prefiere dejar que «sean otros», aquellos que por ejemplo tienen en sus manos la inclusión o no de determinados edificios en los listados de Bienes de Interés Cultural, quienes expliquen si es de recibo que «el desarrollo esté arrasando con nuestra huella del pasado, que eso sí es un patrimonio de todos los y las ciudadanas además de ser un asunto que preocupa a parte de la sociedad», dice en referencia a las 114.000 visualizaciones que en su cuenta de Instagram registró el vídeo acerca del derribo del cine de La Isleta antes mencionado y que también es un proyecto firmado por el arquitecto Antonio Cardona y Aragón. «Ese post en cuestión obtuvo 4.500 me gusta y más de 200 comentarios; funcionó muy bien», cuenta.

«En Las Palmas [de Gran Canaria]», lamentaba un usuario, «no se está protegiendo nada todo el patrimonio decó. Ciudades como Miami lo cuidan y mantienen. Aquí, nada. Derribar y hacer un edifico cebra de panelados blancos y negros».

«¿Para construir un edificio residencial que probablemente los canarios no se puedan permitir?», reflexionaba otra.

José Enrique Marrero Regalado

José Enrique Marrero Regalado / La Provincia

«En vez de proteger nuestro patrimonio lo destruimos. Llegará un punto en que nada anterior a la década de 1990 exista en esta Isla y sólo quede en el recuerdo de los que lo vivieron», añadía un tercero acerca del derribo de un edificio que ya desde hace años estaba abandonado tras albergar en su interior un supermercado.

El Cine Litoral de Las Palmas de Gran Canaria fue inaugurado el 28 de diciembre de 1962 y cerrado el 29 de diciembre de 1982, tras dos décadas de funcionamiento.

Tenía una capacidad para 690 espectadores y se estrenó con la proyección del largometraje Maciste el Coloso.

El Avellaneda como teatro Guiniguada y la fachada del cine Capitol en el paseo de Tomás Morales son algunas de las pocas muestras que se mantienen en la capital de la obra de Antonio Cardona y Aragón fruto del desinterés de ese patrimonio intangible que está siendo devorado por intereses económicos.

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