Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

50 años de la muerte de Franco

Canarias, una pieza clave para liquidar la Fundación Francisco Franco

El testimonio de Pino Sosa, hija de José Sosa, el latonero de Arucas fusilado en 1937, forma parte del informe de Memoria Democrática que sustenta la petición judicial para extinguir la entidad

Dos activistas de ‘Femen Spain’ se manifiestan en un acto franquista en la parroquia de los Doce Apóstoles, el  pasado 20 de noviembre , en Madrid .

Dos activistas de ‘Femen Spain’ se manifiestan en un acto franquista en la parroquia de los Doce Apóstoles, el pasado 20 de noviembre , en Madrid . / Fernando Sánchez /Europa Press

Las Palmas de Gran Canaria

Durante décadas, familiares de víctimas del franquismo han sostenido una lucha obstinada para lograr verdad, justicia y reparación. Han buscado a sus muertos, han denunciado la impunidad y han pedido algo tan simple como respeto. Sus relatos –recogidos por la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, ministerio que dirige el socialista canario Ángel Víctor Torres– son hoy una de las bases sobre las que el Gobierno de España va a pedir la extinción judicial de la Fundación Francisco Franco, al considerar que sus actividades constituyen apología de la dictadura y humillan la dignidad de las víctimas.

Entre siete testimonios de toda España que resumen una memoria que se resiste a morir, se encuentra el de la canaria Pino Sosa, fundadora de la Asociación por la Memoria Histórica de Arucas. A sus 88 años, continúa esa lucha «a brazo partido» que libra contra el olvido de los asesinados y represaliados republicanos.

Un humilde latonero, fusilado en 1937

Su padre, José Sosa Déniz, un humilde latonero del municipio de Arucas cuyo único ‘delito’ fue ser tesorero de una agrupación socialista, fue fusilado en 1937 y arrojado a uno de los pozos de Arucas, donde decenas de republicanos fueron ejecutados durante los primeros meses de la represión. En su testimonio para el sumario judicial, Pino Sosa recuerda cómo en su casa «no se podía hablar de nada», cómo el miedo «se transmitía de generación en generación» y cómo, ya de adulta, decidió que tenía que hacer algo. «Yo no quería venganza, yo lo que quería era encontrar a mi padre», cuenta.

Fundó la Asociación para la Memoria Histórica de Arucas y participó en las exhumaciones de los llamados pozos del terror, en el norte de Gran Canaria. Durante años no encontró nada, hasta que en 2017 se hallaron 14 cuerpos en el pozo de Tenoya, en una excavación impulsada por la asociación.

80 años buscando a su padre

Las pruebas de ADN confirmaron en 2018 que uno de los cuerpos correspondía a José Sosa. «Ochenta años buscando, y al final apareció. Lo sacamos de la oscuridad», evoca. En 2019 pudo enterrarlo dignamente en el panteón de los desaparecidos de Arucas.

Sosa afirma que la existencia de la Fundación Francisco Franco «es un insulto a todas las víctimas» y que su disolución es una cuestión de justicia. «¿Por qué tiene ese dictador que tener una fundación, y nosotros no podemos ni hablar? Antes no podíamos por miedo, y todavía nos insultan. No hay derecho», denuncia.

¿Hay una fundación de Hitler?

Pino Sosa añade una comparación: «¿Alguien cree que en Alemania podría existir una fundación de Hitler? Pues eso. Es una vergüenza que todavía tengamos que soportarlo», sentencia.

Su relato, incorporado al informe de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, resume lo que sienten muchas familias en Canarias y en el resto del país: que la apología del franquismo no es historia pasada, sino una herida que sigue abierta.

Fausto Canales, de Ávila

Fausto Canales, de Pajares de Adaja, en Ávila, encontró los restos de su padre, Valerico Canales Jorge, en 2023. Maestro republicano, fue detenido en agosto de 1936, fusilado junto a otros vecinos y enterrado en una fosa común. Fausto tenía entonces apenas dos años.

Tras muchos años de búsqueda, los trabajos de exhumación en el antiguo Valle de los Caídos, hoy Valle de Cuelgamuros, permitieron en 2023 identificar sus restos en la ‘caja 198’, donde se encontraban junto a otras víctimas del grupo conocido como los ‘siete de Pajares de Adaja’. Los cadáveres fueron arrojados a un pozo en Aldeaseca (Ávila) y parte de sus restos habían sido trasladados en 1959 al Valle de los Caídos sin saberlo las familias.

Fausto Canales llevaba desde 2003 reclamando su exhumación, incluso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. «El Valle de Cuelgamuros no es un lugar de reconciliación. Es un monumento de la indignidad del franquismo. Y la Fundación Franco lo sigue defendiendo». En su testimonio para el expediente oficial advierte: «Su existencia es un menosprecio absoluto a mí, a mi padre y a todas las familias de Pajares de Adaja y de España».

La 'fregenala', fusilada en Granada

En Granada, María José Fregenal sigue buscando los restos de su tía abuela, Rosario Fregenal Piñar, conocida como la Fregenala, una modista republicana del barrio del Realejo. Era una mujer «moderna, risueña, generosa, adelantada a su tiempo», como la describe su sobrina, y fue fusilada en noviembre de 1936 junto a otras tres mujeres en el barranco de Víznar.

Rosario cosía para familias acomodadas, entre ellas la del compositor Manuel de Falla, que llegó a interceder por ella cuando fue detenida, pero fue amenazado: «Si sigue usted preguntando, acabará igual que ella».

Aprendió a leer sola, sin ir a la escuela, y desde joven se implicó en política: fue interventora electoral del Partido Socialista y se atrevió a denunciar irregularidades en una mesa de votación. Ese gesto le costó la vida. Su madre murió de un culatazo al intentar impedir su arresto.

María José Fregenal afirma que «las heridas que no se limpian bien no se curan». Su relato, incorporado, entre otros, al informe de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, recuerda que la Fundación Francisco Franco perpetúa el desprecio hacia las víctimas. «Este país no será un país digno hasta que no se levanten todas las fosas y esas víctimas tengan un entierro digno», añade.

Apología al franquismo

La Fundación Francisco Franco se creó en 1976 «para difundir la dimensión humana y política del caudillo». Entre los más de 5.000 textos revisados por Memoria Democrática hay negaciones del bombardeo de Gernika, minimización de los «niños robados» o ensalzamiento de la «cruzada de liberación».

Extinción de la Fundación Francisco Franco

El Ministerio de Cultura ha iniciado su extinción al amparo de la Ley de Memoria Democrática. El expediente fue notificado el 31 de octubre de 2025, y las alegaciones de la Fundación se presentaron hace unos días. El proceso judicial podría prolongarse hasta nueve meses, pero para el Gobierno es un asunto con un respaldo «sólido» y que hay que zanjar. Una herida que afecta a más de 150.000 asesinados por la represión franquista, según los estudios más recientes. De ellos, más de 114.000 continúan desaparecidos.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents