Las universidades canarias reclaman estabilidad para sus unidades de transferencia
Las oficinas técnicas de apoyo a la ciencia y a la creación de empresas de ambas instituciones han crecido en personal con fondos competitivos o ayudas puntuales

Un investigador mirando por un microscopio. / Andrés Gutiérrez

Una de las partes más importantes de hacer ciencia es buscar la forma de que todo lo que se estudia en laboratorio revierta a la sociedad. Para conseguirlo, las universidades y centros de investigación se valen de una estructura específica para esta labor, las llamadas Oficinas de Transferencia de Conocimiento (OTC). Ellas son las que promueven convenios con instituciones, actos divulgativos o la creación de empresas a partir de resultados científicos. Sin embargo, en el caso de las dos universidades canarias, la viabilidad futura de estas unidades pende de un hilo, ya que ninguna cuenta con recursos propios suficientes como para mantener su personal a largo plazo.
Es una de las conclusiones a las que han llegado los vicerrectores de Transferencia de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), Sebastián López, y de Investigación de la Universidad de La Laguna (ULL), Antonio Aparicio, durante las Jornadas Técnicas de las Oficinas de Transferencia del Conocimiento de Canarias, que se celebraron ayer en la Escuela Superior de Ingeniería y Tecnología de la ULL. En las jornadas también han participado Anselmo Sosa, director de la OTAI del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), el consejero Insular de Innovación del Cabildo de Tenerife, Juan José Martínez, y el director de la Agencia Canaria de Investigación (Aciisi).
Un problema de estabilidad
«Queremos avanzar en una consolidación estructural de nuestras oficinas», explicó Aparicio, quien recalcó que esto no supone «pedir más financiación» a los distintos gobiernos, sino organizar los presupuestos o las subvenciones de las que ya gozan las universidades para poder destinarlos a este fin. El problema, en concreto, se encuentra en la estabilización de los recursos humanos de estas oficinas. Y es que, como explican, entre ambas universidades hay una veintena de expertos en transferencia (12 en la ULPGC y 11 en la ULL) que han podido incorporarse con contratos –en ocasiones competitivos y otros como subvención puntual– que tienen fecha de caducidad. «Esto es un problema porque la perspectiva no está clara y en términos de estabilidad es nefasto», indica Aparicio.
De esta forma, las universidades instan al Ejecutivo a poner en marcha «estructuras y herramientas» que permitan retener ese talento a largo plazo ya que, como insisten, «son perfiles muy especializados a los que, si no damos una alternativa estable, se acabarán marchando», revela el vicerrector lagunero. Una opción sería incluir estos sueldos en el capítulo 1 de los presupuestos derivados a las universidades públicas. Otra opción, que las propias instituciones ponen sobre la mesa, es crear líneas de subvenciones específicas que permitan mantener la estructura. «Debemos poder crear estos puestos de trabajo para incluirlos en nuestra RPT», sentencia Aparicio. «Debemos conseguir que estas personas no dependan de vaivenes económicos», añadió López.
Potenciación y resultados
La potenciación de las OTC ha sido una de las banderas de los actuales equipos rectorales de ambas universidades. En el caso de la ULPGC, desde 2021, con el equipo del rector Lluís Serra, se ha conseguido crear una unidad compuesta por 12 personas. Su trabajo ya ha tenido notables resultados. «De no crear ni una spin-off, hemos alcanzando el ritmo medio de creación de otras universidades: una al año», reseña López. Asimismo, en muchos de los indicadores de transferencia universitaria, la institución grancanaria ha conseguido aspirar a puestos más altos en los rankings nacionales. «Nos hemos colado en el primer tercil en patentes registradas por profesor», asegura el vicerrector de Transferencia.
Esto, además, ha venido acompañado de un beneficio económico para la universidad, ya que gracias al trabajo de la oficina se han logrado firmar un convenio con distintas administraciones y empresas cada dos días. «Esto nos ha reportado más de siete millones», afirma López, que insiste en que estos datos demuestran la importancia que tiene estimular la transferencia en las universidades.
En la Universidad de La Laguna los datos de transferencia son ya muy similares. Aunque, en este caso, la OTC se impulsó hace un año y medio bajo el mando del rector Francisco García, ya está mostrando ciertas mejoras en volumen y calidad de la transferencia. «Hemos firmado unos 300 contratos al año y, de las cinco spin-off que se habían creado en toda la historia de la universidad, ya estamos generando este tipo de empresas a un ritmo de una por año», explica Aparicio.
Ambas universidades agradecen recibir apoyo de las Administraciones en otros tantos retos implícitos en la transferencia de conocimientos a la sociedad. Así bien, Aparicio recuerda que «el Cabildo de Tenerife está potenciando un montón, con su foro de grandes innovadores y el programa Talentum». Por su parte, la ULPGC está recibiendo apoyo directo del Cabildo de Gran Canaria, que les ayuda en la protección de la propiedad intelectual y en la parte de divulgación científica.
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