Cine
José Luis Guerin estrena en Tenerife: «Las cosas más bonitas de esta película vienen de la convivencia»
El director catalán José Luis Guerin estrena este viernes 28 de noviembre ‘Historias del buen valle’ en la sala Timanfaya de Puerto de la Cruz como parte de la agenda del Festival Internacional de Cine de Realidad, Miradas Afroindígenas

José Luis Guerin, este jueves, en el muelle de Puerto de la Cruz. / El Día

El director catalán José Luis Guerin estrena su película más reciente, Historias del buen valle (122’ / 2025 / España, Francia), este viernes, 28 de noviembre, a las 21:00 horas, en la sala Timanfaya de Puerto de la Cruz, en el marco del Festival Internacional de Cine de Realidad de Canarias, Miradas Afroindígenas. La cinta de este maestro del cine de realidad ganó el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cine de San Sebastián y ha sido calificada como “mágica”. Para asistir a la exhibición de la película es necesario adquirir una entrada en la web del festival.
Llega a Tenerife para estrenar una película que ya atesora una muy buena trayectoria. Historias del buen valle se hizo con el premio del jurado en el Festival de San Sebastián.
La película tuvo su estreno en España en febrero pasado, aunque en Francia se estrenó antes, en diciembre. El Festival Internacional de Cine de Realidad de Canarias me dio la opción de hacer una primicia aquí, en Tenerife, después del festival de San Sebastián. Estoy muy contento y tengo mucha curiosidad por ver cómo el público va a apropiarse de mi película. Ya sabes que, de alguna manera, el trabajo para mí no termina hasta que el espectador hace suya la película.
Un trabajo bastante largo porque fueron unos tres años de rodaje para darle forma...
Casi, casi tres años. Eso no significa en absoluto que esté rodando todos los días, sino que esos días se van espaciando a lo largo de un largo periodo de tiempo. Ese es un método de trabajo que desarrollé ya en otras películas, desde que hice En construcción. Permite seguir un proceso vivo, ver una evolución de unos personajes y de una situación. De esta manera no soy tan esclavo de un guión cerrado de antemano, sino que me permito ir descubriendo cómo se desarrollan las historias a lo largo de un arco temporal más amplio.
En esta ocasión nos lleva a un barrio: Vallbona. Es una especie de frontera, que creo que es el tipo de terreno donde usted mejor se mueve, ¿no?
Sí, bueno, es un barrio periférico muy oculto y que, diríamos, vive la tensión entre el mundo rural y el urbano. Es de esas zonas fronterizas donde termina la naturaleza y empieza la ciudad y se vive esa tensión entre la civilización y la naturaleza. Algo que viene a recordarnos que todas las ciudades en algún momento se construyeron sobre el campo. En esas zonas de arrabales, en ese tránsito o frontera –como bien has dicho– entre la ciudad y el campo, pues se siente un desarraigo profundo de aquellos que han perdido prácticamente su cultura campesina originaria y no han podido integrarse en la nueva ciudad en expansión a la que pertenecen. Los personajes son muy variados pero tienen ese elemento en común: el desarraigo. Fijate que en la película se hablan hasta 12 lenguas.
En los tiempos en los que vivimos, donde los centros de las ciudades se han convertido en los parques temáticos de las franquicias, en esas diferencias se encuentra quizás más naturalidad...
Digamos que esa convivencia quizá no es tan natural porque a las periferias van a parar o se desplazan todos los problemas que hay en los centros urbanos. Todo lo que molesta en el centro se suele desplazar hacia la periferia: las torres eléctricas, las vías de comunicación... Todo aquello que comporta beneficios para el centro normalmente implica sacrificios para la periferia. Los elementos que la configuran son estas construcciones que llamaríamos de ciudad dormitorio. El centro urbano es muy, muy costoso –con el problema de vivienda que es tremendo en toda Europa– y cada vez más las clases populares se desplazan más hacia las afueras, donde se construye vivienda social. Allí van a parar gente de los orígenes más diversos. En esta periferia se pueden encontrar desde los andaluces originarios que construyeron sus casitas en la clandestinidad, unas olas migratorias que se fueron sucediendo desde los años 40, hasta la nueva emigración global propia del siglo XXI y que ocupa buena parte de esos apartamentos de lo que llamamos ciudad dormitorio. Es gente que se limita a dormir allí para desplazarse diariamente a su centro de trabajo en el centro de la ciudad.
Esa es la encrucijada social que se encuentra en ese lugar y ahí se cuela usted con su con un proyecto. ¿Cómo le recibió Vallbona?
Bueno, ahí la cuestión siempre es el tiempo. Si alguien llegara para grabar un documental para televisión, por ejemplo, y se colara como en un helicóptero para tomar imágenes captaría una realidad muy epidérmica. Las cosas más bonitas e incluso emocionantes que he podido desgranar en la película son fruto de ese conocimiento y convivencia que se he establecido con los personajes.
¿Y con qué tipo de historias se encontró?
No, hay que pagar la entrada para saberlo. No anticipes tanto (risas). Pero te dado esa pista: por diversos que sean los personajes casi todos tienen ese denominador común de una cultura campesina perdida y de una dificultad en la adaptación a la nueva ciudad. También me gustaría señalar la periferia no como un espacio exclusivamente de carencias –que las tiene, sin duda– pero no es un algo donde quiera centrarme. También quiero celebrar las singularidades que permiten esos lugares aún asilvestrados: acogen formas de vida y de resistencia que han sido erradicadas de los centros urbanos desde hace muchísimo tiempo.
¿Cree que asistimos en España a un boom del cine de autor? Parece que se vive un buen momento...
Pues parece que sí, que se está acogiendo en los festivales a una nueva hornada de autores de España muy prometedores. Y la verdad es que yo mismo me siento mucho más acompañado y en relación con los cineastas jóvenes que han aparecido en las últimas décadas que con los cineastas de mi generación con los que apenas tuve relación en su momento. Es decir, que empecé de una manera muy solitaria en mis primeras películas, sin apenas interlocutores y ahora encuentro una comunicación mucho más próxima con muchos de los nuevos autores. Fíjate que el productor de mi película, por ejemplo, es Jonás Trueba. Tengo unas referencias y unos gustos que siento más afines con las generaciones que me suceden que con las que me antecedieron.
Suscríbete para seguir leyendo
- Rabat presiona para afianzarse en el Sáhara a cambio de no tocar Canarias
- Chayanne vuelve a Tenerife: el artista estrena el cartel del Tenerife Cook Music Fest 2026
- Seve Díaz, chef de El Taller, tras alcanzar su primera estrella Michelín: 'Nos representa la humildad, no los lujos
- La presencia de abejas y un hogar cada vez más hostil llevan al Pico del Sauzal al filo de la extinción
- El Estado recurre una norma canaria sobre puertos deportivos que Torres aprobó como presidente
- ¿Qué supermercados abren el 6 de diciembre en Canarias? Estos son los horarios de HiperDino, Mercadona, Spar, Carrefour, Alcampo y Lidl
- Radiografía de la identidad canaria: nos sentimos antes del barrio y de la isla que españoles
- El Estado amenaza a Canarias con tumbar el plus anual de 400 euros para los pensionistas que menos cobran