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El entusiasmo por potenciar la ciencia se desinfla: Canarias reduce su inversión en I+D tras tres años de crecimiento

El Archipiélago es una de las tres regiones que recorta fondos para la I+D mientras el Estado se encuentra en máximos históricos de gasto

La reducción de fondos viene de la mano de administraciones públicas y las empresas isleñas

Una investigadora en un laboratorio de Canarias.

Una investigadora en un laboratorio de Canarias. / MARIA PISACA

Verónica Pavés

Verónica Pavés

Santa Cruz de Tenerife

El entusiasmo por la ciencia canaria se ha desinflado. Tras tres años de luna de miel en los que la investigación ha experimentado un importante aumento en la inversión y creación de puestos de trabajo, la burbuja se ha pinchado. La caída de inversión no es catastrófica — apenas es un 1,10% menor—, sin embargo, este pequeño recorte rompe una tendencia que estaba ayudando a las Islas a avanzar en la senda del conocimiento y «pone en riesgo la competitividad científica» del Archipiélago.

Canarias es así una de las pocas comunidades que recorta este año su gasto en actividades de investigación y desarrollo, según los últimos datos sobre actividades de I+D del Instituto Nacional de Estadística (INE). Solo Baleares (-12,3%) y Castilla-La Mancha (-6,6%) han optado por esta senda de recortes a la investigación, mientras que el resto de comunidades crece a pasos agigantados. De hecho, a nivel nacional, la inversión en I+D volvió a crecer por décimo año consecutivo, situándose muy cerca de la cifra de 24.000 millones de euros, lo que supone un máximo histórico y un crecimiento del 6,9%.

Pérdida de competitividad científica autonómica

«Que esto ocurra cuando España está subiendo casi un 7%, es un síntoma de que perdemos competitividad científica y nos estamos quedando a la cola del sistema autonómico», reseña Juan Alberto Corberá, vicerrector de investigación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC). Sus palabras son ratificadas por Sebastián López, vicerrector de Transferencia, que advierte: «si Canarias aspira a diversificar su economía no podemos dejarla caer».

Por su parte, el director de la Agencia Canaria de Investigación (Acisii), Javier Franco matiza el desencanto con la ciencia. «La reducción ha sido mínima», insiste Franco, que recuerda que para las universidades y las instituciones privadas sin ánimo de lucro han aumentado.

Este menor entusiasmo se concentra en dos sectores: la administración pública y las empresas. La primera ha pasado de gastar 101 millones en I+D a 97 millones en 2024, es decir, un 3,23% menos, según los últimos datos sobre actividades de I+D del Instituto Nacional de Estadística (INE). En el caso de las empresas, la caída ha sido menor (del 2,12%), pero han pasado de invertir 89 a 87 millones de euros.

Impacto en el empleo investigador

Con estos recortes —que en total ascienden a 3,3 millones de euros— no es de extrañar que también se hayan destruido algunos puestos de trabajo. En total se contabilizan 37 investigadores menos, de los que 9 se han perdido en administración pública y 50 en la empresa privada. La universidad y las entidades sociales han compensado la pérdida: son 19 más en la pública y 3 más en las ONG.

Esta situación también la coloca como una de las autonomías con menor inversión por habitante. Canarias solo invierte 137 euros por habitante en I+D, contra regiones como Madrid, donde se alcanzan los 985 euros por habitante. Desde la pandemia, esta inversión ha variado y ya es un 33,8% mayor, aunque este crecimiento está por debajo de la media nacional (49,2%).

Un crecimiento inferior al del resto del país

Canarias, además, es la comunidad que menos ha variado su inversión desde la crisis financiera de 2008. Según el informe de la Fundación Cotec, esta inversión ha crecido un 13,8% en Canarias, muy por debajo de la media nacional que se sitúa en 62,8%. El ránking lo lidera Murcia (82,9% más), Galicia (81,1%) y Madrid (77%). Una comunidad muy similar a la de las Islas, como es Baleares, ha incrementado su inversión en ciencia un 59,8% desde la crisis financiera.

En este sentido, aunque el Archipiélago ha mejorado en su inversión privada en ciencia, el porcentaje de tarta que supone es uno de los más bajos a nivel nacional. Con un 28,5% de las empresas invirtiendo en estas actividades, Canarias es una de las regiones con menor contribución empresarial a la ciencia que, en toda la península, supera el 35%.

Ante esta situación, la Fundación Cotec advierte que «difícilmente» se alcanzará el objetivo de la Estrategia Española de Ciencia, Tecnología e Innovación, que establece que la inversión sobre el PIB debe ser del 2,12%. Para alcanzar el objetivo del 2,12% del PIB en 2027, sería necesario encadenar, a partir ya de este 2025, tres tasas de crecimiento consecutivas de inversión en I+D muy superiores al 6,9%. En concreto, del 17,8% en promedio anual.

Dependencia de los fondos europeos

Esta situación ocurre cuando apenas quedan nueve meses de fondos europeos –los Next Generation acabarán en agosto de 2026–. Como recuerda la fundación, «a partir de la pandemia y tras la llegada de los fondos Next Generation, todas las comunidades autónomas sin excepción han experimentado un incremento en sus niveles de inversión en I+D. Sin embargo, como advierte, estos «no estarán disponibles para siempre». Sobre esto, los vicerrectores canarios destacan en que las políticas autonómicas deben ir de la mano con las previsiones del nuevo marco europeo de financiación competitiva. «Debemos conseguir que las dos universidades sean lo más competitivas posibles», argumenta.

El Gobierno canario, consciente de que muy pronto se agotarán los fondos, ya está tomando medidas. «Estamos preparándonos para el descenso de los Next Generation, y por eso en los presupuestos hemos hecho un gran esfuerzo para reforzar los fondos propios», insiste Franco. En concreto, la propia Agencia ha pasado de disponer de 48 millones de euros de presupuesto a 60,6 millones este próximo año.

El director de la Acisii insiste en que además, confían en el «pulso» que puedan dar a esta situación distintos programas, como Diginnova o IPI (Incorporación de Personal Innovador), con los que cree que se estimula el mercado de trabajo en investigación. «Además, junto al CDTI estamos trabajando para crear un proyecto de búsqueda de spin-off o start-ups que sean atractivos para la financiación público-privada

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