Entrevista | Georgina Higueras Periodista
Georgina Higueras (periodista): «La tecnología nos da noticias las 24 horas del día, lo que provoca el deterioro la información»
El Festival de Cine de Realidad Miradas Afroindígenas arranca en Puerto de la Cruz con la entrega del premio Visión Lúcida

La periodista Georgina Higueras. / El Día

El Festival Internacional de Cine de Realidad de Canarias, Miradas Afroindígenes, arranca este sábado 22 de noviembre y se desarrollará en Puerto de la Cruz hasta el próximo día 29. La primera cita será con la periodista Georgina Higueras, quien recibirá el premio Visión Lúcida, con el que se reconoce el compromiso, la valentía y la calidad informativa de las corresponsales de guerra.
Con una carrera como la suya, que le ha permitido presenciar tantos conflictos y tantos momentos de tensión históricos, ver recompensado su trabajo con un premio como este Visión Lúcida, ¿hace que merezca la pena tantos años de dedicación?
Sí, creo que mi trabajo, sobre todo como corresponsal de guerra, ha estado caracterizado por el contacto con las víctimas, con la gente que sufre, y eso es muy duro. Tras presenciar todo eso, muchas veces lo único que necesitas es un poco de relax, una retirada, porque muchas veces volvía destrozada. Es durísimo ver las consecuencias de una guerra, que es lo peor que puede existir, como el militarismo existente en la actualidad, al que parece que nos acercamos todos con una venda en los ojos. Caminamos hacia el abismo de una guerra de la que no conocemos sus consecuencias, pero que seguro que serían catastróficas para todos. No nos damos cuenta de lo duro que podría llegar a ser.
Precisamente, tras haberse enfrentado a tantos hechos, ¿puede llegar a desconectar? ¿Es fácil visitar un sitio como Canarias y dejar de pensar en lo que puede estar pasando en otro lugar del mundo?
Creo que la naturaleza te reconcilia con el mundo. Es como aquello que decía Thomas Hobbes, que el hombre es un lobo para el hombre. Pero cuando entramos en contacto con la naturaleza, cuando vemos el Teide, las playas magníficas de Tenerife, el acantilado de Los Gigantes que es tan bonito… todo eso te reconforta. Necesitamos ver el paisaje y mirar a lo lejos para darnos cuenta de dónde estamos. Creo que es fundamental.
Miradas Afroindígenas ha decidido concederle este galardón por el compromiso y la calidad informativa que ha demostrado a lo largo de su carrera. Son dos aspectos esenciales para una periodista, pero en el caso de uno dedicado a cubrir conflictos bélicos y catástrofes naturales, ¿son aún más relevantes?
Sí, creo que todos los periodistas tenemos que cumplir con el compromiso con la calidad informativa y tratar de ser lo más honestos posible. A mí me ha tocado vivir experiencias muy fuertes al ser corresponsal de guerra y de desastres naturales, que dejan miles de muertos y la naturaleza totalmente rota. Es entonces cuando te das cuenta de hasta qué punto somos frágiles. La humanidad es frágil deberíamos cuidarnos muchísimo más de lo que lo hacemos, en vez de dedicarnos a hacer guerras y centrarnos en este afán de poder tan destructivo.
¿Cómo vivió sus inicios en el mundo periodístico y en esas dos temáticas tan determinantes siendo mujer? ¿Fue más difícil para usted?
Me fui a China como corresponsal de la agencia EFE porque había estudiado allí un posgrado. Luego viajé a Camboya con el rey Norodom Sihanouk y me quedé en los campos de refugiados que estaban en la frontera con Tailandia y en donde había muchísimos civiles que habían sido víctimas de las minas antipersonas. Había niñas sin piernas o brazos, mujeres que trabajaban en el campo y que las minas le habían quitado sus extremidades y aquello me impactó mucho. Fue tan duro encontrarme con aquello que pensé que había que contar la guerra, había que contar lo que les pasaba a esas víctimas inocentes para que nunca más se volviese a repetir. Lo único que puedo decir es que fracasé en ese cometido porque sigue habiendo guerras que son cada vez más horrorosas, como el genocidio en Gaza, con un acuerdo de paz que no sirve para nada porque siguen matando a la gente, y los niños siguen muriendo de hambre. Parece que se trata de una tragedia que no se puede superar.
Tal y como se desarrolla el periodismo en la actualidad y todo lo que está sucediendo en el planeta, ¿volvería a dedicarse a lo mismo si empezara ahora su carrera profesional?
Sí, sin duda, por supuesto. Aunque reconozco que el periodismo ha cambiado muchísimo. Yo tuve la enorme suerte de vivir la edad de oro del periodismo. Yo acudía a mi jefa en El País y le decía que me tenía que ir un sitio en concreto porque allí había un conflicto y me iba sin problema. Pero ahora, la tecnología, que está muy bien y nos ayuda mucho, nos da noticias constantes, las 24 horas del día, y eso provoca el deterioro de la información. Todo eso nos obliga a ir publicando nueva información cuando ya no es posible. Además, se está perdiendo la esencia del periodismo por la rapidez, y eso me da mucha pena. Así que creo que habría que repensarlo. Pero el periodismo es una profesión vocacional y si se tiene esa vocación, el difícil retirarse. Hay que continuar y llegar hasta donde sea.
A lo largo de su carrera no se ha limitado a la información y los reportajes sino que además, con el afán de analizar los conflictos y las situaciones que vivía, ha publicado varios libros. ¿Ha sido su forma de reflexionar sobre todo lo que ha visto?
Sí, porque muchas veces, cuando hacemos una entrevista, no podemos publicar todo el material que tenemos y para eso están los libros. A mí los libros me han ayudado mucho, sobre todo para poder reflexionar sobre mi periodo en China y la transformación que ha vivido el país a lo largo de los años.
Ha podido usted entrevistar a grandes líderes mundiales, pero también ha dedicado mucho tiempo a las historias del pueblo, a contar esas vivencias de las personas con las que se iba encontrando.
Sí. Evidentemente, hay que trabajar para entrevistar a los líderes mundiales, porque ellos son los que fuerzan los cambios en la historia, pero las personas que están en la calle son las víctimas inocentes, las que sueñan, las que creen en el futuro, las que trabajan… Y todos ellos tienen su propia esperanza de que este mundo sea un poco mejor e intenta cambiarlo. Y creo que es fundamental mostrar todo eso, cómo son capaces de aguantar. Vemos, por ejemplo, lo que está sucediendo en Sudán, en Congo, en Ucrania y el espíritu de todas esas personas para querer sobrevivir es tremendo.
Aunque se ha dedicado a las letras, acude ahora a este festival de cine de realidad, un género que además está permitiendo conocer de otro modo muchas de esas injusticias que usted ha denunciado durante tanto tiempo.
Sí, a mí me encanta. Reconozco que los documentales o el cine pegado a la realidad me apasionan porque soy muy cinéfila y creo que es un género fantástico para que la gente entienda ciertos temas y nos comprendamos los unos a los otros. Porque si nos respetáramos más, tal vez habría menos guerras y menos conflictos.
¿Y no se animaría a continuar su carrera como guionista para ese tipo de cine?
Me encantaría, pero yo creo que no sirvo para guionista. Me parece que hay gente muchísimo mejor y que puede hacer mejor trabajo.
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