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Códigos genéticos y arte: Nela Ochoa transforma la ciencia en piezas únicas en el Espacio Bronzo

La exposición 'EXpecies y ENdémicas' llama la atención sobre la flora y la fauna endémica de Canarias y que está en vías de extinción

Nela Ochoa posa en el Espacio Bronzo de La Laguna.

Nela Ochoa posa en el Espacio Bronzo de La Laguna. / María Pisaca

Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

La Laguna

El arte y la ciencia se dan la mano en la producción artística de Nela Ochoa (Caracas, 1953), quien extrae los detalles más profundos de los seres vivos para dar forma a su colección. Los códigos genéticos han centrado su labor artística desde finales de la década de 1990 y muestra ahora en el Espacio Bronzo de La Laguna sus últimas propuestas, centradas en la fauna y flora canaria que se encuentra en peligro de extinción. EXpecies y ENdémicas es el nombre de la original propuesta de la venezolana, en la que saca a relucir los secretos de la genética a través de elementos como cuentas de collar, bates de béisbol, materiales textiles y obra gráfica impresa elaborada con material fotográfico retocado con ordenador.

Tras muchos años trabajando con la genética humana, Nela Ochoa dio el salto a la flora y la fauna hace algún tiempo, porque no quiere que existan fronteras en su propuesta. "Un pelo de cochino o de humano tienen una receta parecida", resume la artista, quien ha decidido centrarse en las especies en peligro de extinción de los territorios en los que trabaja. En Colombia, realizó una obra con una palma con riesgo de desaparición, así como en Miami, donde se centró en dos secuencias genéticas de plantas y animales. "Creo que es una manera de llamar la atención sobre lo que está ocurriendo y de dejar una pequeña huella con mi trabajo, para que la sociedad también reflexiona sobre ello", comenta la creadora, quien reside en Tenerife desde hace ocho años.

Trabajo profundo

A lo largo de todo este tiempo ha tenido la oportunidad de ir descubriendo las diferentes especies endémicas que habitan en Canarias y que ahora cuelgan de las paredes del Espacio Bronzo. Nela Ochoa no es científica. Lo deja claro desde el primer encuentro, pero su afán por aumentar su conocimiento la lleva a sumergirse durante horas, días, e incluso años, en bibliografía científica de la que extrae la adenina, timina, citosina y guanina, las cuatro bases que constituyen el ADN, ya sea humano, animal o de plantas. Esas cuatro iniciales (A, T, C, G) ella las transforma en colores con los que reescribe las secuencias de prácticamente cualquier ser vivo.

Así, una palmera canaria (Phoenix canariensis), un drago (Dracaena draco), la rosa negra del Aeonium arboreum y el lagarto moteado (Gallotia intermedia), entre otros, se muestran con todos sus detalles en estas piezas para las que Nela Ochoa elige los más variados materiales. Repite la creadora que no es científica y por eso busca genes que tengan pocas letras porque, de lo contrario, "es una locura poder asignarle colores y seguir el orden que tienen sin cometer ningún fallo". "También trato de centrarme en animales o plantas que de verdad me interesen", añade.

Materiales variados

Para representar el genoma de la flor del Amagante de pinar (Cistus symphytifolius), Ochoa emplea palos de madera pintados de cuatro colores diferentes, mientras que para plasmar los detalles de una esponja marina se ha decantado por estropajos de cocina pintados con spray. A continuación, para el lagarto y para la palmera ha optado por cuentas de bisutería, mientras que para las últimas obras se centra en el diseño gráfico y el carboncillo.

Varias de las piezas de Nela Ochoa en Bronzo.

Varias de las piezas de Nela Ochoa en Bronzo. / María Pisaca

A pesar de que buena parte del trabajo lo desarrolla en su taller, es inevitable que Nela Ochoa entre en contacto con los animales y las plantas sobre las que produce. "Al igual que le sucede a todos los que llegan a Canarias, quedé fascinada con los dragos, porque me parece un árbol muy peculiar", reflexiona la artista.

Arte y conocimiento

"Aprendo mucho con estas obras", celebra la venezolana, quien ha descubierto hasta el genoma de moscas que sufren ansiedad por separación. "Esto me termina enganchando", reconoce Ochoa quien añade que, tras la fase de investigación, la confección de la obra también debe ser muy minuciosa puesto que equivocarse en una sola letra, y por tanto en un color, sería muy sencillo, pero eso implicaría dar al traste con todo el trabajo realizado hasta el momento.

Más allá de los genes del reino animal y vegetal, Nela Ochoa ha creado auténticas obras de arte hasta con los genes del alcoholismo, que ha representado con pequeñas copas de colores. En otras ocasiones, los objetos con los que trabajar aparecen antes que la idea. Eso sucedió cuando descubrió unos dedos de bruja que brillaban en la oscuridad en una juguetería y más tarde decidió emplearos para plasmar los genes de unos trabajadores que habían sufrido intoxicación por gas mostaza, lo que había provocado una mutación en las uñas de sus descendientes.

Cultura para la reflexión

Nela Ochoa se considera una artista conceptual y por eso asegura que "no puedo trabajar simplemente por el placer de plasmar algo sobre el lienzo". "Me preocupa poder integrar en mi propuesta aquellas cosas que me interesan", continúa la artista, quien quiere que su público se lleve alguna reflexión a casa tras visitar sus exposiciones, "y que no se quede simplemente con una imagen bonita o decorativa". En el caso concreto de esta muestra, EXpecies y ENdémicas, "no solo trato de poner la atención en las especies endémicas que están en peligro de extinción, sino que también quiero llamar la atención de que la violencia se ejerce de humano a humano y, también, contra la naturaleza".

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