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55 años pendiente de la glucosa: «Llevamos más veces el coche a revisión que nuestro propio cuerpo»

Vicente Darias, diagnosticado con diabetes tipo 1 a los cinco años, cuenta cómo ha evolucionado la enfermedad en las últimas décadas

Vicente Darias, con diabetes tipo 1 y divulgador de esta patología.

Vicente Darias, con diabetes tipo 1 y divulgador de esta patología. / Arturo Jiménez

Santa Cruz de Tenerife

Canarias es de las regiones con mayor prevalencia de diabetes de toda España. Aunque no era lo mismo tener diabetes hace 50 años que ahora. La información ha aumentado, la enfermedad se ha vuelto más visible y la tecnología se ha convertido en una aliada para los tratamientos. Pero si alguien conoce bien su evolución es Vicente Darias, divulgador sobre esta patología y también paciente de diabetes tipo 1.

Debutó a los cinco años, cuando su madre lo llevó al médico porque notaba algo raro. «Tenía sed excesiva, acudía al baño constantemente para orinar y comía a todas horas», cuenta. O lo que es lo mismo, presentaba tres síntomas clave de la enfermedad: polidipsia, poliuria y polifagia. Una vez allí le realizaron una analítica y el diagnóstico fue claro. «Es fácil detectar la diabetes tipo 1 porque el páncreas, directamente, no produce insulina», detalla.

En ese momento no se conocía tanto sobre la enfermedad como sí ocurre ahora. Y aunque Darias y su familia regresaron a casa con un diagnóstico, salieron con más dudas que con las que entraron. «En esa época no había información y era una patología poco común en gente de mi edad, se asociaba más a personas mayores», aclara. Para él era habitual escuchar «un niño con diabetes, ¡qué raro!». O que a su madre le dijeran «tenga cuidado, que su hijo se puede quedar ciego».

Poca sensibilidad

Todas estas historias, sumadas a que nunca recibieron una formación exhaustiva más allá de los pinchazos que debía administrarse, aumentaban la preocupación de Darias y su entorno. «Incluso los médicos tenían poca sensibilidad. Si la glucosa estaba alterada te llevabas una bronca. Hoy te enseñan a reconducirla».

Hasta los 17 años, Darias no conoció a más personas de su misma edad con la enfermedad

«Empecé a tener más conocimientos sobre la diabetes cuando comencé el colegio, pero sobre todo cuando llegué a la adolescencia y unos endocrinos me facilitaron un libro», confiesa. Hasta entonces, no conocía a más niños con diabetes. De hecho, era el único con esta patología diagnosticada en su centro escolar. Cuando cumplió los 17 años acudió, por primera vez, a una colonia de verano para menores con diabetes. Y su vida cambió por completo. «Pasé de ser el enfermo del barrio a una persona normal y divertida», confiesa. Allí, además de conocer a otros adolescentes en su misma situación, pudo aprender a manejar las emociones que acarrea una enfermedad crónica como es la diabetes.

Sin impedimentos

Hoy, 55 años después, puede decir con seguridad que la diabetes no ha sido un impedimento para tener una vida plena. Este tinerfeño es padre de tres hijos, fue profesor de inglés durante mucho tiempo y, con un humor característico, se ha vuelto una pieza esencial para la divulgación de esta patología en las Islas. Asegura que ha tenido dificultades, como cuando le trasplantaron un riñón el año pasado a causa de la enfermedad. «Un auténtico palo», confiesa. Pese a ello, prefiere lanzar un mensaje con esperanza: «Se puede tener diabetes y vivir como cualquier otra persona, solo hay que cuidarse». «Hay que comer bien y hacer ejercicio, pero como cualquier otra persona normal», señala. Darias es consciente de que tener diabetes es una dificultad añadida, pero plantea que hay ocasiones en las que las limitaciones se las pone el propio paciente.

Vicente Darias no pudo evitar la patología, porque la diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune, pero hay quienes sí están a tiempo de hacerlo. Tanto la diabetes tipo 2 como la gestacional pueden prevenirse con hábitos de vida saludable. Incluso si se cumple con el perfil para tenerla en un futuro o ya la padecen, un control adecuado puede marcar el curso de la enfermedad. «Llevamos más veces el coche a revisión que nuestro propio cuerpo», compara Darias.

Como consecuencia de la diabetes, el año pasado le tuvieron que trasplantar un riñón

Avances tecnológicos

Para él es muy importante que la población aproveche los recursos que existen para concienciarse y aprender sobre la enfermedad. Además, insiste en que la tecnología ha facilitado mucho las cosas. «El sensor que controla ahora los niveles de glucosa es una maravilla, antes no se podía saber en el momento. Como mucho se conocía con una muestra de orina el valor de hace 12 horas», detalla.

Hoy, con motivo del Día Mundial de la Diabetes, La Laguna estará repleta de actividades organizadas por la Asociación de Diabetes de Tenerife. «Es una buena oportunidad para que la gente se acerque y tome consciencia». Darias lleva años participando en acciones de este tipo y muchas veces se encuentra con falta de interés. «Personas que cumplen con el perfil y que me dicen que no quieren saber si tienen diabetes. Lo que no saben es que lo mejor para ellos sería enterarse cuanto antes».

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