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La XVIII edición de Fotonoviembre reúne la reflexión de más de cien artistas sobre la IA

La nueva edición de la cita explora la dimensión experiencial de la imagen contemporánea bajo el título de ‘El vértigo de las imágenes’

‘Matter’ es el nombre de la propuesta con la que participa el artista Aleix Plademunt, cuya obra se puede visitar en TEA.

‘Matter’ es el nombre de la propuesta con la que participa el artista Aleix Plademunt, cuya obra se puede visitar en TEA. / María Pisaca

Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

Más de un centenar de artistas de la fotografía recalan en Tenerife hasta el próximo mes de febrero de 2026 para exponer su particular visión de la realidad en la XVIII edición de la Bienal Internacional de Fotografía Fotonoviembre. Esta cita tinerfeña, que no obstante traspasa las fronteras de la propia Isla, es sin duda uno de los mayores impulsores de la imagen fotográfica. Este año, la bienal se presenta bajo el título de El vértigo de las imágenes, que trata de poner en valor la complejidad de la imagen contemporánea y el debate que genera la circulación masiva en un momento en el que la Inteligencia Artificial (IA) y el empleo de las nuevas tecnologías centra buena parte de los procesos de creación y debates.

Aunque desde hace algunos días ya se podían visitar varias de las muestras previstas en el ambicioso programa de esta nueva edición de Fotonoviembre, este viernes 14 de noviembre se inaugura en TEA Tenerife Espacio de las Artes de la capital chicharrera la propuesta principal, que comparte el título con el lema de esta nueva edición y estará abierta al público hasta el próximo 22 de febrero de 2026. La comisaria de la bienal y de esta exposición, Marta Dahó Masdemont, reconoce que es «un honor y un desafío plantear una exposición en este espacio arquitectónico tan increíble».

Exposición principal

La idea principal de El vértigo de las imágenes, en la que participan 36 artistas, gira en torno al desafío de seguir pensando en la fotografía y en lo fotográfico en un contexto como el actual, marcado por la circulación masiva de productos visuales que imponen visiones cada vez más estandarizadas de la vida, y por otra parte, de un protagonismo cada vez mayor de la IA, que está revolucionando el mundo tal y como lo conocemos», avanza la comisaria sobre esta muestra que «se interroga sobre el lugar que ocupan las imágenes».

Esta exposición también «reivindica el potencial crítico de las imágenes para generar diversidad frente a lo normativo, para levantar preguntas e interrumpir lo que se da por sentado». En concreto, la gran colectiva ocupa las salas B y C, así como parte del vestíbulo del espacio de arte y el Videoclub de TEA. La comisaria indica que esta propuesta trata de desplazar «la noción de la imagen como un objeto a una dimensión experiencial y performativa» y se cuestiona «el tipo de conocimiento que se produce en la actualidad a través de las imágenes».

Nueva creación

Esta muestra cuenta, en su mayoría, con obras de reciente creación, que se circunscriben en los últimos cinco años. No obstante, la comisaria Marta Dahó destaca la selección de imágenes de la serie Evidence, de Larry Sultan y Mike Mandel, «un icono de la historia de la fotografía», tal y como ella mismo lo define, así como algunas piezas de la colección de TEA que permiten el diálogo entre las diferentes obras. Por otro lado, destacan dos proyectos que han sido producidos ex profeso para esta exposición. En primer lugar se encuentra A su imagen, de la canaria Silvia Navarro Martín, quien participa con un vídeo realizado a partir de una extensa investigación sobre la relación entre camellos y camelleros en Lanzarote y del que será objeto su próxima película. En segundo lugar se encuentra un trabajo de Erik Estany Tigestrom, quien ha llevado a cabo un proyecto editorial que reflexiona sobre cómo la cultura fotográfica aún marca la percepción de las imágenes realizadas por IA. Precisamente, ha realizado un ejercicio singular «alimentando un modelo de IA con las 59 fotografías de Evidence». La exposición también incluye el trabajo de Laia Serra, Folder, ganador de la convocatoria Artistas en selección.

Pero, más allá de esta propuesta en concreto, la nueva edición de Fotonoviembre trata de responder al desafío de seguir pensando en la fotografía y lo fotográfico desde distintas prácticas y zonas de interés. De este modo, los proyectos seleccionados contribuyen a cambiar el foco de la imagen como objeto y se dirige a una propuesta más experiencial y performativa. Es el caso de otras de las secciones de la bienal.

Otras secciones

Dalia de la Rosa es la comisaria de Artistas en selección y Atlántica colectivas. La canaria reconoce que hacer la selección de los trabajos fue realmente difícil dada la gran calidad de las propuestas presentadas. «Artistas en selección ha sido un encuentro muy fructífero y muy interesante, ya que los proyectos han podido vertebrarse a través de una conversación pero también han tenido un carácter aterrizado en la arquitectura que los acoge», expresa en concreto sobre las propuestas de Raquel Bravo (Mato Grosso) y Daniel L. Fleitas (Endémico) que sorprendentemente dialogan con el espacio en el que exponen, la Sala de Arte del Instituto Canarias Cabrera Pinto, en La Laguna. Artistas en selección está abierta a la participación de creadores que utilizan la fotografía, la videocreación, o la instalación de fotografía como medio de expresión.

Una de las proyecciones en TEA.

Una de las proyecciones en TEA. / María Pisaca

Las exposiciones de Atlántica colectivas parten de la certeza de que todo gesto, imagen o práctica deja huellas a través de la ocupación del espacio y el consumo de energía que se inscribe en los cuerpos, objetos y territorios. Las dos muestras que forman parte de esta sección se despliegan en dos direcciones opuestas pero, que al mismo tiempo, se complementan. Actos que pesan aborda cómo las obras evocan situaciones concretas que inciden en lo social, histórico y ecológico, mientras que El espesor entiende la imagen como superficie de inscripción, donde se sedimentan memorias y conflictos. De la Rosa indica que ambas propuestas reflexionan sobre el paisaje, la territorialidad, el extractivismo, el turismo, la colonialidad y las crisis ecosociales, por lo que evidencian la relación entre el desgaste y las posibilidades de reparación en términos de identidad, corporalidad y vínculos simbióticos. Por último, la sección Focus está constituida por trece muestras.

Toda la Isla

El consejero de Cultura del Cabildo de Tenerife, José Carlos Acha, celebra la inauguración de esta iniciativa, uno de los festivales de fotografía más antiguos de España o, al menos, uno de los pioneros en este ámbito. Destaca la participación de un centenar de artistas que protagonizarán la veintena de exposiciones que se podrán visitar en las 18 sedes ubicadas en seis municipios de Tenerife, y que se podrán ver en muchos casos hasta el 22 de febrero de 2026. El consejero recuerda que la misión de esta acción es la de «difundir la reflexión alrededor de la imagen» y este año, en concreto, se encuentra centrada en el debate que plantea el uso de la IA y la evolución de la tecnología en el sector. Más allá de las exposiciones previstas dentro de esta edición, el programa también incluye ciclos de conferencias, mesas redondas, talleres y performances que tendrán lugar en TEA.

Una de las salas de TEA.

Una de las salas de TEA. / María Pisaca

El director artístico de TEA, Sergio Rubira, habla del esfuerzo que supone poner en marcha una iniciativa tan ambiciosa en toda la Isla, pero cuyo punto neurológico es este centro cultural dependiente del Cabildo de Tenerife. «La vocación de Fotonoviembre es territorial, se lleva por toda la Isla», apunta el director artístico de TEA, quien valora y agrade el trabajo realizado, tanto por el personal del museo como por todos los artistas que dan vida a esta bienal, así como a las diferentes instituciones que colaboran.

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