Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Día Internacional de las Librerías. Clubes de lectura y actividades culturales: la estrategia de las librerías para sobrevivir a lo digital

Los establecimientos de la Tenerife se suman al auge de las librerías como lugar de encuentro para los lectores con espacios para presentaciones, clubes de lectura, proyecciones, charlas y conciertos

La Librería de Mujeres, en Santa Cruz de Tenerife, durante este Día Internacional de las Librerías.

La Librería de Mujeres, en Santa Cruz de Tenerife, durante este Día Internacional de las Librerías. / María Pisaca

Santa Cruz de Tenerife

El refugio de la lectura va mucho más allá de sumergirse en las páginas de un libro. Las tiendas encargadas de vender estos pequeños tesoros se han propuesto convertirse en un remanso de paz para numerosas personas y, más allá de vender novelas, cómics o cuentos, muchas de ellas se han transformado en ese lugar al que acudir para disfrutar de la gran fiesta de la cultura. El Día Internacional de las Librerías se celebra este 11 de noviembre para homenajear a estos emblemáticos establecimientos, que tantas crisis y retos han superado y que cada día sorprenden a sus fieles clientes transformándose en auténticos espacios culturales que albergan presentaciones de libros, encuentros, charlas, conciertos e incluso proyecciones de cine.

Pese a que muchos temieron que fuera la estocada definitiva, la pandemia supuso para las librerías un resurgir que no solo se traduce en el aumento sostenido de las ventas de libros. Durante los últimos cinco años, estos comercios han sabido reconvertirse y ahora son auténticos lugares de reunión. Se trata de espacios culturales en los que triunfan, sobre todo, los clubes de lectura, una suerte de salvavidas comercial para estos locales, que luchan de este modo contra la dictadura de lo digital.

Clubes de lectura

Estas reuniones fomentan las ventas, las relaciones sociales y, en su mayoría, están compuestas por mujeres de más de 65 años. «Muchas librerías nos estamos sumando a esta moda de crear experiencias, dar talleres y conferencias», comenta Nauzet Pérez, propietario de El barco de papel, en El Sauzal, donde están activos actualmente hasta cinco clubes de lectura clasificados, además, según el perfil y el tipo de libros que más les gusta leer a sus clientes: infantil, juvenil, novela romántica, novela histórica y thriller. En total, movilizan a 207 lectores. Pérez anuncia que en breve abrirán dos más: un club de lectura en lengua extranjera y otro de literatura clásica.

Cartel oficial del Día de las Librerías realizado por la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (Cegal).

Cartel oficial del Día de las Librerías realizado por la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (Cegal). / El Día

La librería El Refugio también es el lugar elegido en La Laguna por otros cinco clubes de lectura. Tres de ellos son de literatura general, otro está dedicado en exclusiva a las publicaciones de Brandon Sanderson y hay otro específico de literatura de la mujer indígena africana y afrodescendiente, una iniciativa «súper interesante y una auténtica revolución», expresa el librero Andrés Conesa.

Actividades

Las celebraciones por el Día de las Librerías han sido tan variadas como variados son estos comercios. Algunos negocios aprovecharon la tarde para organizar actividades, como es el caso de la librería Más que papel, en Tacoronte, uno de esos pequeños establecimientos que luchan día a día por salir adelante. Mientras, otros simplemente se decantaron por engalanarse, sacar sus mejores lecturas al escaparate y recibir a los clientes en una jornada festiva pero sencilla. Es el caso de la Librería de Mujeres, en Santa Cruz de Tenerife, que cada año se alía con las flores más vistosas para embellecer su entrada, lo que no deja a nadie indiferente. Por su parte, El Refugio o El barco de papel quisieron ofrecer el mejor servicio a sus clientes con recomendaciones personalizadas.

Venta virtual

Los españoles, y sobre todo los jóvenes, leen. Y lo hacen bastante. El problema es cómo acceden a esos libros, puesto que muchos optan por el comercio electrónico para hacerse con las novedades editoriales. La propietaria de Más que papel reflexiona que la verdadera competencia para estos pequeños locales es el comercio on line, desde plataformas como Amazon o grandes librerías. «Lo que pasa es que ahí la gente pierde la experiencia y el asombro, que es de lo que cuida un librero», y por eso la apertura de espacios culturales dentro de las librerías permite a estos comercios integrarse en la comunidad organizando encuentros literarios y actividades de todo tipo.

Aunque es cierto que estos espacios pueden ayudar a rentabilizar el gasto de las librerías, Izaskun Legarza, de la Librería de Mujeres, afirma que no han pensado nunca en cobrar por acoger actividades externas al negocio. El reto se encuentra en saber equilibrar la agenda de actos con la venta de libros porque «no nos gusta paralizar el tráfico de personas por la tienda, y que puedan mirar y disfrutar de buscar una nueva lectura».

Retos

En el caso de la Librería de Mujeres, muchas de las actividades que desarrollan en la actualidad son propuestas externas pactadas con las editoriales, tanto de la Península como de Canarias. Recuerda, no obstante, que estos espacios también tienen sus propios inconvenientes puesto que muchas veces acogen actividades más allá del horario comercial habitual y deben cuidar que no se superen los niveles de sonido. «Podríamos hacer de todo porque es lo que nos piden y lo que nos gusta, pero también nos tenemos que poner algunos límites», reflexiona Izaskun Legarza quien, al igual que muchos de los libreros canarios, apuesta por una cultura que va mucho más allá de las páginas de los libros que vende.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents