Parques sin asfalto, placas solares, surtidores de agua y más árboles: Canarias traza el futuro de los pulmones verdes de sus ciudades
Las zonas verdes adaptadas al cambio climático deberán evitar el asfalto y reducir las áreas de césped tipo ‘solarium’

Una ilustración sobre los futuros parques. / Abigail Rodríguez

Bosques más frondosos, surtidores de agua en cada esquina, bancos a la sombra y ni rastro del asfalto. Las zonas verdes diseñadas para dotar a las ciudades canarias de un lugar donde los ciudadanos puedan encontrarse con la naturaleza no pueden seguir siendo iguales. Las altas temperaturas como consecuencia del cambio climático obligan a diseñar nuevos espacios que conviertan los parques y jardines de toda Canarias en verdaderos refugios para la población en los días en los que el calor se vuelve insoportable.
Es la Consejería de Transición Ecológica y Energía quien liderará este cambio de paradigma. La idea es dejar atrás las grandes planicies donde solo hay césped tipo solárium –muy comunes en unas ciudades donde el ocio al aire libre se ha vinculado al disfrute del sol– o las plazas en las que no se puede encontrar ni una sombra, para pasar a tener paseos protegidos por densas copas de árboles, donde siempre haya disponibilidad de agua potable y de riego pero que esta no se malgaste.
No en vano, las proyecciones climáticas muestran un futuro nada halagüeño, donde las temperaturas medias aumentarán en casi dos grados y las olas de calor durarán más.
El Archipiélago ya está sufriendo muchos de estos cambios. La temperatura media ha ascendido a una tasa entre 0,25 y 0,11°C por década entre 1970 y 2019. El calentamiento en Canarias ha sido superior al de la media global y ha afectado tanto a los valores mínimos como a los máximos.
Las olas de calor han aumentado su frecuencia entre 1976 y 2015 y las intrusiones de polvo sahariano se han vuelto cada vez más frecuentes e intensas.
Guía para crear refugios climáticos
De esta necesidad surge la Guía de Recomendaciones para la creación de zonas verdes como refugios climáticos del Gobierno de Canarias, que establece los criterios con los que deberán contar los parques futuros y los ya existentes.
En contraposición a la conocida “isla de calor urbana” –incremento térmico que se produce en la ciudad debido a los materiales de construcción–, esta guía apuesta por la creación de “islas de frío”: superficies donde la temperatura del aire es inferior gracias a la presencia de vegetación y cobertura arbórea.
Los nuevos parques deberán disponer de una superficie mínima de 2.000 metros cuadrados, aunque se espera que sean mucho mayores. Como referencia, el Parque Santa Catalina (Gran Canaria) ocupa unos 27.500 m² y el Parque García Sanabria (Tenerife) llega a 67.200 m².
La guía también prevé modificaciones progresivas en los parques existentes, para adaptarlos a este nuevo paradigma climático.
Un millón de euros
Aunque no hay una partida específica, los Presupuestos de Canarias 2026 contemplan un millón de euros para obras de adaptación climática y otros 500.000 euros de ayuda a cabildos y ayuntamientos para proyectos de acción climática.
Una de las características principales será la densa cobertura arbórea que genere zonas de sombra naturales. La Consejería recomienda plantar especies de abundante follaje que garanticen sombra y aporten humedad al ambiente mediante evapotranspiración.
Las especies se adaptarán al tipo de clima: zonas frías (laurisilva o pinar) o cálidas (tabaibal-cardonal o bosque termófilo).
En los parques de zonas cálidas, el 70% de los árboles deberán ser de hoja perenne. En las zonas frías, el porcentaje mínimo de árboles perennes será del 35 al 45%, para permitir la entrada de calor en invierno.
Árboles propuestos
Entre las especies de hoja perenne recomendadas se encuentran la palmera canaria (Phoenix canariensis), la sabina canaria (Juniperus turbinata subsp. canariensis) o el acebuche (Olea cerasiformis). También se incluyen otras muy usadas en parques canarios como la higuera australiana (Ficus macrophylla) o el laurel de Indias (Ficus microcarpa).
En los bosques urbanos de zonas frías también se introducirán árboles caducifolios como las acacias de Constantinopla (Albizia julibrissin), el palo borracho (Chorisia speciosa) o el flamboyán (Delonix regia).
Transición Ecológica recomienda intercalar estos grandes árboles con arbustos pequeños. Ninguna de las especies propuestas se considera exótica, aunque antes de cualquier proyecto deberá comprobarse su catalogación.
Pavimentos sostenibles y mobiliario a la sombra
Otra de las novedades será el tipo de pavimento. Con el objetivo de aprovechar el agua de lluvia y reducir el calentamiento, se recomienda evitar materiales que no dejen pasar el agua o que absorban mucho calor. Así, el asfalto, las baldosas y el hormigón se sustituirán por adoquines permeables, gravilla o madera.
Los bancos, sillones y merenderos deberán situarse siempre en zonas sombreadas, algo que actualmente no ocurre en todos los parques.
Dentro del mobiliario urbano, los nuevos parques deberán contar con surtidores de agua potable para los usuarios, ubicados en las zonas de mayor afluencia o cerca de los parques infantiles.
El agua será un elemento indispensable en estos parques, tanto como reguladora térmica del ambiente como para consumo humano. La Consejería propone la creación de láminas de agua, como pequeños arroyos o fuentes, que ayuden a reducir la temperatura y aporten bienestar al entorno.
Para evitar riesgos, se recomienda no formar aerosoles que puedan transmitir Legionella e introducir peces que se alimenten de larvas de mosquito.
Los parques deberán contar con un sistema de riego sectorizado, modular y escalable, adaptado al crecimiento del arbolado, y automático para garantizar su eficiencia. El agua utilizada deberá proceder, siempre que sea posible, de fuentes depuradas o regeneradas.
Energía solar y autosuficiencia
El objetivo final es que los parques del futuro sean autosuficientes. Por ello, se promoverá el uso de energía fotovoltaica para abastecer de electricidad a sus servicios.
Estas placas solares se instalarán preferiblemente en pérgolas, cubiertas de baños, kioscos o edificios de servicios, aprovechando infraestructuras ya existentes.
Todas estas actuaciones forman parte del propósito del Gobierno de Canarias de adaptar el Archipiélago al aumento de las temperaturas.
Aunque las acciones de mitigación –la reducción de emisiones– son esenciales a nivel global, la intensificación del calor, la sequía prolongada y los eventos extremos hacen de Canarias una zona especialmente vulnerable al cambio climático.
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