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Entrevista | Raquel Martí Directora del comité español de la Agencia de la ONU para los Refugiados de Palestina (Unrwa)

Raquel Martí: «Nos dirigimos hacia un nuevo orden mundial muy peligroso»

«Los países europeos han mostrado una clara insuficiencia ante la crisis en Gaza», afirma

Raquel Martí, durante una reciente comparecencia institucional.

Raquel Martí, durante una reciente comparecencia institucional. / Jero Morales / Efe

Patricia de Pablo

Las Palmas de Gran Canaria

Raquel Martí está en las Islas para presentar el documental ganador del Oscar 2025, ‘No Other Land’, que se podrá ver en el Teatro Víctor Jara de Vecindario, en Gran Canaria

Philippe Lazzarini ha advertido que tras el endeble alto el fuego alcanzado se necesita confianza para acometer la siguiente fase: la reconstrucción de Gaza.

Antes de abordar cualquier iniciativa de reconstrucción, es fundamental asegurar que el alto el fuego sea real. Hemos constatado numerosas violaciones del alto el fuego en menos de un mes desde que se decretó, con centenares de víctimas civiles palestinas muertas. Israel tampoco está cumpliendo con la entrada de la ayuda humanitaria acordada en el plan de Trump. No se está revirtiendo la hambruna declarada en Gaza. A esto se suma la llegada del invierno, que exige redoblar esfuerzos para apoyar a las familias que lo han perdido todo. Alrededor de 70.000 personas residen en más de 70 instalaciones de Unrwa convertidas en refugios. Tenemos una prioridad que no puede esperar: devolver a los 660.000 niños de Gaza a un entorno de aprendizaje seguro. La educación es una garantía para la paz.

¿Qué cuestiones de seguridad interna cree que habría que resolver para que la inversión en la Franja no afecte a la hoja de ruta general diseñada para la zona?

Como en cualquier plan de paz, es necesario incluir a las partes del conflicto y esperamos que en el avance de la hoja de ruta las necesidades de la población palestina queden cubiertas. Es fundamental que se mantenga un alto el fuego y que se permita la entrada de ayuda humanitaria en las cantidades necesarias. También que se respete el Derecho Internacional Humanitario y los derechos humanos, pero, sobre todo, que se ponga fin a la ocupación, tanto en Gaza como en Cisjordania, incluyendo Jerusalén Este, y que se permite la autodeterminación de la población palestina.

El ‘foco’ de Gaza ha silenciado o, al menos, reducido el impacto de lo que ocurre en Cisjordania, un territorio en el que la Unrwa advierte de que se está llevando a cabo una guerra silenciosa. ¿Podría referirse a este asunto?

La situación en Cisjordania es preocupante. Desde el 7 de octubre de 2023 hemos sido testigos de una intensificación de la violencia armada. En estos dos últimos años, más de 1.000 personas, incluyendo 213 menores, 20 mujeres y al menos siete personas con discapacidad, han sido asesinadas. La dimensión del desplazamiento también es alarmante: cerca de 40.000 personas han sido desplazadas entre enero de 2024 y septiembre de 2025 como consecuencia de operaciones militares y violencia de colonos. Los palestinos de Cisjordania enfrentan severas restricciones de movimiento que en muchas ocasiones les impide acceder a servicios esenciales, además de detenciones arbitrarias masivas. 4.600 trabajadores y trabajadoras de Unrwa están brindando apoyo a 920.000 personas refugiadas en Cisjordania. Se intenta acabar con Unrwa porque su mandato es proteger la existencia de los refugiados de Palestina.

Usted lleva muchos años trabajando en Unrwa y habrá vivido infinidad de situaciones dolorosas. ¿El terror y la desproporcionada acción militar sin precedentes ejercida sobre Gaza y sus consecuencias la ha sorprendido?

Hemos asistido a respuestas militares desproporcionadas y, desde luego, tras el 7 de octubre sabíamos que la reacción sería dura. El grado de violencia que se ha desatado en esta ocasión ha superado cualquier precedente. La ofensiva de 2014, en la que murieron alrededor de 2.400 personas, se consideraba la más brutal que había sufrido la Franja. Ahora hablamos de más de 68.000 muertos y 170.000 heridos. Nunca antes habíamos asistido a semejante catástrofe humanitaria. No pensé que veríamos la franja de Gaza convertida en un mar de escombros pero, sobre todo, lo que nunca imaginé es que fuéramos a ver a la Corte Internacional de Justicia investigando a Israel por presunto genocidio.

¿Cuál cree que ha sido la motivación de la campaña israelí contra Unrwa?

La campaña israelí para desacreditar y desmantelar a Unrwa persigue el objetivo político de eliminar el estatus de refugiado de los palestinos. Israel ha promovido reiteradas acusaciones de infiltración de Hamás que la Corte Internacional de Justicia ha desestimado por falta de pruebas.

¿Cómo definiría el papel que ha desempeñado España en el conflicto?

España ha mostrado una actitud más decidida que la mayoría de los países de la Unión Europea, desempeñando un papel de liderazgo y proporcionando un gran apoyo a Unrwa. Reconocer a Palestina fue un gesto político relevante que envió un mensaje firme a la comunidad internacional sobre la urgencia de poner fin a la ofensiva sobre la Franja de Gaza.

¿Y el papel de Europa?

Los países europeos han mostrado una clara insuficiencia en su respuesta ante la crisis en Gaza. Las condenas y declaraciones oficiales de la Unión Europea llegaron tarde y, en la mayoría de los casos, no han ido acompañadas de acciones eficaces. Esta pasividad ha permito que Israel segara la vida a más de 68.000 personas y dejara a decenas de miles con secuelas físicas de por vida, incluso miles con mutilaciones, además de una destrucción brutal de todas las infraestructuras y de los recursos socioeconómicos necesarios para permitir la continuidad de la vida en Gaza.

¿Cómo se puede hablar de reconstrucción cuando el nivel de destrucción en la Franja de Gaza es del 84% en general y en la zona podemos hablar de cerca de 60 millones de toneladas de escombros esperando a ser retiradas, entre ellos artefactos sin detonar?

Es un trabajo ingente el que queda por delante para la reconstrucción. Se calcula que la ofensiva ha generado más de 61 millones de toneladas de escombros y que se tardarán décadas en poder recogerlos y reconstruir Gaza. Además, el trabajo de rehabilitación de infraestructuras ya se está viendo muy comprometido por la presencia de artefactos explosivos. E primer paso es garantizar el acceso de personal especializados para llevar a cabo los trabajos de retirada de minas y artefactos explosivos

¿Se puede hablar de un poder sistémico de Israel que atraviesa el mundo?

Nos estamos dirigiendo hacia un nuevo orden mundial muy peligroso, en el que no solo el Derecho Internacional Humanitario está siendo socavado, sino que se puede violar con total impunidad. Estamos en un momento histórico en el que las normas y valores que sustentan el sistema internacional están siendo cuestionados, en el que el principio de humanidad está quedando en entredicho y nos estamos dirigiendo a la supremacía de la ley del más fuerte. Parece que solo afecta a los palestinos, pero nos equivocamos, el futuro y los derechos de todos están en juego. O los protegemos ahora para todos o no estarán garantizados para nadie en el futuro.

¿Cómo explicaría el trabajo que realizan los empleados de la Unrwa que en muchas ocasiones han tenido que aprender a convivir con la incertidumbre y el peligro?

La labor de la Unrwa es absolutamente esencial y extraordinaria por el contexto en el que se desarrolla. Son más de 12.000 profesionales, en su mayoría refugiados palestinos, que desde hace dos años ejercen su labor en Gaza bajo condiciones adversas. Afrontan un nivel de agotamiento físico y psicológico extremo. A lo largo de estos dos años, 381 compañeros y compañeras han sido asesinados y muchos otros han resultado heridos. Pese al peligro, continúan prestando servicios vitales. Su resiliencia es admirable.

¿Cuál diría que es el mayor desafío al que podría enfrentarse la Unrwa en la próxima década?

Ya nos estamos enfrentando a desafíos extraordinarios, entre ellos la intensa campaña de desinformación y ataques que ponen en peligro no solo la capacidad operativa de Unrwa, también la protección de las personas refugiadas de Palestina. La situación financiera es crítica, lo que pone en jaque la propia supervivencia de la institución. La presión sobre el sistema multilateral y el cuestionamiento del derecho internacional limitan seriamente la respuesta humanitaria.

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