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Las momias que volaron desde Canarias sin billete de vuelta

El arqueólogo Gaspar Tejera coordina una investigación de tres años sobre momificaciones vendidas o expoliadas que aún viven en el 'exilio'

Momia guanche que se custodía en Madrid.

Momia guanche que se custodía en Madrid. / E.D.

Jorge Dávila

Jorge Dávila

Santa Cruz de Tenerife

La inusual transacción que cerraron en 1889 el médico Manuel Macías Fuertes y el físico y matemático austriaco Óscar Simóni fue una de las curiosidades que se trataron el pasado martes durante la presentación del libro El viaje de las momias canarias en el Salón Noble del Cabildo de La Gomera. Aunque en el acto no estuvo presente el catedrático de arqueología y Premio Canarias, Antonio Tejera Gaspar, coordinador de una publicación que apunta a la existencia de un inventario en el que hay medio centenar de momificaciones aborígenes fuera del Archipiélago, al encuentro sí que asistió Juan Francisco Delgado, su editor, quien adelantó que el Gobierno de Canarias ha iniciado los trámites para «recuperarla y sumar una pieza más a la reconstrucción de nuestra memoria colectiva», dijo sobre una problemática que se analiza en un texto en el que se volcaron tres años de investigaciones.

Tras la pista austriaca

En las páginas de El viaje de las momias canarias se recopilan referencias de la existencia de unos restos en el Weltmuseum de Viena (Austria) de un guanche localizados en una cavidad del litoral de Guía de Isora, los mismos que el investigador Simóni compró en su segundo viaje al Archipiélago.

Ángel Ignacio Eff-Darwich Peña, uno de los docentes que suma datos a esta aventura, confirmó la operación de compra y venta, así como la existencia de dos cajas catalogadas con el número de serie 32227 en el espacio museístico vienés. Él es uno de los ocho especialistas que aportan sus conocimientos al manual coordinado por Tejera Gaspar. Los conocimientos del arqueólogo de la ULL y de profesionales como Dolores Delgado Miranda, Nathalie Le Brun, Ángel Ignacio Eff-Darwich Peña, Daniel García Pulido, Daniel Méndez Rodríguez, Manuel Fariña González y Pedro Luis Pérez de Paz se registraron durante 32 meses para dar forma a un libro dividido en dos partes.

"La obra documenta entre 45 y 50 momias que salieron de Canarias desde el siglo XVI, algunas vendidas o expoliadas"

Juan Francisco Delgado

— Editor del libro 'El viaje de las momias canarias'

El profesor Méndez Rodríguez aprovechó la presentación en la Isla Colombina para destacar que un bloque del contenido está dedicado «al proceso de momificación enlas Islas y el otra localiza los restos en museos e instituciones de Europa y América», una cuestión de la que habló el editor durante el encuentro en la capital gomera: «La obra documenta entre 45 y 50 momias que salieron de Canarias desde el siglo XVI, algunas vendidas [como fue el caso de la que se encuentra en Viena] o expoliadas, por lo que el libro constituye una recuperación de un patrimonio que está fuera de las Islas y que es muy necesario para reconstruir nuestra memoria colectiva», exalta Delgado.

Cientos de referencias bibliográficas

Uno de los pilares del proyecto se anuda en torno a la idea de las momias que abandonaron Tenerife y Gran Canaria con destino a Madrid, Guipúzcoa, Alemania, Argentina, Austria, Canadá, Cuba, Dinamarca, Francia, Holanda, Inglaterra, Rusia y Suiza. Tras consultar más de 400 documentos históricos y muchísimas referencias digitales en bibliotecas internacionales se contabilizaron unas 530 citas que en algunos casos no sirvieron para dar con el paradero de la momia que se buscaba, pero sí que se generó un intercambio de información en el que participaron docentes de más de medio centenar de universidades.

De La Habana a Ginebra

La doctora Dolores Delgado trata en su aportación la venta en 1877 de otra momia a un emprendedor cubano y que casi un siglo y medio después se expone en el Museo Antropológico Montané de la Universidad de La Habana. La investigación de Nathalie Le Brun y Pedro Fernández Goicochea se centran en los restos que Sabin Berthelot localizó en el barranco de Valleseco (Tenerife) y que se llevaron a la ciudad suiza de Ginebra. Igualmente, el profesor Manuel Fariña escribe de una momificación hallada en La Isleta (Gran Canaria) a la que se le ha seguido la pista hasta Argentina. Esos y otros ejemplos forman parte de un legado patrimonial que permanece en el exilio.

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