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Canarias, al margen del estallido del odio en las redes sociales

La polarización se muda a las plataformas, pero el Archipiélago parece resistir. La política de las Islas se caracterizan por un ‘modo canario’ que aleja a la región de los altos niveles de crispación

Canarias, al margen del estallido del odio en las redes sociales

Canarias, al margen del estallido del odio en las redes sociales / LP/DLP

Las Palmas de Gran Canaria

Sociedades enfrentadas, opiniones cada vez más distantes, odio en las redes sociales y una creciente tensión geopolítica. El mundo atraviesa una etapa de profunda convulsión que define la actualidad. Un contexto que llevó a la Fundación del Español Urgente a elegir "polarización" como la palabra del año 2023, destacando su frecuente presencia en los medios de comunicación y su evolución como término clave para describir, especialmente el ámbito político, marcado por la confrontación.

La crispación y polarización política se muda a las redes sociales. En estas plataformas se ha detectado un aumento del discurso de odio. Este tipo de mensajes, que en algunos casos podrían rozar lo delictivo, se intensificaron especialmente tras los disturbios registrados en Torre Pacheco, en Murcia. Así, un informe del Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia contabilizó más de 138.000 mensajes con contenido de odio entre el 6 y el 22 de julio - fecha de los incidentes - muchos de ellos dirigidos a personas procedentes del norte de África.

Una realidad que también atañe a Canarias y que se inscribe en un contexto amplio de tensión social y aumento de la hostilidad. El Archipiélago parece resistir al odio en las pantallas. Algo que contrasta con la realidad vivida en países como Estados Unidos, donde el pasado 10 de septiembre de 2025, el activista conservador Charlie Kirk fue asesinado a tiros durante un debate abierto en un campus universitario.

El límite con la libertad de expresión

El ciberespacio se convierte, en este contexto, en el lugar perfecto para que proliferen este tipo de discursos, entendidos como expresiones que buscan discriminar o marginar a determinados grupos sociales en función de su clase, origen étnico, raza, género u orientación sexual. Los límites entre el discurso de odio y la libertad de expresión son "siempre difusos", reconoce el sociólogo Roberto Gil, quien agrega que en una sociedad como la del Archipiélago "una amenaza directa contra un colectivo marginalizado - como las personas migrantes - puede pasar por un chiste, mientras que una crítica informada contra determinados sectores de poder acaba fácilmente en los tribunales".

La situación dista de ser alentadora. Uno de los principales problemas, asegura la abogada experta en extranjería Loueila Sid Ahmed, es que estos mensajes, "construidos desde el engaño, presentan narrativas en las que se señala al otro —especialmente a la población migrante— como una amenaza, ya sea económica o en términos de seguridad". Un clima que no solo alimenta este tipo de delitos, sino que refleja "una creciente cultura del odio que se manifiesta incluso en espacios cotidianos" y aprovecha la aparente impunidad que ofrece el entorno digital.

Un movimiento popular

El caso de Canarias es especialmente revelador. Algunos perfiles y organizaciones sin vínculo directo con el Archipiélago han centrado su atención en la región, lo que ha dado lugar a la aparición de "imitadores" que difunden mensajes de odio. Algo que parece no haber calado - al menos de manera profunda - en la sociedad canaria. "A diferencia de otras partes del Estado, en Canarias existe un fuerte movimiento popular que hace frente tanto en las redes como en las calles a la llamada guerra cultural y política de la ultraderecha. El odio no encuentra guarece en la Comunidad Autónoma", afirma Gil.

Aunque Canarias mantiene una estrecha vinculación con los procesos migratorios, el discurso que actualmente se construye en torno a la migración resulta, según Loueila Sid Ahmed, "muy peligroso". Esta realidad comienza a evidenciarse también en el conjunto de España, donde ya se han dictado sentencias condenatorias por delitos de odio y los órganos políticos han empezado a pronunciarse con mayor firmeza sobre estos "crímenes", especialmente cuando se dirigen contra personas extranjeras. La crispación política, señala Sid Ahmed, es un reflejo de una sociedad igualmente crispada y, en este contexto, cuando los pilares fundamentales como la educación fallan, "es responsabilidad del Estado intervenir".

El modo canario

La creciente polarización política responde a "intereses específicos que profundizan la división social", señala Alfonso Cabello, portavoz del Gobierno de Canarias. En la región, el estilo de hacer política se caracteriza por un "modo canario" que difiere significativamente del estatal: "Pese a las diferencias ideológicas, se prioriza el diálogo y la búsqueda de consensos". Asimismo, subraya que, en el actual contexto de polarización, este debe ser un límite claro para quienes ejercen responsabilidades públicas, especialmente considerando que la gestión política "debe estar al servicio de la convivencia y el respeto".

En Canarias, la diferencia con respecto a la Península sigue siendo notable, alejando a la región de los niveles extremos de crispación política. “Aunque se mantiene un tono duro y contundente, se conserva cierta equidistancia con lo que ocurre en el Congreso de los Diputados, donde el efectismo político ha fagocitado la acción política”, destaca el portavoz del Ejecutivo. Esta actitud se refleja también en la sociedad canaria, que mantiene un clima político menos polarizado.

Pactos políticos

De hecho, algo que lo demuestra es el panorama político de las Islas. Los pactos entre el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista (PSOE) han dejado de ser una rareza para convertirse en una herramienta frecuente de gobernabilidad. Especialmente tras las elecciones de mayo de 2023, varios ayuntamientos del Archipiélago, como Arucas, Teror, La Guancha o Granadilla de Abona, sellaron alianzas entre ambas formaciones tradicionales. Unos acuerdos que reflejan que la situación política municipal de las Islas queda lejos de la crispación a nivel nacional.

En este contexto, una fórmula cada vez más utilizada para consolidar estos pactos es el reparto del bastón de mando, conocido como alcaldías time-sharing. Este mecanismo consiste en dividir el mandato municipal entre dos partidos, de modo que cada uno asuma la alcaldía durante una parte del periodo. Municipios como Teror, Santa Brígida, La Aldea de San Nicolás o Tegueste han adoptado esta fórmula para garantizar la estabilidad institucional y la equidad entre socios de gobierno. Canarias ha sido tradicionalmente una comunidad autónoma caracterizada por la división de votos y los gobiernos de coalición.

El Pacto Canario por la Migración

Uno de los ejemplos más representativos de cómo sortear la crispación política es el Pacto Canario por la Migración, un acuerdo en el que todas las fuerzas políticas del Archipiélago —pese a sus diferencias ideológicas y tensiones internas— "lograron sentarse en la misma mesa" para consensuar un documento común. Una experiencia que, según el portavoz del Ejecutivo canario contrasta con la dinámica que se vive en el Congreso de los Diputados: "Ser la periferia nos permite entender la política de otra manera. Lo que ocurre en Madrid es un sinsentido".

Así, en palabras del sociólogo, el trabajo de concienciación que se realiza en Canarias frente al discurso de odio y sus consecuencias "marca la diferencia con respecto a otros territorios, donde los movimientos populares actúan de manera distinta". Parte de la clave reside en el papel de las plataformas digitales, que "deberían asumir un rol más activo para frenar, especialmente, a los trolls o perfiles falsos", opina Cabello, pues aunque el odio "siempre ha existido", la digitalización lo amplifica, y las redes sociales, en particular, "son un reflejo de lo que somos como sociedad".

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