Las grandes fortunas canarias dejan las criptomonedas y apuestan por el lujo
El patrimonio en divisas virtuales de los ultrarricos isleños cae un 82% en solo un año pero reúnen más caudal que nunca en coches de alta gama, pieles y joyas

Un yate de lujo en el puerto de Santa Cruz de Tenerife.
Las grandes fortunas canarias tienen invertido en criptomonedas un total de 22,9 millones de euros. Son exactamente 53 familias isleñas con un patrimonio medio en divisas virtuales de 432.074 euros. Un caudal –solo en criptomonedas, cabe insistir– que para sí quisiera la mayoría de los ciudadanos del Archipiélago. Sin embargo, lo cierto es que los ultrarricos isleños apuestan cada vez menos por el bitcoin, el ethereum o el cardano –tres de las divisas virtuales más conocidas–. De hecho, esos casi 23 millones que, en conjunto, poseen en criptomonedas esas 53 familias de la región –según los últimos datos de la Agencia Estatal de Administración Tributaria, los correspondientes a la declaración del Impuesto sobre el Patrimonio (IP) de 2022, es decir, la presentada el año pasado– son un 82% menos que a 31 de diciembre de 2021. Entonces eran 60 las grandes fortunas canarias –para tributar por el IP hay que tener un patrimonio neto mínimo de 700.000 euros, y ello sin incluir el valor de la vivienda habitual siempre que este no supere los 300.000 euros– que tenían parte de su caudal en criptodivisas, en concreto una suma de 123 millones de euros. Así que, en solo un año, los más ricos de la Comunidad Autónoma vieron depreciarse su colección de monedas virtuales –o eso o se desprendieron de ellas– en 100,1 millones.
Los vehículos de lujo –Lamborghini, Ferrari...– están entre los bienes suntuarios más habituales
Hay que tener en cuenta que los declarantes por el IP están obligados a informar en detalle de su patrimonio en criptomonedas solo desde 2022, cuando se liquidó el ejercicio de 2021. No hay datos, por tanto, de años anteriores, pero el desplome de la cartera de divisas virtuales de las grandes fortunas canarias evidencia la alta volatilidad de este tipo de activo. Un activo que los acaudalados isleños están dejando de lado en favor, entre otras inversiones y propiedades, de los bienes suntuarios, esto es, de los vehículos de lujo –básicamente coches de alta gama: Porsche, Ferrari, Lamborghini...–, las joyas, las pieles de alto valor, las obras de arte y las antigüedades. No en vano, los cuadros, esculturas y demás obras artísticas siempre se han considerado un valor refugio, es decir, un activo o propiedad que, por lo general, no se devalúa en períodos de inestabilidad económica como los que en los últimos años trajeron consigo la crisis de la covid y la posterior ola inflacionaria.
Pues bien, resulta que de los 6.876 residentes canarios obligados a hacer la declaración de patrimonio –cuentan con un caudal medio en bienes de todo tipo de 3,52 millones de euros–, un total de 1.592 posee bienes suntuarios, en su mayoría vehículos, joyas –incluidos los relojes exclusivos–, embarcaciones y aviones o avionetas. De esos 1.592 amantes del lujo, solo 39, una pequeñísima parte –menos de un 2,5%–, tienen obras de arte y/o antigüedades entre sus pertenencias. De modo que no está el arte entre las opciones preferentes de los ultrarricos de la región, no al menos como inversión o valor refugio.
El ladrillo: un clásico
No obstante, esos 39 que sí declaran antigüedades u obras artísticas poseen colecciones valoradas en una media de, exactamente, 141.430 euros. Y los restantes 1.553 que tienen bienes suntuarios de otros tipos reúnen, en global, una fortuna de 41,1 millones solo en estos bienes o artículos de lujo.
Claro que si hay una inversión clásica, esa es el ladrillo. Más si cabe en el Archipiélago, donde la propiedad de viviendas e incluso locales comerciales abre de par en par las puertas a un negocio, el inmobiliario, donde conviven una demanda altísima, disparatada, y una oferta bajísima, ínfima. No extraña así que la grandísima mayoría de los 6.876 isleños declarantes del Impuesto sobre el Patrimonio –6.616, el 96,2%– cuente con bienes inmuebles entre sus propiedades. Esos 6.616 canarios son dueños de pisos, casas, garajes, locales y fincas valorados, en total, en la friolera de 4.374,7 millones de euros. Cada uno de ellos dispone así de un patrimonio inmobiliario medio de hasta 661.224 euros. Con todo, el grueso de la hacienda de los más ricos de la Comunidad Autónoma no está ni en los inmuebles ni, por supuesto, en los bienes suntuarios, sino en el capital mobiliario: en los títulos de deuda pública, los bonos, las obligaciones, las acciones, los depósitos bancarios, los fondos de inversión... Tan es así, que de los 24.229,7 millones de euros que suma el patrimonio de los 6.876 ultrarricos de las Islas –una fortuna que equivale a la mitad del Producto Interior Bruto (PIB) de la región–, hasta 18.423,4 millones –el 76%, más de tres de cada cuatro euros– corresponden al capital mobiliario en sus distintos tipos, si bien la mayoría, más de 15.400 millones, está en productos financieros que no cotizan en Bolsa, fundamentalmente depósitos y cuentas bancarias y obligaciones, bonos y valores no negociables.
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