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Entrevista | Raquel Pestana Abogada / Presidenta de la asociación yo soy venezolana

Raquel Pestana: «El que le pague una arepa a Machado corre el riesgo de que lo metan preso»

Raquel Pestana (Península de Paraguaná, 1970). |

Raquel Pestana (Península de Paraguaná, 1970). | / El Día

Ayer por la tarde volvió a acudir a la Plaza de España de la capital tinerfeña para gritar por una Venezuela libre, por el país en el que nació Raquel Pestana y en el que ejerció como abogada y fiscal hasta que no aguantó más. Ahí fue cuando decidió volar a las Islas con la promesa de un regreso que aún ve con «cierta lejanía», comenta.

¿Hay arreglo para Venezuela?

Sí, claro que hay arreglo.

¿Cuál es la solución?

Hay más de nueve millones de venezolanos repartidos por todo el mundo. Esa diáspora está deseando una patria libre para regresar. La reconstrucción aún es posible porque hay mucha gente valiosa fuera del país. Para levantar Venezuela tienen que sumar los que salieron y los que se quedaron.

No sé si el dato es correcto, pero he leído que en las últimas semanas han salido de su país 230.000 personas: muchas de ellas con destino a Canarias.

Además de pelear por la verdad electoral, porque el 28 de julio hubo un ganador electoral que aún no ha sido reconocido, hay que bregar para que estas cifras desaparezcan. Cada día me llaman, por lo menos, tres o cuatro personas para contarme que se quieren venir a España... Muchas de las que vinieron a pasar unos días de vacaciones con sus parientes cercanos se quieren quedar porque tienen miedo a regresar: buscan empezar de cero.

¿Validar la victoria electoral de Edmundo González traería la normalidad?

En Venezuela existe un fenómeno social que Edmundo González no logró en solitario. Los 20 años que lleva peleando María Corina Machado son decisivos para interpretar el cambio... Ella ha unido y reactivado a los venezolanos que no creían. Esto ha sido como una larga carrera de obstáculos repleta de trampas –tiene prohibido subirse a un avión dentro del espacio aéreo nacional– y su entorno está muy vigilado.

¿Pero ésa no es una opción factible ahora?

No lo es... Cualquier persona que le venda una arepa a María Corina Machado corre el riesgo de que la metan presa. Desde el silencio fue capaz de movilizar a millones de venezolanos que ya no se fían del chavismo. El voto popular sigue secuestrado, pero ya no es chavista. Yo fui una de las incrédulas que no confiaba en la fuerza de Machado... Ahora sí creo.

¿Por qué no creía en la opción liderada por María Corina Machado?

Es una mujer que ha crecido en una familia con un perfil financiero holgado, es decir, que no hace esto con el objetivo de obtener una recompensa económica. Tiene estudios, habla idiomas, goza de una posición acomodada... En realidad, no necesita meterse en este tipo de líos, pero lo cierto es que ha demostrado que parece dispuesta a luchar por desterrar al chavismo.

¿Es una solución a corto plazo?

Tiene una visión de futuro clara, un liderazgo que no para de crecer y sabe organizar. No es una mujer a la que le gusta improvisar y, sobre todo, se mueve lejos del resentimiento... No transmite odio hacia los oficialistas.

Desde la distancia da la sensación de que curar este resentimiento social va a resultar clave para la unidad del país.

Si no lo «curamos» no hay nada que hacer... El resentimiento social sembrado durante años humilló y separó a los venezolanos: hallar un remedio se antoja una cuestión, por lo menos, compleja. No imposible, pero sí difícil... Ella, poco a poco, convenció a la mayoría de que el país no se lo vamos a regalar a una banda de dictadores: Venezuela fue expoliada por la clase política durante más de 70 años.

¿A su juicio, dónde está el origen de esta gigantesca fractura social?

Es muy difícil contar con unas frases una historia tan nefasta y larga, pero lo puedo intentar [pausa]... El punto de partida se fraguó en el instante en el que se le dio poder a la ignorancia, se potenciaron unos discursos separatistas –«ser rico es malo»– y abusaron del cuento pregonando que iban a acabar con los empresarios para entregar sus negocios a los empleados... Iban a dárselos al pueblo. ¡Ganaron las mentiras!

Pero antes de la era Hugo Chávez otros políticos ya habían metido la mano en la lata del gofio.

Eso no es mentira, en Venezuela la clase política lleva robando unas cuantas décadas; yo diría que alrededor de cien años. Muchos creían que Hugo Chávez era la solución para cargarse a los corruptos y buscar una situación de igualdad, pero nos engañó; nos engañó una y mil veces... Cambió la Constitución, el nombre del país, el de la moneda y hasta los usos horarios. Se especializó en lavarle el cerebro al pueblo con un discurso antiimperialista y la cosa fue de mal en peor.

¿Antichavista?

Yo nunca voté por Chávez y he dejado por escrito que en la lápida que me pongan el día que ya no esté aquí escriban bien clarito: Yo nunca voté por Chávez.

¿Dónde está el punto de partida de esa espiral que, según usted, no ha parado de empeorar?

Hugo Chávez prostituyó la Constitución, la empezó a violar ordenando el cierre de los medios de comunicación y el asalto de las grandes petroleras... El centro refinador más importante del mundo estaba en la Península de Paraguaná [producía dos millones y medio de barriles diarios] y la moneda estaba bien de salud. De hecho, al bolívar lo llamaban los petrodólares. Todo eso fue secuestrado en un abrir y cerrar de ojos.

Aprovechando que acaba de hacer una referencia al término «secuestro», usted ha vivido en sus carnes el secuestro exprés de un hijo.

Antes de que me lo quitarán recibí amenazas verbales [Raquel Pestana es abogada de base y trabajó como fiscal antes de decidir abandonar el país en 2015] que me hacían convivir con el miedo a cuesta. Tenía seis años y lo mantuvieron secuestrado 16 horas.

¿Cómo fueron esas dieciséis horas?

Ahora mismo soy incapaz de describirlas con unas palabras... Angustiosas, dolorosas, interminables.

¿Pagó?

Por supuesto que pagué y lo volvería a hacer con tal de ver otra vez a mi único hijo.

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