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Crisis volcánica | La Palma en el foco internacional, un año después

Idilio de un objetivo y La Palma

‘National Geographic’ publica un reportaje del fotógrafo palmero Arturo Rodríguez sobre la situación de la Isla al año de la erupción

Idilio de un objetivo y La Palma | ARTURO RODRÍGUEZ

La Palma protagoniza un nuevo reportaje en la revista ‘National Geographic’. Las instantáneas del fotoperiodista palmero Arturo Rodríguez plasman la situación de la isla un año después de la erupción, en un reportaje que recoge el inicio de los trabajos de espeleología científica y las labores de reconstrucción.

National Geographic vuelve a fijarse en Canarias y lo hace a través de la mirada del fotoperiodista palmero Arturo Rodríguez. Sus instantáneas narraron al mundo la crisis volcánica de La Palma en las páginas de la prestigiosa revista internacional, que este mes publica un reportaje sobre la situación de la isla un año después de la erupción. Las heridas de los surcos formados por la lava, el trabajo de los equipos científicos, el descubrimiento de la nueva orografía dibujada por el volcán y las tareas de reconstrucción para tratar de volver a la normalidad protagonizan las fotografías con las que Rodríguez plasma la realidad que vive su isla natal en la tirada española de la revista.

La andadura del fotógrafo en National Geographic se inició con una beca que consiguió en 2021 para cubrir los efectos de la pandemia de la covid-19 en el Archipiélago, pero el resto de su camino ha estado marcado por la crisis volcánica. Si bien reconoce que confiaba en que el enjambre sísmico que se intensificó a lo largo de septiembre de 2021 no terminara en una erupción volcánica, él estaba preparado para informar sobre lo que la comunidad científica auguraba. Cuando se rajó la tierra en la Cumbre Vieja de La Palma y el magma comenzó a brotar a la superficie, Rodríguez contactó con la editora de Ciencia la revista para ofrecer su trabajo. «Casi instantáneamente me dijeron que estaban interesados», revela el fotoperiodista.

Idilio de un objetivo y La Palma

En las primeras horas, los disparos de su cámara fueron acelerados. El ansia por inmortalizar el momento hizo que en una sola jornada captara más de mil instantáneas. «No es mi manera habitual de trabajar, pero no sabíamos cuánto iba a durar la erupción y no quería perderme nada», rememora el fotógrafo. A medida que pasaban los días, Rodríguez se aventuró a buscar nuevos puntos de vista para plasmar lo que ocurría su isla, a apenas 40 kilómetros de su casa familiar. Se acercó a los equipos del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y consiguió los permisos y el material fotográfico necesario para acompañarles en su trabajo de campo. Los científicos, junto a varios miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME), se preparaban para recoger muestras del material magmático a una temperatura superior a los 400 grados.

Ataviados con trajes especiales para soportar el calor, similares a los que astronautas lucen las las películas de serie B, los militares se aventuraron a caminar sobre la lava, en la zona de Cabeza de Vaca, cerca de la boca del volcán, para extraer material y analizarlo. Era tarde, había luna llena y los ríos de lava corrían hacia el mar. Desde el exterior alumbraban a los miembros de la UME, que no podían llevar linternas, porque se derretían. Estos elementos ayudaron a crear una situación perfecta para captar la foto de los vulcanonautas, que ha sido elegida como foto del año por la revista de divulgación científica. «Sabía que era la situación perfecta», reconoce Rodríguez, a quien la instantánea se le hacía tan irreal que pensó en que desde National Geographic le solicitarían los archivos originales de la cámara para comprobar la autenticidad de la imagen. A lo largo de sus más de tres décadas detrás de una cámara, Rodríguez reconoce que muy pocas veces ha tenido una sensación similar a la de aquel momento.

«Fue una experiencia inigualable y con ella cumplí mi sueño profesional, que era publicar en el National Geographic», asegura el fotoperiodista. Como palmero, el volcán supuso un antes y un después y le ocasiona sentimientos contradictorios. Por una lado, lamenta la situación de las familias que han perdido sus viviendas bajo la lava y la de los empresarios que han visto como sus negocios quedaban sepultados por las coladas. Pero, por otra parte, la erupción de Cumbre Vieja le ha abierto una puerta profesional que muy pocos elegidos pueden traspasar. De hecho, Rodríguez es el primer español que consigue publicar una foto en la portada de National Geographic a nivel internacional.

Idilio de un objetivo y La Palma

La revista ha querido acercarse a La Palma para mostrar a sus lectores cómo vive la isla un año después de la erupción. Durante meses, Rodríguez ha trabajado con calma para fotografiar escenarios como Puerto Naos, a donde la población no ha podido regresar por segunda Navidad consecutiva, debido a la alta presencia de gases tóxicos, o la carretera que cruza la colada de norte a sur y que facilita la movilidad de los palmeros. En este reportaje también se puede ver un prólogo del que será su próximo trabajo para la revista, que se publicará a medidados de 2023, centrado en el inicio de las exploraciones espeleológicas a los tubos volcánicos, cuevas y jameos. «De momento no se puede entrar con seguridad, porque la temperatura todavía es muy alta, los niveles de humedad son elevados y hay persencia de gases, pero ya se están haciendo los primeros estudios desde el exterior y buscando cavidades gracias a los drones», explica Rodriguez.

La particular mirada del fotoperiodista canario seguirá traspasando fronteras en los próximos meses. Rodríguez ha sido invitado al Storytellers Summit de National Geographic, una reunión que se celebra en Washington a finales de enero y a la que acuden numerosos editores de diferentes publicaciones para ofrecer oportunidades laborales a los profesionales que habitualmente trabajan para la revista de divulgación científica. «Es el mundo al revés, porque son las revistas las que te piden colaborar con ellas», destaca el fotógrafo, quien se muestra agradecido e ilusionado por contar con un escaparate con tanto reconocimiento internacional para exponer su trabajo.

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