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EEUU se refuerza ante el avance ruso en el vecino refugio yihadista del Sahel

Tropas norteamericanas forman a los ejércitos locales para frenar el avance de grupos terroristas, que buscan expandirse hacia la costa occidental africana

Un manifestante hondea una bandera rusa en Bamako en la celebración del Día de la Independencia de Malí, celebrado el jueves. | | EFE

Los estrechos lazos que teje Rusia con países como Malí preocupan a la comunidad internacional. La expansión rusa en la región del Sahel, ubicada a menos de 100 kilómetros de las costas canarias, con la implantación del grupo de mercenarios Wagner a las órdenes del Kremlin, sumada la salida de Francia empujada por la explosión de un fuerte sentimiento anticolonialista, ha derivado en que potencias como Estados Unidos intensifiquen su presencia en la zona para tratar de frenar la entronización de Rusia. La inestabilidad política y social han convertido el territorio en el perfecto refugio seguro para las redes yihadistas, que buscan propagarse desde el Sahel hasta la costa de Guinea.

El ejército norteamericano, precisamente para impedir el avance e implantación de los grupos terroristas, lleva años mejorando las capacidades de las tropas locales. La Embajada estadounidense en Costa de Marfil publicó en sus redes sociales que, ante la amenaza de expansión del extremismo islámico, un equipo de soldados del Mando de Operaciones Especiales de Estados Unidos para África concluyó este mes una formación de intercambio combinado al ejército marfileño.

En los últimos años, Costa de Marfil ha sido escenario de varios ataques terroristas, la mayoría cerca de la frontera con Burkina Faso. En marzo de 2016, la ciudad costera de Grand Bassam sufrió un atentado en el que murieron 16 personas. A lo largo de los últimos años, las filiales de Al Qaeda y Daesh en el Sahel han intensificado sus ataques en Malí, Burkina Faso y Níger. Por esto, los gobiernos locales temen que ahora el objetivo sea extender sus acciones hacia los países costeros de África Occidental.

En Malí «está todo perdido», apunta el historiador marfileño Dagauh Komenan, quien señala que Rusia ha logrado ocupar el lugar de Francia en Bamako, por lo que «las potencias occidentales quieren evitar más sobresaltos reforzando sus lazos con los países de la región en materia de seguridad». La Casablanca ha recogido el guante del Kremlin y ha optado por blindar su presencia en el Sahel. Después del paso atrás que quiso dar el expresidente Donald Trump, quien pretendía sacar a las tropas norteamericanas del territorio en contra de la voluntad de Francia, Joe Biden ha dado un giro de volante y ha incrementado su protagonismo. «Estados Unidos nunca llegará a tener la importancia de Francia, pero se está reforzando», subraya Komenan.

Puñalada por la espalda

Los gobiernos locales ven la presencia estadounidense con buenos ojos, pese a que la reacción de la población es «más ambigua». El rechazo de la ciudadanía, señala el historiador, se centra en Francia por el sentimiento anticolonialista que se ha desatado en los últimos años y que hace que todo lo procedente del Elíseo sea repudiado.

Esta semana, con motivo de la celebración del Día de la Independencia de Malí, miles de personas se concentraron en la capital para pedir la retirada de la misión de Naciones Unidas (Minusma), instalada en el país desde 2012. Esta misión de la ONU es la que registra mayor mortalidad por los constantes ataques terroristas y es objeto de la hostilidad creciente de la población maliense. Los manifestantes, que hondearon banderas rusas y gritaron lemas contra Francia , mostraron su apoyo a la junta militar liderada por el coronel Assimi Goita, quien encabeza el Gobierno transitorio que llegó al poder tras dos golpes de Estado, en agosto de 2020 y en mayo de 2021.

Ayer, ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el primer ministro interino de Malí, Abdulaye Maiga, ofreció un duro alegato contra Francia, a quien acusó de estar armando, financiando y equipando a grupos terroristas para que actúen en territorio maliense. También criticó el abandono unilateral de las tropas francesas de la operación Barkhane, con la que Francia llevaba más de una década luchando contra el terrorismo en Malí. Maiga calificó esta acción de «puñalada por la espalda al pueblo maliense».

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