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Pedro Quevedo Diputado de NC en el Congreso

Pedro Quevedo: "No seré yo quien cierre la puerta a un nuevo entendimiento con CC"

Quevedo dejará el 1 de julio el Congreso al concluir los dos años y medio que le correspondían como diputado por el acuerdo electoral con María Fernández (CC)

Pedro Quevedo. E. D.

Pedro Quevedo (Nueva Canarias) dejará el próximo 1 de julio el Congreso al concluir los dos años y medio que le correspondían como diputado por el acuerdo electoral con María Fernández (CC) para repartirse temporalmente el escaño. En esta entrevista hace un balance de su apoyo al Gobierno de Pedro Sánchez y de los objetivos alcanzados sobre la agenda canaria pactada con el PSOE.

¿Le da pena tener que dejar el escaño ahora en un momento de incertidumbre y agitación política?

Como todas las cuestiones que ya estaban asumidas previamente no supone un esfuerzo mucho más allá del que muchas veces percibe la gente, que te dice que es una lástima, que hay mucho por hacer, pero yo personalmente tenía perfectamente asumido esto porque con el acuerdo político con CC ya sabía que, a los dos años y medio había que ceder el testigo y, por lo tanto el trabajo, estaba planificado para ese tiempo. Faltaría a la verdad si dijese que me voy tan tranquilo, con la que está cayendo en el Estado y los problemas que tiene planteados España y de forma muy singular Canarias.

¿Tiene la sensación de que le deja al Gobierno en precario?

Creo que lo que es precaria es la situación. Nadie puede resistir sin consecuencias el cúmulo de circunstancias negativas que han caído sobre la inmensa mayoría social en estos dos años y medio. Y es verdad, por lo tanto, que este Gobierno se ha tenido que enfrentar a situaciones muy complejas. Yo creo que la orientación general de los problemas ha sido correcta y es llamativo ver la discrepancia de cómo perciben los ciudadanos muchas de las políticas que se han puesto en marcha, que van en la dirección contraria a las de la crisis anterior.

¿Alguien del PSOE le ha pedido que no cumpliera el pacto con CC, que no dejara el escaño?

Muchas veces las personas que te aprecian tienen una manera de manifestar ese aprecio y una de ellas es «pues no te vayas, hombre». Eso me lo han dicho unas cuantas veces.

¿Cree que el Gobierno va a aprovechar para intentar sumar los dos escaños de CC a esa mayoría precaria de ahora?

Esto debería ser desde el minuto uno, lo que pasa es que cada cual tiene que explicar sus posiciones. Yo creo que hubo en CC posiciones de ruptura total con lo que representaba este Gobierno y ahí están y ahí permanecen, y otros pensamos que es posible estar sentados en la mesa hasta el último minuto y si hay que discrepar se discrepa y si se puede llegara a acuerdos, se llega a acuerdos. Yo veo un alejamiento claro en estos momentos entre CC y el Gobierno, pero no voy a ponerme yo ahora a interpretar a CC, eso queda mal siempre. Lo que resulta evidente es que cuando hubo una oportunidad de un entendimiento eso no se produjo y se nota una semana sí y otra también en el Congreso y, ¿eso es bueno?, desde nuestro punto de vista no.

¿Por qué NC y CC no han actuado coordinadamente en el Congreso pese a que ese era el pacto electoral?

Se pactó que se intentaría la actuación coordinada, y por nuestra parte lo intentamos hasta el último minuto, pero es evidente que la decisión en este caso de CC ha sido la de, en principio abstenerse en la investidura de Sánchez, después pasó lo que pasó [Oramas votó en contra desobedeciendo a la dirección de CC], y si no era posible tener un acuerdo cada uno haría lo que considerara. Nosotros forzamos un acuerdo de 16 páginas en la llamada agenda canaria con el PSOE que ha tenido algunas ventajas para Canarias. CC eligió otro camino.

¿Esta experiencia cierra toda opción de repetir la fórmula en las elecciones de 2023?

Uno no está aquí para cerrar puertas gratuitamente a las posibilidades de entendimiento. Es evidente que hay una situación de alejamiento significativa entre NC y CC que se nota en la práctica política, en las posiciones políticas, pero nosotros no hemos renunciado nunca al fortalecimiento del llamado espacio canarista. Si hay posibilidades de entenderse para defender a esta tierra no seremos nosotros los que digamos que no, pero también tengo que decir que en estos momentos eso no parece estar encima de la mesa.

Pero ustedes han llegado a decir de CC que es aliado de la extrema derecha...

Bueno, esas afirmaciones no me las habrá oído a mí. Este tipo de identificaciones, que muchas veces están más en el lenguaje coloquial que otra cosa, son especialmente poco útiles. Yo creo que es evidente qué ha dicho cada cual y de quien ha estado más cerca y de quien ha estado más lejos. Esta es una decisión que los ciudadanos creo que tienen material suficiente para decidir.

¿Y cómo han sido sus relaciones con Ana Oramas?

Nosotros en lo personal siempre hemos tenido una relación respetuosa, que es como creo que debe ser, lo que ocurre es que cuando se tiene experiencia lo que no tiene utilidad ninguna es insistir en lo que ya se conoce para seguir profundizando en las diferencias. Nosotros ya sabemos quién es cada cual, por dónde respira cada cual, en lo que es posible tratamos de colaborar cuando es por el interés general de Canarias… Y después, las evidencias no hace falta que yo las subraye.

¿Volverá a ser candidato en las elecciones de 2023?

Lo he dicho siempre y lo he cumplido siempre, voy a hacer lo que me diga mi partido, esto lo puedo garantizar, pero creo que tengo la experiencia, la energía, el conocimiento y la disponibilidad para, si se me pide, volver a ser candidato.

«Tengo la energía, el conocimiento y la disponibilidad para, si se me pide, volver a ser candidato»

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¿Y seguiría optando al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y compatibilizándolo con el escaño si se diera el caso?

Esa es una decisión que, como siempre, hay que tomar cuando se dan las circunstancias. El trabajo en el Ayuntamiento no sólo no se ha visto perjudicado por el del escaño, sino que incluso el hecho de ser diputado en Madrid hace más visible la labor municipal. Es evidente que hay una connotación más personal, pero tú tienes que tener un partido, gente de confianza en tu misma posición, con capacidad, y si todo eso es así entonces se pueden asumir los dos trabajos. Es un esfuerzo personal mayor, eso sí. Es una situación dura que requiere ciertas condiciones y creo que las tengo.

¿Qué balance político hace de estos años de apoyo a Sánchez a cambio de una agenda canaria que no sé si ve cumplida?

El balance es razonablemente positivo, pero claro que hay cuestiones pendientes. Lo primero es señalar que ha habido un nivel de entendimiento y acuerdo alto con algunas llamativas discrepancias. Sin atreverme a poner porcentajes, sí creo que se han cumplido la mayor parte de los compromisos, y en otros casos se está en vías de hacerlo. Los acuerdos para los Presupuestos de 2021 y 2022 incluían buena parte de las cuestiones de tipo económico y fiscal que pactamos, de inversiones y de respeto al REF, aunque eso nos obligó a duras negociaciones durante la tramitación. El pago de la deuda del convenio de carreteras es otro asunto a punto de resolverse definitivamente, que ha costado desbloquear Dios y ayuda. Pero también ha habido situaciones de tensión como con el recorte al diferencial fiscal en las producciones audiovisuales en Canarias respecto a las de la Península, la excepción del plátano en la ley de Cadena Alimentaria, y otras cuestiones relacionadas con el REF que desde Madrid no acababan de asumir.

¿Qué queda pendiente?

Tenemos cuestiones de transferencias pendientes para desarrollar el Estatuto reformado en 2018, sobre todo las de Costas, que hay que resolver cuanto antes. Esto no se ha acabado porque nosotros no estemos, o porque yo no esté ya en el Congreso. La cuestión de las transferencias es un tema fundamental, y seguimos peleando por algunos asuntos vinculados al REF fiscal como el reconocimiento del comercio triangular en la zona ZEC, o cuáles deben ser los activos en los que se puede materializar la RIC. Son cuestiones que se han quedado encima de la mesa, y a mí lo que sí me consta es que ya están en el debate entre el Estado y la Administración canaria. Y a eso se añaden temas de última hora como la intención del Estado de liberalizar las regasificadoras e intervenir en la planificación energética de Canarias. Eso no lo vamos a tolerar.

¿Se planteó en algún momento de máxima tensión retirar el apoyo al Gobierno?

Hemos hecho advertencias serias en varios momentos, cuando el Gobierno se negó a corregir el desaguisado de las ayudas a las producciones cinematográficas en Canarias, o abandonar al plátano a su suerte en la ley de la Cadena Alimentaria. Han sido momentos puntuales de tensión, pero que no cuestionaban nuestro apoyo a la política general del Gobierno.

¿Dónde cree que hay una mayor complicidad, y dónde mayores dificultades dentro del Gobierno central para desarrollar esos compromisos?

Con Hacienda por definición te tienes que pelear siempre, eso se da por descontado. Pero aquí ha habido dos cuestiones que nos preocupan que afectan al presente y al futuro de Canarias. Una es la inmigración, cuya gestión ha sido absolutamente insatisfactoria y lo sigue siendo en relación con los menores no acompañados. Otro asunto grave es el giro con el Sáhara, que nos ha colocado frente a frente con el Ministerio de Asuntos Exteriores. Supone un hito negativo y es un salto cualitativo porque no solo implica abandonar una posición de alineamiento con Naciones Unidas, sino porque es una claudicación ante el chantaje de Marruecos. Los fenómenos migratorios están muy relacionados con que Rabat vaya obteniendo de España lo que quiere y las pretensiones de aguas territoriales que afectan a Canarias por parte de Marruecos son una constante.

¿Y cómo ha visto la implicación de Sánchez en los temas canarios?

Sin meterme en más jardines de la cuenta, sí creo que las políticas generales de Sánchez han sido correctas y de carácter contracíclico para hacer frente a crisis severas que sin embargo no llevan aparejado un reconocimiento igual de explícito a la figura del presidente. En la crisis volcánica en La Palma el comportamiento del presidente ha sido ejemplar, pero también hemos tenido discrepancias importantes en política internacional y migratoria donde el peso de Pedro Sánchez es evidente.

Usted, siendo el llamado ‘diputado 176’, alcanzó acuerdos con el PP. ¿Lo que cuenta es que el voto sea determinante por encima de la afinidad ideológica con el Gobierno de turno?

Todo tiene su influencia, pero lo que está claro es que hay oportunidades para hacer algo por tu tierra en las que, aunque no sea lo más cómodo, hay que mojarse. Fue lo que pasó cuando se me llamaba ‘el diputado 176’. Fuimos capaces de llegar a los máximos niveles de acuerdo posible con quien no es como tú, como era el caso del Gobierno de Rajoy.

¿Por dónde cree que va la política española en estos tiempos de incertidumbre?

Lo que me preocupa es que la crispación política acaba desenfocando los problemas fundamentales que tiene el país y tienen los ciudadanos. Y eso se manifiesta en el Congreso, donde es evidente cómo se ha impuesto la cultura de la confrontación y de la bronca, con mucho ruido y sin ningún beneficio. 

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