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El Gobierno quiere helicópteros del GES más eficaces y operativos

La Dirección General de Seguridad exige un modelo único de aeronave, personal de contingencia y mejor equipamiento

Helicóptero y rescatadores del GES en la costa de Candelaria. | | CARSTEN W. LAURITSEN

Los helicópteros del Grupo de Emergencias y Salvamento (GES) se han convertido en un recurso clave en varios tipos de intervenciones. La Dirección General de Seguridad y Emergencias del Gobierno canario está en el proceso de adjudicación del servicio para los próximos cinco años. Solo se ha presentado una propuesta, integrada por una unión temporal de empresas (UTE) y el presupuesto es de 54.300.000 euros. El objetivo es contar con seis aeronaves, las mismas que ahora, pero de un único modelo y con mejoras técnicas para hacer más eficaz la prestación. Hay nuevas exigencias en formación de los profesionales y disponibilidad de personal de contingencia, para poder cubrir bajas por cualquier circunstancia.

Tener un único tipo de helicóptero es un requisito importante para evitar complicaciones. Para tener operativa una base, debe haber dos pilotos, un operador de grúa y dos rescatadores. Trabajadores de una tripulación se contagiaron de covid-19 y el servicio se suspendió. Aunque se intentó cubrir esas bajas con otros profesionales, no se pudo: los pilotos y rescatadores disponibles tenían autorización para un modelo diferente al del helicóptero de la base afectada. Así lo expone la jefa de Servicio de la Dirección General, Montserrat Román.

Ahora, el GES tiene aeronaves Bell 412 y Sokol. En sus bases del contrato, el Gobierno no plantea un modelo concreto, por lo que deja a la futura concesionaria la elección. Deben ser aparatos polivalentes, que sirvan para rescates y salvamento de personas en tierra o en el mar, extinción de incendios forestales, detección de vertidos de combustible, trasporte de material y personal en emergencias, vigilancia del litoral, control de eventos multitudinarios o captar imágenes de incidencias, entre otras cosas.

Una novedad, por ejemplo, consiste en obligar a que cuenten con flotadores para seguridad del personal si cae al mar. Aclara Román que en el nuevo contrato se exige que en los helibaldes (recipiente en el que se recoge agua para apagar fuegos) se puedan añadir retardantes, que multiplican la capacidad de extinción del agua. También se demanda que esa herramienta pueda hacer varias descargas en el mismo vuelo, lo que permitirá racionalizar el uso y verter sobre varios focos sin recargar.

Aclara la jefa de servicio que la intención es que las aeronaves sean capaces de captar imágenes en tiempo real que permitan dar información al coordinador del servicio o revisar cada intervención. Y que, además, porten un mecanismo para geolocalizar teléfonos móviles de personas que estén heridas o desaparecidas. Este instrumento resulta eficaz en caso de que en la zona de búsqueda haya nubes bajas o la víctima no esté visible desde el aire.

Según Román, las nuevas condiciones a la próxima concesionaria contemplan que cada rescatador lleve un casco integral desde el que pueda escuchar las comunicaciones entre el 1-1-2 y la aeronave. Además de pilotos, operadores de grúa y rescatadores titulares, el Ejecutivo exigirá a la adjudicataria que disponga de «personal de contingencia», con el objetivo de que se pueda sustituir cualquier baja de forma inmediata. El Gobierno apuesta por mejoras en la capacitación del personal. Así, con independencia de la preparación específica que requiere cada uno de los puestos, se demandará la aplicación de un plan de formación sobre el modelo de aeronave que se utilice.

Uno de los cursos, por ejemplo, consistirá en el procedimiento para abandonar un helicóptero sumergido tras un accidente en el medio acuático. Además de tener en cuenta la gestión eficaz de recursos, se incide en la formación de los rescatadores y operador de grúa en atención de soporte vital básico y desfibrilación semiautomática. La intención es que, en determinados casos, el helicóptero del GES pueda efectuar el traslado de un herido sin necesidad de hacer trasvase a una aeronave medicalizada del Servicio de Urgencias Canario (SUC). En palabras de Montserrat Román, se trata de potenciar «la sanitarización» de este recurso.

Además de disponer de capacitación para la verificación de los diferentes equipos de intervención, se buscará que los rescatadores cuenten con cursos de progresión por cuerda de ascenso y descenso en escalada, aclara la jefa de Servicio. Hasta ahora, solo cinco de las aeronaves del GES tenían personal suficiente para llevar a cabo todas las capacidades de este recurso. Y es que en La Gomera solo estaba disponible para sofocar incendios forestales, pues en dicha base solo se contaba con dos pilotos. A partir de ahora, también se incorporarán un operador de grúa y dos rescatadores.

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