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La crisis aumenta un 29% los canarios obligados a compartir su hogar

Crece en las Islas el número de núcleos familiares que conviven con parientes o desconocidos | Las familias numerosas se reducen casi un 40% desde 2014

Gente paseando por el centro de la capital tinerfeña. María Pisaca

La estampa familiar tradicional está en declive. Basta observar los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) para darse cuenta que en Canarias el hogar conformado por una pareja con dos o más hijos es cada vez menos frecuente y que, por el contrario, aumentan otro tipo de configuraciones menos clásicas en los hogares de las Islas. Tanto es así que desde el año 2014 las familias que conviven con otro familiar o con personas que no guardan parentesco han aumentado en un 29,7%, pasando de 42.100 a 54.600 en todo el Archipiélago.

Cada vez son más las familias que se ven obligados a compartir su hogar con abuelos, suegros, tíos o desconocidos al ser incapaces de hacer frente a los gastos. Así lo explica el sociólogo canario Juan del Río, quien asegura que todavía se aprecian las consecuencia de la crisis de 2008 en la configuración de los hogares de las Islas. «No nos hemos recuperado del golpe y nos metemos en la pandemia», afirma el sociólogo, quien asegura que cada vez existen más familias que deciden alquilar una habitación para poder asumir los costes y hacer frente a las facturas. Las combinaciones son infinitas y en las viviendas de las Islas pueden verse hasta los ejemplos más locos en los que una pareja convive con un antiguo ligue de uno de los miembros porque no pueden independizarse. «Cualquier mezcla es posible porque el acceso a la vivienda es complicadísimo», insiste del Río.

También han aumentado otras configuraciones poco tradicionales. La crisis económica llevó a muchas parejas con hijos a volver a vivir con sus padres, lo que explica el crecimiento de hogares con dos o más núcleos familiares. En Canarias desde el 2014 han aumentado en 12.700, un 41,1% más. «Cada vez hace falta más dinero para mantener un hogar y ahora las madres se han incorporado al mercado laboral, por lo que los abuelos son indispensables para cuidar a los niños», explica el sociólogo. Y con él coincide el Catedrático de Geografía Humana de la Universidad de la Laguna, Juan Francisco Martín, a quien solo le basta sentarse en un parque para ver que «son los abuelos los que cuidan de los niños». «La crisis de 2008 se cargó todo y muchos tuvieron que irse a vivir en grupo o en compañía de familiares», aclara Martín.

22.800 parejas con dos o más hijos. Las parejas con dos o más hijos se han reducido en Canarias desde 2014. Desde ese año hay 22.800 hogares menos con esas características en el Archipiélago. 

Dos o más núcleos. En el Archipiélago desde el 2014 han aumentado en 12.700 el número de hogares con dos o más núcleos familiares, lo que supone un crecimiento de un 41,1%.

114.600 hogares monoparentales. Los hogares monoparentales han aumentado en las Islas un 21,79%, pasando de 94.100 a 114.600 en total. También han crecido los unipersonales un 8,2%.

Lo cierto es que también ha aumentado el número de personas que conviven juntas sin formar ningún núcleo, es decir gente desconocida o amigos que comparten casa para dividirse los gastos. En 2014 la cifra estaba en 24.000 y ahora son más de 31.300 los hogares canarios con este perfil. «Ya no son solo los estudiantes los que comparten piso, muchos canarios alquilan habitaciones porque es lo único que pueden permitirse», afirma del Río.

Esta situación imposibilita, según el sociólogo, que muchos puedan comenzar su propio proyecto de vida, lo que «también provoca una reducción de la natalidad». El cambio es claro. Desde 2014 hay 22.800 viviendas menos en las que conviven parejas con dos o más hijos. Si se analizan los datos del total de hogares conformados por parejas con descendientes la cifra ha disminuido, pasando de representar el 34,13% de los domicilios en 2014 al 29,8% actual. También se han reducido las viviendas con dos hijos de 116.700 a 103.200, un 11,57% menos, y las de familias numerosas de 24.600 a 15.300, un 37,8%, mientras que han aumentado las que solo tienen un descendiente de 135.000 a 135.500.

Según del Río la segunda transición demográfica tiene mucho que ver en estos datos. Es decir, el descenso cada vez más acusado de la fecundidad se refleja «claramente» en las configuraciones de los hogares isleños. El número de nacimientos entre 2010 y 2020, cuando nacieron 13.142 bebés, en el Archipiélago se redujo un 28,2%, es decir, 5.163 menos, según los datos del INE. «Hace 30 años la mayoría de las mujeres eran madres antes de los 30 y ahora el 30% de las mujeres lo son cuando están cerca de los 40 años», afirma el sociólogo, quien asegura que esto junto a la complicada coyuntura económica provoca que las familias «cada vez sean más reducidas».

Los problemas de la conciliación también tienen un impacto notable en la situación. «Cada vez se tienen hijos más tarde porque emanciparse cuesta muchísimo y a eso hay que unir que también crece la dificultad a la hora de juntar la vida personal con dos padres que se pasan el día fuera de casa trabajando», reflexiona del Río.

Los hogares en los que solo hay un adulto son, también, un tipo de vivienda cada vez más habitual. Los domicilios unipersonales ha pasado en el último lustro de 189.100 a 204.600, un 8,2% más. En este fragmento están incluidas las casas en las que vive sola una persona mayor, el aumento de la esperanza de vida es un factor que ha influido en el dato. «Igual que ha disminuido la natalidad también ha aumentado el número de personas mayores que acaban viviendo solas», añade Martín, a quien le preocupa «la discriminación» hacia este grupo social. «Vivimos en una sociedad que cada vez le otorga menos consideración a los ancianos», reflexiona.

Los cambios sociales han provocado que también los hogares monoparentales hayan aumentado en un 21,79%, pasando de 94.100 a 114.600.

El INE solo registra los datos hasta 2020, por lo que todavía las cifras no reflejan el impacto de la pandemia, pero los sociólogos ya advierten de que la tendencia hacia este tipo de hogares «menos tradicionales», continuará. «Esta nueva crisis solo empeorará las cosas, cada vez es más caro vivir y eso se refleja en la distribución de los hogares», explica del Río. Martín, por su parte, confía en que las políticas puestas en marcha por las administraciones «relancen la economía» lo antes posible para que las consecuencias no sean tan duras como las de 2008. 

Menos niños y jóvenes


La disminución de niños y jóvenes de las Islas se aprecia claramente en el informe del Observatorio Demográfico CEU La población infantil y juvenil en España que indica que en Canarias es donde se ha producido el mayor desplome de fecundidad en los últimos 45 años: de estar a la cabeza del país a tener la menor porcentaje de menores respecto al resto de España, y también a nivel europeo. El Archipiélago paso de tener en 1976 un 50,2% de menores entre su población a un 23% en 2021. El mismo informe revela que la provincia de Las Palmas perdió un 32% de población de 20 a 39 años entre los años 2001 y 2021, y Santa Cruz de Tenerife también sufrió una reducción de esta franja de edad en un 31%. Se trata de un segmento vital para la economía y es la franja de edad en la que se tienen casi todos los hijos. | A.S.

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