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Entra la tercera promoción

Un total de 57 alumnos en prácticas de la Policía Autonómica consolidarán su formación durante los próximos cuatro meses

Los 57 alumnos en prácticas forman en las instalaciones del CGPC en Añaza. María Pisaca

Hay desde algún exmilitar que ha estado en misiones internacionales hasta técnicos en Integración Social, pasando por algún informático, o bien graduados en Derecho o Criminología. Sus cuatro instructores les enseñan ahora cómo aplicar sus conocimientos teóricos a la tarea policial en la calle.

«Este es el despegue definitivo de la Policía Autonómica». Así lo asegura el subinspector Ramón García, uno de los responsables de la preparación de los 57 nuevos alumnos en prácticas del Cuerpo General de la Policía Canaria (CGPC), que esta semana han entrado en la Academia de Añaza. Son los elegidos de un concurso oposición al que se presentaron casi 2.000 personas y que han superado pruebas teóricas, prácticas, físicas, psicológicas y médicas durante un año. Se trata de la tercera promoción de la entidad.

El subcomisario Jesús González explica que se les enseña un «sistema integral de formación teórica y práctica». Para este mando, el objetivo es que se conviertan en expertos en la salvaguarda de los derechos humanos, en los que se basa «un estado social, democrático y de derecho, como es España». No obstante, desde el cuerpo dejan claro que no estarán plenamente operativos como agentes hasta septiembre.

Permanecerán en la fase de preparación durante los próximos cuatro meses. Con su llegada, el CGPC está integrado por cerca de 230 agentes y mandos, según el subcomisario. Entre otras materias, aprenden el uso de la fuerza y táctica de intervención para realizar las actuaciones del servicio cotidiano «con seguridad y eficacia», remarca González. Pero, como es evidente, también se les enseña a aplicar la psicología, la mediación o la persuasión para que nunca vulneren los derechos de los ciudadanos. Además, se les exponen las competencias de la Policía autonómica en áreas del Gobierno canario, como Agricultura, Ganadería y Pesca, Medio Ambiente, Hacienda, Turismo, Juego y Transporte interurbano y marítimo. Además, se les instruye en Derecho penal y procesal para el auxilio a jueces y fiscales, con el objetivo de que sepan instruir atestados, actas o informes. Para el subinspector Ramón García, ya la teoría la han estudiado de manera suficiente durante las oposiciones. Por eso, en estos cuatro meses se incidirá, en un 90 por ciento, en la preparación práctica. El objetivo de los cuatro instructores consiste en que los nuevos funcionarios sean capaces de volcar esos conocimientos en la «tarea policial». A la preparación y el mantenimiento físico se dedican varias horas semanales. Pero también se les muestra cómo poner los grilletes y conducir a un detenido, actuar en grandes concentraciones de personas con posibles episodios violentos y a elaborar la documentación que conlleva su trabajo en la calle.

Entre los nuevos agentes hay algún exmilitar que ha estado en misiones internacionales, un informático, graduados en Derecho o Criminología, así como algún policía local que ha empezado el proceso «desde cero» para formar parte del Cuerpo General de la Policía Canaria. Tras su incorporación, habrá una cuarta promoción con 75 funcionarios más, así como una quinta, con otros cien. El objetivo de la Dirección General de Seguridad y Emergencias es que en los próximos años la Policía Autonómica llegue a más de 400 profesionales en los próximos años.

Uno de los recién llegados es Juan Santiago de Armas y llega con 39 años. Tras superar el Bachillerato, estudió Auxiliar de Enfermería e Inglés. Además, acumula once años de experiencia laboral en negocios de hostelería y en el comercio, entre otras cosas. «Todo de cara al público», comenta. Ese bagaje personal y profesional se valora en cualquier cuerpo de seguridad, sobre todo a la hora de saber tratar con los ciudadanos. Para él, haber accedido al cuerpo tras superar el proceso selectivo es «un honor y un sueño». A su objetivo de ser funcionario del Cuerpo General de la Policía Canaria dedicó tres años y medio. Opina que, entre los grupos de la organización, se decanta por el trabajo en Seguridad Ciudadana.

Eira Hernández tiene 30 años y es de Gran Canaria. Antes de tratar de acceder a varios cuerpos policiales en diferentes oposiciones, terminó el Bachillerato y realizó un ciclo medio de cocina y repostería. Además, compitió durante cuatro años como boxeadora amateur y se ha formado en algunas artes marciales, como el Aikido. En presencia de otro de los instructores, Jesús Pérez, la joven explica que le gustaría integrar en un futuro la Brigada Móvil del departamento de Seguridad Ciudadana. Para alcanzar su actual puesto en la Policía Autonómica dedicó tres años y medio a prepararse. Y, además, consiguió aprobar otras oposiciones, pero en esas se quedó sin plaza. ¿Qué aprendió de esas experiencias en las que estuvo a punto de lograr su objetivo? Ella responde con gran seguridad: «capacidad de superación para luchar».

Laura Rodríguez, de 29 años y de origen grancanario, es técnico superior en Integración Social y, además, tiene estudios en Criminología. Manifiesta que, tras su entrada en el cuerpo de seguridad autonómico, no dejará de formarse. Ya ha formulado su preinscripción para un máster de Gestión de la Seguridad en Crisis y Emergencias. Los últimos cuatro años de su vida los ha dedicado a preparar las oposiciones. Para poder pagar su formación, trabajó en un comercio de la zona de Vegueta, en Las Palmas. De las diferentes unidades de la Policía Autonómica, el grupo que más le apasiona es Seguridad Ciudadana. Sin embargo, por sus estudios, también le gustaría desarrollar su actividad con colectivos vulnerables, como menores o mujeres maltratadas.

Domingo Ramos es natural de Tenerife y tiene 26 años. Es graduado en Criminología y Seguridad. Antes de lograr su plaza en el Cuerpo General de la Policía Canaria trabajó en una empresa de seguridad privada, donde organizaba al personal. Dedicó dos años a preparar las oposiciones. Le gustaría trabajar en el Grupo de Menores. Durante sus estudios de Criminología hizo prácticas en la prisión de Valdemoro y en el centro de menores Teresa de Calcuta, en Madrid. Y la experiencia le pareció interesante. Pero no le disgustaría la actividad en Seguridad Ciudadana y el control de los transportes. Coincide con el instructor Pérez en que la carrera de Criminología permite obtener conocimientos de varias disciplinas muy útiles para su nuevo trabajo.

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