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Giro histórico con el Sáhara | El presidente explica su carta al rey de Marruecos

El Congreso deja solo a Pedro Sánchez en su «un paso más» en el Sáhara

El presidente defiende que «se abre una ventana de oportunidad para resolver un conflicto enquistado hace demasiado tiempo» en la excolonia española

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el pleno de este miércoles en el Congreso.

Uno tras otro, la casi veintena de portavoces de distinto signo político que desfilaron este miércoles por la tribuna de oradores del Congreso pusieron en evidencia la soledad de Pedro Sánchez ante el giro que ha impreso a la política exterior con Marruecos y el Sáhara. De la CUP a Foro Asturias, de EH Bildu a Vox, de Unidas Podemos al PP y los nacionalistas canarios. El Congreso al completo, salvo la bancada socialista, criticaron el apoyo del Gobierno al plan autonomista marroquí. Tanto por romper el consenso tradicional en este asunto y abandonar las resoluciones de Naciones Unidas, como por hacerlo sin consultar. El jefe del Ejecutivo no se cansó de negar esa premisa: «Hay un paso más, que no es un giro y no es un volantazo». El discurso del jefe del Ejecutivo se centró en convencer de que en estos momentos se dan condiciones en el marco internacional para «abrir una ventada de oportunidad para resolver el conflicto del Sáhara».

«Lo cómodo sería no hacer nada mientras otros países mueven ficha; queremos ayudar al pueblo saharaui a hallar una solución»

Pedro Sánchez - Presidente del Gobierno de España

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Sánchez se explicaba por primera vez en el Congreso desde que el pasado 24 de marzo remitió una carta al rey de Marruecos en la que asumía la propuesta marroquí de autonomía para la ex colonia española como la «base más seria, creíble y realista» para poner fin al conflicto. Desgranó desde la tribuna todo su argumentario para justificar la carta al monarca alauí y el contenido de la misma para abrir una nueva etapa con el país vecino, que consideró un «socio estratégico indispensable», y con una «hoja de ruta clara y ambiciosa» que va a permitir cerrar los desencuentros y la crisis diplomática del último año. Aseguró en este sentido que el objetivo de la política exterior en ese frente es el de «defender los intereses de España y de los españoles» dentro de las «coordenadas» de la UE y el «orden multilateral expresado en las resoluciones de las Naciones Unidas».

Todos los partidos de la Cámara, menos el PSOE, critican el cambio unilateral en política exterior

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El presidente, que sí se refirió en algún momento a las crisis migratorias que vividas en Ceuta y Melilla pero no a la de Canarias, ni ofreció pista alguna sobre si piensa viajar a las Islas para explicar el acuerdo con Marruecos como hizo la semana pasada en las dos ciudades autónomas, negó el calificativo de «giro» a su decisión en relación con el Sáhara. Aseguró que «más bien se trata de un paso más en un camino iniciado hace 14 años», cuando, según él, el entonces gobierno de Rodríguez Zapatero «saludó la propuesta marroquí como una contribución valiosa para la resolución de un conflicto que lleva enquistado mas de cuatro décadas», insistiendo además en que en las declaraciones conjuntas de España y Marruecos en las Reuniones de Alto Nivel (RAM) entre ambos países de 2012 y 2015 –ambas con gobiernos del PP– se utilizaron términos parecidos a los empleados en su carta a Mohamed VI.

Junto a los socios europeos

Sánchez apostó por «desencallar» el actual estancamiento del conflicto y subrayó que «España siempre va apoyar el marco de ONU como el único posible y a su vez una solución mutuamente aceptada por las partes». «Es dentro de este marco en el que reconocemos los esfuerzos de Marruecos por alcanzar una solución», aseguró, apelando en este sentido a las posiciones que considera que mantienen otros países como EEUU, Francia, Alemania o la propia Unión Europea.

«Tras muchos años de conflicto y de estancamiento, esta es la base sobre la que hay más posibilidades de construir una solución que debe ser aceptadas por las dos partes en el marco de ONU», afirmó apelando al hecho de que el organismo internacional acaba de nombrar un enviado especial –el italiano Staffan de Mistura– , aceptado por todas las partes, para intentar reabrir las negociaciones entre Marruecos y el Frente Polisario. «Lo cómodo sería no hacer nada mientras otros países aliados mueven ficha»; «España quiere tener un papel activo y apoyar la labor del nuevo enviado especial», remarcó.

«Defendemos los intereses de España dentro de las coordenadas de la UE y el orden multilateral expresado en ONU»

Pedro Sánchez - Presidente del Gobierno de España

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En presencia del delegado del Frente Polisario en España, Abdulah Arabi, presente en el Congreso, el jefe del Gobierno insistió en que de la nueva posición no puede entenderse como «desinterés o desatención ante la situación del pueblo saharaui», sino «el propósito firme de contribuir a la superación para un conflicto enquistado hace medio siglo». Y en paralelo «lo que hay», dijo, «es la voluntad de establecer con Marruecos las relaciones que corresponden a dos países vecinos con tanta importancia estratégica en el ámbito del control de la migración, de las relaciones comerciales y económicas y de la seguridad y lucha contra el terrorismo”. Un nuevo marco de sintonía con Rabat, aseguró, «basada en la transparencia, el respeto mutuo y la abstención de una relación unilateral para evitar futuras crisis entre los dos países».

Al otro lado del arco parlamentario, la portavoz del PP le advirtió de que con su carta a Mohamed VI «ha provocado una triple crisis: con Argelia, con su Gobierno y con todos los grupos». «Que ahora trate de justificar que no ha sido un cambio de nuestra política exterior es faltar al respeto del conjunto de los españoles», le espetó. El líder de Vox, Santiago Abascal, lo tildó por ello de «autócrata» y el portavoz de Cs, Edmundo Bal, de «Rey Sol».

Por su lado, la totalidad de los grupos parlamentarios, salvo el socialista, criticó este miércoles en el pleno del Congreso con dureza, aunque en muy diferentes tonos y distintos matices, lo que claramente entienden como un cambio radical de la posición española en torno al Sáhara. El reproche fue especialmente duro por parte de los dos representantes de los grupos nacionalistas canarios, Ana Oramas (CC) y Pedro Quevedo (NC). «Lo que usted ha hecho con el Sáhara no está bien, ni en el fondo, ni en las formas», le espetó la diputada tinerfeña, quien agregó que «ni se puede cambiar de política exterior sin tener el apoyo de los representantes de la soberanía popular -como ha hecho- ni el precio de tener buenas relaciones con Marruecos puede ser el de ceder a los chantajes porque es una muestra de debilidad y porque el que cede una vez cede cientos». Rechazó la postura del Gobierno de España y recordó a Sánchez que «el precio de la buena vecindad no puede ser la apropiación del Sáhara y de sus aguas por parte de Marruecos».

Quevedo, por su lado, expresó «el rechazo mas absoluto a su cambio de posición sobre la situación del Sáhara» porque «supone una agresión sin precedentes a los legítimos derechos de los saharauis». Constituye, según él, «un paso mas en el tradicional chantaje permanente de Marruecos para impedir que se cumplan las resoluciones de la ONU». Un chantaje que, dijo el diputado de NC, «ejerce Marruecos a través de los flujos migratorios con un desprecio absoluto a la vida de sus súbditos». Quevedo cree que «el chantaje nunca se ha resuelto pagando y ahora no se va a resolver cediendo» ante Rabat, y que «ya el pueblo saharaui ha dado una respuesta» a la propuesta autonomista para el territorio porque «ya hay una guerra opacada entre el Frente Polisario y Marruecos en este momento». 

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