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Giro histórico sobre el Sáhara | Lazos de familias canarias con el pueblo saharaui

Con el corazón en Tinduf

Davinia González, madre de acogida de dos mellizas saharauis, censura la actitud de Sánchez

Davinia González con sus hijas de acogida en Tinduf. E. D.

Davinia González tiene en el ADN el Sáhara Occidental. Esta psicóloga grancanaria ha creado un centro para niños autistas en Tinduf y es madre de acogida de dos mellizas saharauis. 

Fue hermana de acogida con 12 años de edad de tres niñas saharauis y ahora, con 38, tiene bajo su manto a dos mellizas de 15 años que en estos momentos se encuentran en los campamentos de Tinduf, en el desierto de Argelia, y con las que habla diariamente. La declaración de Pedro Sánchez a favor de la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental les ha dejado en shock a todos, ha sido un «batacazo, una bofetada», lamenta, pero el pueblo saharaui «no se rinde, es fuerte y va a luchar hasta el final» para conseguir la liberación del territorio ocupado por Marruecos, asevera Davinia González Pineda, una psicóloga grancanaria que fundó la asociación Mi hijo y Yo, la única una ONG canaria que trabaja en los campamentos de refugiados con niños con autismo.

En 2017 crearon la Casa Nuat, el primer centro para pequeños autistas en la wilaya de Smara en Tinduf, en uno de los cuatro campamentos, un espacio que construyó la asociación y donde dan cobertura a familias con niños con esta patología. Son doce profesionales en el ámbito de la psicología, salud y educativa, se desplazan periódicamente a los campamentos a trabajar y han formado a un equipo de mujeres saharauis que, por la situación del propio campamento, hasta el momento no tenían un desarrollo profesional, así que el proyecto también «les ha dado una oportunidad de vida», cuenta.

En Tinduf la intervención se basa no solo en la atención de los niños sino de la población, explica, porque el conflicto político y bélico conlleva que haya empeorado la situación de las familias saharauis, la ayuda humanitaria que llega es escasa y los medios son insuficientes. «La población mas joven, que está más preparada, es la que más sufre porque no hay oportunidades de vida ni de trabajo y no ven una resolución al conflicto», recalca.

Había una esperanza de que «se hiciera justicia» con el cumplimiento del derecho internacional, basado en la celebración del referéndum de autodeterminación, pero la postura de Pedro Sánchez con la antigua provincia española ha sido un jarro de agua fría que, espera, se corrija y se cumpla la legalidad internacional.

Davinia González lleva inmersa en la causa saharaui desde los 12 años, hace ya 26. Empezó cuando su madre estaba una mañana en la cocina de su bar y escuchó en la radio que se buscaban a familias canarias para acoger durante los dos meses de verano a niños y niñas refugiados de Tinduf, a través del programa Vacaciones en Paz. Su madre no se lo pensó: se quitó el delantal y fue personalmente a la emisora para informarse. En la retina de su progenitora estaba muy presente su padre, el abuelo de Davinia, que trabajó en el Aaiún español 20 años con los saharauis. «No podía fallarles nos decía», cuenta Davinia sobre su madre.

Con el programa Vacaciones en Paz no solo los niños salen de ese infierno de 52 grados en verano, pues están en pleno desierto, sino es una forma de reivindicar «que los niños están ahí, que hay una situación política injusta», expone.

Tal fue la experiencia, que acogieron en su casa a tres niñas y a Massous, que hace dos años fue a su hogar y era hijo de la primera niña que fue su hermana.

Sus padres mandaron a Davinia con 12 años a los campamentos de refugiados en Tinduf para conocer su realidad. Con todo este vínculo emocional, en la actualidad es madre de acogida, junto a su pareja, de Aziza y Gali, dos mellizas saharauis «maravillosas», que los llaman los «mamá y papá canarios», y llevan con ellos desde el 2017, cuando ambas tenían 10 años. Cada verano las ven, y ahora están en Tinduf viviendo la guerra entre el Frente Polisario y Marruecos. «Lo que está pasando en Ucrania es lo mismo que en el Sáhara con la invasión de Marruecos», sostiene. Pero es un pueblo que, después de 46 años, no se rinde, sentencia.

Habla todos los días con sus mellizas por videollamada «gracias a un móvil que pudimos facilitarles, y también las vamos a ver siempre que podemos», narra, y como profesional especializada en trastornos del neurodesarrollo visita los campamentos todos los años para dar cobertura al Proyecto Nuat, para atender a los niños con autismo en los campamentos de refugiados.

Asociación Mi Hijo y Yo

La asociación Mi hijo y Yo se fundó en el 2014 y también desarrolla proyectos en Mauritania o Nicaragua. En el centro de Tinduf dan apoyo a los niños con autismo, una patología sobre la que los residentes en los campamentos tenían muy poca información.

«Como familia de acogida y cooperante me produce mucha impotencia la situación que estamos viviendo con la causa saharaui; como potencia administradora España debe ajustarse al derecho internacional de un pueblo que lucha por su independencia por un referéndum justo y digno», recalca.

«Como canaria no debemos olvidar que estamos a 100 kilómetros del Sahara Occidental y que nuestras relaciones son directas y cualquier inestabilidad política estatal repercute sobre Islas» apunta.

Uno de sus deseos es volver a ver a sus hermanas de acogida, a sus sobrinos y a sus dos hijas mellizas saharauis disfrutando en su tierra con libertad.

Pero por ahora confía en que la declaración de Pedro Sánchez no tenga recorrido y que el Gobierno de España se ajuste a la legalidad internacional, porque, asevera, el pueblo saharaui no va a cejar en su empeño tras 46 años de espera.

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