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Gran Canaria

Hidalgo destituye a su director de Gabinete por presunto acoso sexual

El alcalde cesa a Pablo Quintero, su mano derecha desde el año 2015, después de la denuncia de una trabajadora | El primer edil justifica la «pérdida de confianza»

Pablo Quintero. E. D.

El alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, Augusto Hidalgo, ha destituido a su director de Gabinete, Pablo Quintero, tras un presunto caso de acoso sexual a una trabajadora. En una resolución firmada en la mañana de este martes, Hidalgo ha decretado el cese del hombre que le ha acompañado desde el mandato anterior, en 2015, al frente de la alcaldía. La destitución se produce por «pérdida de confianza».

La trabajadora comunicó su situación el lunes y posteriormente el secretario personal del alcalde informó a Hidalgo. Tras estos hechos el Ayuntamiento inició el protocolo previsto en los casos de violencia machista y dio la instrucción a la supuesta víctima de que se marchara a su casa para su protección. Acto seguido se concertó una cita de la mujer con el servicio de salud laboral del Ayuntamiento para la evaluación y valoración del caso.

De manera inmediata Hidalgo llamó a su despacho a Quintero y tomó la decisión de cesar en sus funciones al jefe de Gabinete, un cargo que aunque no tiene visibilidad es sumamente importante en el funcionamiento interno de la institución municipal. A continuación se concertó una cita de la presunta víctima con el servicio de salud laboral del Ayuntamiento para aconsejarla y orientarla en el tratamiento más adecuado de su caso. Después de activar el protocolo interno en estos supuestos episodios de violencia machista el Consistorio aún no ha decidido si trasladará los supuestos hechos a la Fiscalía o al juzgado.

Quintero era la mano derecha del alcalde desde que formara parte del equipo que dirigió su campaña electoral en las elecciones de 2015, en las que Hidalgo fue elegido por primera vez alcalde de la capital. Seis años después sus caminos se separan por medio de un decreto en el que se aduce «pérdida de confianza», una expresión que denota el malestar que provoca su relevo. En este caso no se usa una fórmula más diplomática y discrecional que eluda comprometer el trabajo desempeñado por el jefe de Gabinete.

Hidalgo convocó a los concejales de su corporación a una reunión poco después de la una de la tarde, un encuentro muy breve en el que les explicó que Quintero había perdido su confianza por un asunto muy grave. En esa misma cita, de no más de siete minutos, el alcalde comunicó a los ediles la decisión y se le notaba muy afectado. Sin embargo, el alcalde no mencionó que la causa de la destitución de Pablo Quintero se había producido por la denuncia de una trabajadora por un presunto caso de acoso sexual.

Entre los responsables de los diferentes partidos del gobierno tripartito sólo manifestó públicamente su opinión el concejal de Turismo y Empleo y diputado nacional por Nueva Canarias, Pedro Quevedo, quien expresó el «total apoyo» y «solidaridad» de su grupo a la persona afectada, al tiempo que aplaudió la «decisión del alcalde de cesar de manera fulminante» a su jefe de Gabinete. Los grupos de la oposición optaron por no hacer declaraciones a la espera de que el alcalde dé explicaciones.

Esta destitución llega solo unos días antes de la celebración en el Gran Canaria Arena del 14º Congreso regional del PSOE canario con Hidalgo como líder del municipalismo canario.

La figura de Quintero, que siempre se preocupó por no aparecer en las fotos con el alcalde y prefería la discreción, era controvertida en las oficinas municipales. Su talante, su forma de ejercer el control y su exigencia ponía al límite a los trabajadores y trabajadoras municipales.

En el seno del PSOE Quintero influyó en las negociaciones que ha mantenido el alcalde con las diferentes agrupaciones locales para recabar apoyos en su pretensión de hacerse con la secretaría general en Gran Canaria. Está por ver si la salida de Quintero supone un puente para el alcalde o un obstáculo más por la forma en la que se ha producido.

Su ascendente, influencia y protagonismo en la Alcaldía le daba un gran poder, más allá de la jefatura de gabinete, en la gestión local. Lo que unió a Hidalgo y Quintero en 2015 en las elecciones municipales ahora se rompe.

El asesor en la sombra

Pablo Quintero llegó por primera vez al Ayuntamiento en 2003, con Arcadio Díaz Tejera, el entonces jefe de la oposición y portavoz del PSOE. Quintero ejerció como secretario del grupo socialista, donde estuvo hasta que la dirección del PSOE impuso la candidatura de Jerónimo Saavedra en lugar de la de Díaz Tejera en las elecciones de 2007, que ganaría el exministro y expresidente regional. Antes, Quintero fue asesor del entonces presidente regional Román Rodríguez para cuestiones relacionada con el África Occidental y el Magreb, pero finalmente fue destituido. También fue asesor de José Segura Clavel, cuando este fue delegado del Gobierno de España en Canarias.

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