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El PSOE difumina las esperanzas para blindar el plátano frente a la banana

La votación de la Ley de la cadena alimentaria se retrasa una semana, pero los socialistas no acceden a las peticiones del sector pese a la presión de CC y NC

Un agricultor en una finca de plátanos en Tenerife.

El sector del plátano tiene una semana de prórroga para convencer al PSOE de la necesidad de exceptuar a sus productores de la prohibición de vender bajo coste. Estaba previsto que este miércoles se votara en el Congreso la nueva Ley de la cadena alimentaria, pero al final se pospuso hasta el próximo miércoles para que dé tiempo a estudiar las enmiendas transaccionales. Ninguna de esas enmiendas pide la excepción del plátano, ya que aunque hay sendas iniciativas de Coalición Canaria (CC) y Nueva Canarias (NC) en esa línea –son casi iguales– no pudieron transaccionarse porque «técnicamente» ya no era posible, tal como explicó el diputado de NC Pedro Quevedo. Sea como sea, el PSOE no se mueve ni un ápice de su postura y entiende que su enmienda número 144 ya les da a los agricultores el margen suficiente para vender a precios por debajo del coste de producción en los momentos en que lo consideren oportuno. En esta semana extra, los socialistas van a intentar incluir en el texto que el cálculo de los costes de producción tenga en cuenta las ayudas del Posei, esto es, las ayudas comunitarias al cultivo. Si no fuera posible esta semana, está garantizado –aseguran desde el PSOE– que se hará en el Senado. Pero hasta ahí. Es decir, no hay ningún cambio de postura sobre la venta a pérdidas, con lo que cada vez parece más difícil que el sector logre sus objetivos.

 

¿Qué busca la ley?

La nueva Ley de la cadena alimentaria pretende garantizar unos ingresos mínimos a los productores, sobre todo a los más pequeños, y para ello establece la prohibición de la venta a pérdidas, para que el agricultor en ningún caso cobre menos que el coste de producción.

 

¿Qué pide el plátano?

El sector del plátano pide una enmienda específica para el cultivo en la que se lo exceptúe de esa prohibición de vender a pérdidas.

 

¿Por qué pide el plátano esa excepción?

Los plataneros venden en ocasiones bajo coste. No es algo extraordinario ni exclusivo de este sector, pero para este sector es vital poder seguir haciéndolo. Primero porque al plátano le sería imposible medirse con las grandes multinacionales que inundan el mercado de bananas sin poder competir en precios, incluso vendiendo a pérdidas, cuando no queda más remedio. Se trata de perder en un período para sobrevivir y ganar a fin de año, donde hay margen para que el consumidor premie la mayor calidad del plátano isleño. Y segundo porque hasta alrededor del 30% de las ventas se dirige a clientes que solo compran a precios por debajo de coste –sin ir más lejos los colegios públicos–, clientes que se quedarían ahora fuera de mercado.

 

¿Y los otros productores?

No hay otros productores. El sector del plátano canario es el sector del plátano español, con lo que la excepción en su favor no perjudicaría a agricultores de otros puntos del país. Es más, no perjudicaría a ningún otro agricultor europeo, ya que su único competidor –la banana– es un producto extracomunitario que, además, no cumple en la gran mayoría de los casos ni los estándares de calidad ni las normas laborales que rigen en Europa. Por eso, por este dumping de la banana sudamericana, el sector ha de vender bajo pérdidas.

 

¿Y los pequeños agricultores?

A diferencia de lo que sucede en otras actividades, la Asociación de Organizaciones de Productores de Plátanos de Canarias (Asprocan) armoniza los intereses de todos los agricultores –pequeños, medianos y grandes–, de ahí la fortaleza de su voz y reivindicaciones.

 

¿Qué dicen los partidos?

Todos los partidos representados en el Parlamento de Canarias –incluidos PSOE y Podemos– aprobaron una proposición no de ley en la que instan a que se exceptúe al plátano de la prohibición de la venta bajo coste. Sin embargo, la postura no es la misma en Madrid, al menos no exactamente. Los socialistas en las Cortes han accedido a que las ayudas del Posei entren en el cálculo de los costes de producción, pero no a exceptuar sin más al cultivo de la prohibición de vender a pérdidas. En una enmienda, la susodicha número 144, el PSOE da «flexibilidad» a los productores para vender bajo coste, pero no se trata de una enmienda específica para el plátano, sino de alcance general. Además, en Asprocan advierten que esa enmienda habla de la «determinación del coste efectivo de producción». Del «coste» pero no del precio. La producción de plátanos supone unos costes que en su gran mayoría son fijos, por eso el sector pide flexibilidad en el precio –que es el que en realidad varía en función del cliente o del mercado, como ocurre cuando la banana acapara los lineales de los comercios– y no en el coste.

 

¿Hay margen?

Tanto CC como NC insisten en que aprovecharán esta «semana de gracia», en palabras del senador de CC Fernando Clavijo, para intentar convencer al PSOE y «salvar» así al plátano. No obstante, y de puertas adentro, los nacionalistas son conscientes de las dificultades de torcer el brazo a los socialistas, máxime cuando la ley está a punto de aprobarse.

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