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«En Salvamento Marítimo estamos peor que hace 20 años»

Ismael Furió, de CGT, critica la falta de refuerzos y personal estable en una tarea tan delicada como salvar vidas en el mar

Una intervención de personal de Salvamento Marítimo.

Una intervención de personal de Salvamento Marítimo. E. D.

Es una cuestión de cantidad, pero también de calidad. Las operaciones para salvar la vida de migrantes en el mar requieren de cuantos más brazos mejor. Siempre será más efectivo tener dos trabajadores que uno. Pero también es cierto que la experiencia y los años de entrenamiento en esa función elevan el porcentaje de eficiencia. Estos son los principios con los que Ismael Furió, delegado del sindicato Confederación General del Trabajo (CGT), lucha ante los responsables de Salvamento Marítimo. Pero lamenta que, hasta ahora, tales criterios no se tienen en cuenta en el ente que depende del Ministerio de Transportes, sino que los gastos sean los mínimos posibles. Ante ese panorama, Furió no duda en asegurar que, en materia de personal y estabilidad, «ahora estamos peor que hace 20 años».

Todo indica que en las próximas semanas y meses volverá a aumentar la llegada a Canarias de personas en situación irregular desde la costa noroccidental africana. Furió señala que en las salvamares, los barcos más pequeños y operativos de la flota, el personal (un patrón, un mecánico y un marinero) trabajan una semana y descansan otra. En los guardamaes, remolcadores y buques polivalentes, se trabaja un mes y se libra el siguiente. Si la frecuencia de entrada de pateras, cayucos o neumáticas es normal, los profesionales tienen tiempo de descansar y reponerse. Cuando la llegada de migrantes se intensifica y las acciones de rescate se suceden de forma continua, no hay momentos para la recuperación y el cansancio hace mella. Y así, según el portavoz de la CGT, es más difícil responder si las personas caen al mar.

Los rescates en las salvamares corresponden al marinero. Una de las reivindicaciones de la organización de Furió es que haya refuerzos, es decir, dos marineros con carácter estable. Desde que aumenta de manera significativa la entrada de embarcaciones con migrantes, los responsables de Salvamento ponen un trabajador más. Pero, frente a lo que se pueda pensar, se trata de personas «que vienen de la cola del paro y carecen de cualquier tipo de formación y experiencia». Y en una emergencia compleja es clave estar entrenado y la compenetración con el compañero.

Pero, ¿dónde está el verdadero problema? En que, cuando transcurre un año, se le ha contratado dos veces, de 6 meses cada una, y ya posee preparación, a ese marinero de refuerzo no se le renueva para evitar hacerlo fijo «y se le pierde», apunta Furió.

Pero no es la única cuestión que considera incomprensible en un recurso clave para salvar vidas en el mar. El Gobierno del Estado aprobó en los presupuestos para el presente año una partida de 2,8 millones para refuerzo de las plantillas de Salvamento Marítimo. Sin embargo, Furió critica que esa acción incluía una especie de trampa. Y es que el Ministerio de Hacienda no dio el visto bueno para que ese dinero se dedicara a la contratación de refuerzo estable de las plantillas en zonas de frontera, como el Estrecho, Mar de Alborán y Canarias.

Presupuestos

Comenta que durante este mes se empiezan a negociar los presupuestos generales del Estado para el 2022, por lo que se volverá a intentar que esta demanda se contemple en la planificación económica del próximo ejercicio.

El representante de la CGT en el ente nacional explica, que, después de 25 años de fenómeno migratorio» por el mar desde África, parece evidente que «esto ya no puede considerarse un problema temporal». Recuerda Furió que la llegada es constante, con periodos de mayor ascenso o descenso, pero se mantiene en el tiempo.

«La precariedad de personal o medios ralentiza las operaciones una barbaridad y cuando hay que sacar del agua a gente que no sabe nadar, cada segundo que bracea en el agua es oro», indica el delegado sindical. En esos casos, el o los marineros deben «levantar a pulso» a ese migrante para ponerlo en la cubierta del barco. Unas veces no saben nadar y otras veces tampoco se mantienen en pie, por su debilidad. Se trata de situaciones límite que, a veces, no son fáciles de asumir para quienes acaban de ser contratados. Y tampoco que en una intervención complicada haya seres humanos a los que no se les ha podido salvar. En palabras de Furió, para dicho trabajo hay que tener fuerza física, resistencia y también aguante emocional.

Cada vez más bajas

Ismael Furió reconoce que «sí hay gente de baja laboral, cada vez más, tanto por los sobreesfuerzos físicos, de la espalda, por ejemplo, como por la afección psicológica». Desde el 2012, no hay contrataciones fijas. Eso supone que las plantillas estables cada vez tengan una media de más edad. Furió se considera de los jóvenes entre el personal, pero ya tiene 48 años. En 1995 se creó la Sociedad Estatal de Salvamento Marítimo, entre otras cosas por las directrices establecidas por parte de la Unión Europea (UE ). Durante más de tres lustros, la entidad funcionó con empresas cotratadas de capital público. En el 2012, la flota pasó a depender directamente del ente. Y en el caso de los aviones y helicópteros, los medios son del Estado, pero la gestión de esos recursos lo hace una sociedad mercantil, que en estos momentos Babcock Critical Services.

Personal a extinguir

Con la nueva situación generada en el 2012, los trabajadores de flota pasaron a ser considerados personal a extinguir y, desde ese momento, no se contrata a nadie con carácter fijo. Es decir, que cuando algún profesional se jubila, su plaza no la cubre otro empleado con carácter fijo, sino de forma temporal. Y, además de ser menos trabajadores fijos, se han eliminado de las plantillas estables figuras como el segundo marinero en las salvamares de frontera o los segundos oficiales, por ejemplo.

Puestos de libre designación

El delegado de la Confederación General del Trabajo señala que todos los altos cargos de Salvamento Marítimo son de libre designación por parte de la autoridad política que haya en cada momento, con independencia de su formación o trayectoria profesional antes de llegar al citado puesto. Eso implica, a juicio de Furió, que algunos responsables operativos carecen de los conocimientos teóricos y experiencia en el mar suficientes para saber afrontar con garantías de éxito cualquier emergencia relevante que pueda ocurrir y que pueda provocar graves consecuencias para personas o el medio ambiente. En estos momentos, Salvamento Marítimo dispone de 763 tripulantes de flota, que trabajan en dos turnos, así como medio millar de controladores en los diferentes centros operativos. Y para gestionar los servicios centrales de la entidad existen otros 200 empleados, comenta el representante de la CGT. Otra crítica de Furió consiste en que, antes, las revisiones a las diferentes embarcaciones se hacían una vez al año y ahora se llevan a cabo cada veinticuatro meses, con el objetivo de ahorrar gastos de forma significativa, lo que conlleva que, desde su punto de vista, existan más averías en esos medios claves para llevar a cabo la actividad cotidiana de la entidad pública.

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