El presidente del PP, Pablo Casado, atacó ayer al Gobierno por conjugar un «buenismo demagógico» respecto al fenómeno de la inmigración, que produce un «efecto llamada», con «devoluciones en caliente y en frío». Durante una visita a la isla de El Hierro, adonde han arribado varios cayucos en los últimos días, Casado recalcó que «hay que cumplir la ley» para hacer frente a la inmigración irregular, en alusión a las devoluciones en Ceuta, y no con el «buenismo demagógico» con el que se estrenó Pedro Sánchez en Moncloa.

Ha criticado que haya pasado de «la bienvenida» al Aquarius, al discurso del «papeles para todos» y al de «acabar con las concertinas», provocando «un efecto llamada tremendo», superior a la crisis de los cayucos cuando gobernaba José Luis Rodríguez Zapatero, a «las devoluciones en caliente y en frío», ante la constatación de que «son incapaces de gobernar».

También ha acusado al Gobierno de «abandonar» a las fuerzas y cuerpos de seguridad, para las que ha reclamado más medios, y también a las instituciones locales y autonómicas que más padecen el fenómeno migratorio como Canarias.

Casado ha hablado de una «avalancha» de inmigrantes ilegales en las islas, que en 2020 recibieron un 700 % más que en 2019, hasta 23.000, y en lo que va de 2021, ese porcentaje ha aumentado un 144%, situación que, teme, va a empeorar ante la previsible mejora de la navegabilidad del agua a partir de septiembre.

El líder del PP ha hablado de «un problema añadido» en Canarias, la presencia de 2.700 «menas, menores no acompañados», y para el que ha reclamado «una solución urgente».La razón, ha continuado Casado, es que el Ministerio del Interior ha hecho de Canarias «un tapón», y la consecuencia es que «se desbordan los servicios sociales» en el archipiélago y «hay inquietud entre la ciudadanía».

Se ha preguntado «cómo es posible» que el Servicio Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE), «que costó seis millones en 2018, siga empaquetado en Lanzarote», cuando existe «una realidad tan cruda» como «los 450 muertos contabilizados en aguas del Atlántico en los últimos meses, 60 niños y más de 150 mujeres».

Ha esgrimido que es perfectamente «compatible» tener «una posición firme» respecto a la integridad territorial de las fronteras y de «sostenibilidad» de los servicios públicos, y la solidaridad con las personas inmigrantes, para las que ha pedido «condiciones dignas y seguras, también para la población local, en seguridad ciudadana y evitar contagios».

También tuvo oportunidad de reprochar a Pedro Sánchez que «podía haberse enterado de que estaban llegando pateras a 700 metros de su palacio», mientras se hospedada en La Mareta en la isla de Lanzarote. «Menos vacaciones y actos enlatados y más apostar por esta comunidad autónoma», agregó.Casado ha confesado ante los periodistas que le gustaría que su esposa y sus hijos visiten en El Hierro y que está «buscando fechas» para visitar La Graciosa, la única isla canaria que no conoce, informa Europa Press.

Pablo Casado, por otro lado, y ya con la vista puesta en Madrid, volvió a pedir a Pedro Sánchez, que apruebe una «ley de pandemias» que ofrezca un marco jurídico nacional para gestionar la crisis del coronavirus y le ha preguntado cuántos «varapalos judiciales» y muertes por Covid-19 necesita para actuar en este sentido. «¿Pero por qué Sánchez se niega a una ley de pandemias? Que se lo dicen hasta sus barones (del PSOE). ¿Pero por qué deja abandonadas a las autonomías y a los jueces, que tienen que hacer política sanitaria cuando no les corresponde?», dijo. Casado se ha referido a las declaraciones de la presidenta del Gobierno balear, Francina Armengol, que pidió una norma estatal que «ampare» a las comunidades. «Qué más varapalos judiciales necesita el señor Sánchez para decir, 120.000 muertos después, que hace falta una regulación nacional para prevenir los contagios del Covid y para limitar la movilidad cumpliendo los derechos constitucionales de los españoles», dijo Casado.

En su opinión, esto se podría hacer mediante una ley orgánica, «modificando una sola ley y un solo artículo», y ese nuevo marco jurídico se podría aprobar, «con los votos del PP», en solo quince días. «Si no lo hace Sánchez, tendrá que explicar por qué», ha agregado.

Casado también replicó a la ministra de Defensa, Margarita Robles, que el sentido de Estado no implica que el PP se tenga que «callar» y evitar criticar al Gobierno, en este caso por la operación de evacuación en Afganistán, y le ha pedido que respete la labor de oposición.

«El sentido de Estado no es el silencio, así que un respeto a la oposición», dijo Casado, que lamentó que «salgan ministros a decir que el PP se tiene que callar porque es desleal». «Oiga, no, nosotros apoyamos al Gobierno cuando toma las medidas adecuadas, generalmente tarde y mal, pero ya el colmo es que nos manden callar», remató.

Casado ha subrayado que Sánchez «tiene que comparecer en el Congreso de los Diputados» para explicar la postura del Gobierno sobre el tema de Afganistán y sobre otras cuestiones, como la pandemia del coronavirus, los incendios forestales o el encarecimiento de la factura eléctrica. A su juicio, el Ejecutivo del PSOE y Unidas Podemos no debería «hacer oposición a la oposición», sino agradecer al PP que «esté apoyando una operación de la que se ha enterado por la prensa y que ha llegado siete días tarde, mientras Sánchez estaba en Lanzarote de vacaciones». «Prestamos España para que entren todos afganos y luego veremos como salen», afirmó.

«¿Qué pasa, que somos menos democráticos que Alemania, que Reino Unido, que Francia o que Italia?», se preguntó. Eso sí, ha querido dejar claro que el objeto de las críticas del PP es el Gobierno, «no las Fuerzas Armadas, que cumplen órdenes, en este caso tardías», y cuyos miembros «se han jugado la vida» en el país centroasiático. Por ello, ha pedido al Ejecutivo que «no juegue con las Fuerzas Armadas, que son de todos, no de ellos».