El presidente del PNV, Andoni Ortuzar, participó ayer en las jornadas sobre los nacionalismos en Europa organizadas por la Fundación Canarias Siglo XXI. El dirigente vasco apela a los partidos nacionalistas canarios para que colaboren en el fortalecimiento del autogobierno de las Islas.

¿El conflicto catalán enturbia la visión que se tiene desde otras comunidades de los nacionalismos históricos como el vasco?

Antes del 9 de noviembre y del 1 de octubre pasaron muchas cosas. Zapatero dijo en su momento que respetaría lo que decidiera el Parlamento catalán y eso no fue verdad porque el Estatut catalán fue limado en el Congreso y después el Tribunal Constitucional lo cercenó. Cuando ha sucedido todo esto no se puede echar la culpa solo a los partidos catalanes de lo que ha sucedido después, ha habido un fracaso colectivo del Estado español en el tratamiento de la cuestión catalana y se ha llevado a un ámbito de unilateralidad y confrontación lo que se tendría que arreglar con el diálogo y la bilateralidad. La situación se fue enconando y la respuesta ha sido judicial y eso en una democracia es anómalo porque las soluciones a problemas políticos tienen que llegar desde el diálogo político.

¿El PNV marca distancias con los partidos soberanistas catalanes?

Es muy difícil establecer un único modelo de desarrollo del autogobierno. Nosotros respetamos la vía de los partidos catalanes pero el PNV tiene su propia vía, que es la de intentar de manera gradual ir ensanchando el autogobierno vasco para que en cada momento histórico y político la sociedad vasca pueda lograr el autogobierno que considere necesario. Es verdad que nuestra posición de salida fue distinta a la de Cataluña porque cuando negociamos el Estatuto pusimos mucho énfasis en la recuperación de los derechos históricos vinculados a los fueros y al concierto económico, ya que era recuperar nuestra soberanía anterior a la Constitución de 1978. Los catalanes decidieron negociar un Estatuto de nueva planta y el tiempo ha demostrado que nuestra estrategia fue mejor para Euskadi y eso nos permite tener más paciencia y otro tempo en la reclamación del autogobierno. La vía vasca está vinculada más a que lleguemos a un consenso lo más amplio posible entre las fuerzas nacionalistas y no nacionalistas de Euskadi para decidir cuál es el autogobierno futuro que queremos y, a partir de ahí, entablar una negociación con el Estado para cambiar las cosas.

¿El objetivo final es la independencia?

No le voy a mentir, yo soy independentista, me considero vasco y europeo y soy ciudadano del Estado español por imperativo legal. Pero dicho esto también le admito que yo no voy a hacer nada que suponga la ruptura de la sociedad vasca. El asunto es cómo los que somos nacionalistas vascos y aquellos vascos que se sientan también españoles podemos llegar a un acuerdo entre nosotros para construir la convivencia futura y que ese pacto luego sea respetado en Madrid y no cercene las aspiraciones mayoritarias de la sociedad vasca sin que nadie tenga que renunciar a sus principios. No voy a renunciar a que Euskadi sea un Estado en el futuro, no sé lo que pasará dentro de 50 años pero ahora mi responsabilidad es que la sociedad vasca no se rompa y esté mejor autogobernada. Somos conscientes de que hay gente que no comparte nuestra visión y son tan vascos como yo, el reto es cómo compatibilizamos las dos cosas, ahí está la clave.

Canarias tiene sus singularidades reconocidas por el Estatuto, la UE y la Constitución. Tiene también su propio régimen económico y fiscal ¿Cree que las Islas y los nacionalistas canarios pueden aspirar al mismo nivel de autogobierno que hay en Euskadi?

Creo que se dan las condiciones para que sea así. En el diseño de la Constitución de 1978 se optó por un Estado de las autonomías que luego se ha desarrollado de forma bastante cicatera, con nacionalidades y regiones y varios caminos de acceso al autogobierno. A todos se nos ha intentado igualar por abajo cuando es evidente que Cataluña, Euskadi, Canarias y también Galicia conforman algo diferente a una comunidad autónoma, tenemos detrás una identidad nacional y colectiva, somos otra cosa que necesita otro tratamiento, ni mejor ni peor que a los demás. La pretensión del café para todos que quiere el Gobierno central resulta que es un café descafeinado donde Canarias tiene problemas con el REF cíclicamente y cada vez que cambia el ministro de Hacienda es un suplicio para que se entienda el concierto económico y que nos dejen tranquilos en su desarrollo. Lo que le pedimos a Pedro Sánchez es que abra un diálogo sincero y sin apriorismos sobre el modelo territorial del Estado y la respuesta que deben tener las identidades nacionales como Cataluña, Euskadi y Canarias. Nadie duda que Euskadi es una nación pero nos lo niegan para no abordar el contenido político que exigiría. En el Reino Unido nadie niega que Escocia o Gales sean una nación. Espero que Sánchez tenga la valentía de abordar este debate.

Pero el nacionalismo canario que está en las instituciones –CC y NC– no aspira a la autodeterminación como en el País Vasco o Cataluña...

Lo relevante es que los proyectos políticos mayoritarios se puedan llevar a la práctica. Si los partidos nacionalistas canarios ven que su futuro está en el ensanchamiento y profundización del autogobierno y tener en sus manos la mayor parte de las políticas públicas estoy de acuerdo al cien por cien. Cada uno tiene que poder defender su proyecto político y en el caso canario más aún porque tiene su estatuto propio en la UE. No tenemos que aspirar a las mismas pretensiones pero sí queremos que el Estado tenga la capacidad de negociación con esas realidades para que cada uno tengamos el acomodo al que aspiramos porque, en caso contrario, la tensión va a llevar a que suceda lo mismo que en Cataluña y se produzcan tensiones cíclicas. Creo que la línea del nacionalismo canario en sus dos versiones va más en nuestra línea gradual de ir construyendo poco a poco el autogobierno. Con todo el respeto a la autonomía política de los partidos, cuanto más colaboración haya entre los partidos nacionalistas más fuerte será el proyecto político para desarrollar el autogobierno en las Islas.

¿En qué consiste la virtud de Euskadi para alcanzar unos indicadores del Estado del Bienestar tan positivos? ¿Cómo podría alcanzarlos Canarias?

El mix para garantizar el desarrollo económico pasa por tener una estructura productiva que no dependa casi únicamente de un sector. En Canarias hay un sector servicios muy potente pero se necesita reforzar el sector industrial vinculado a las potencialidades canarias, como es su situación estratégica de cara a África o también como nexo de unión con América. Hay que maximizar el ámbito productivo y el tema logístico, que es un elemento crítico. Nosotros tenemos mayor presión fiscal y eso se traduce en más recaudación, lo que nos permite invertir en servicios públicos, políticas de innovación y tecnología, porque lo que está claro es que las sociedades avanzadas tenemos que crear valor añadido. Hay que optar por una nueva economía en la que los factores industriales y fiscales posibiliten dar el salto a los sectores productivos del futuro, con empleo de calidad y un entorno económico de mayor riqueza que se pueda redistribuir en la sociedad. Canarias tiene mimbres para despegar económicamente, su ubicación estratégica y su estatus en la UE le permiten ser un polo de desarrollo económico mayor del que es hoy.

¿La pandemia y sus consecuencias han alterado los planes del PNV y del nacionalismo a medio y largo plazo?

Lo que ha quedado claro es que el sistema es profundamente mejorable. Eso de la cogobernanza estaba muy bien para los informativos pero en la realidad no ha funcionado, no estamos nada satisfechos porque los temas sanitarios es una competencia transferida y el Estado ha succionado una competencia que no es suya, por lo que se podría haber hecho de una manera más colaborativa y participativa conforme a la realidad del Estado autonómico. Europa tampoco ha dado la respuesta adecuada a esta crisis.