El pasado día 13 hizo justo un año que Carolina Darias tomó posesión como ministra de Política Territorial y Función Pública. La efeméride se produce en medio de una creciente sensación de su próximo traslado al Ministerio de Sanidad tras la designación del actual titular de este departamento, Salvador Illa, como candidato socialista a las elecciones catalanas convocadas para el 14 de febrero pero aplazadas ahora al 30 de mayo. Darias es la persona en la que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha pensado para sustituir al político catalán como la más idónea para continuar intentando controlar la expansión de la Covid-19 y el recién iniciado proceso de vacunación.

En la decisión de Sánchez pesa el hecho de que Darias está ya totalmente involucrada en la coordinación de la gestión de la pandemia sanitaria con las comunidades autónomas, pero también su perfil de política sin aristas, de talante conciliador y enemiga de toda polémica, en la línea del aún ministro, para abordar una situación tan sensible y compleja.

Aunque su pase a Sanidad todavía no está confirmado oficialmente y algunos medios especulan con nombres alternativos como la actual directora general de Salud Pública, Pilar Aparicio, o la propia ex ministra María Luisa Carcedo (por la que apostaría Unidas Podemos), todo parece indicar que Sánchez le ha comunicado ya a Darias su decisión. De hecho, desde el mismo momento en que se supo la marcha de Illa se ha activado un proceso para dar mayor protagonismo a la política canaria en los órganos de gestión de la pandemia.

La idea del Gobierno es la de dar la mayor sensación de continuidad posible en este momento crítico, con la tercera ola de contagios en plena escalada y con grueso de la campaña de vacunación por delante. En este marco, Darias es la mejor opción al estar ya plenamente involucrada en la actual dinámica de coordinación con las comunidades autónomas desde que, tras el verano, se puso en marcha la “cogobernanza” de la lucha contra la enfermedad.

En teoría, y pese a las críticas de la oposición y del propio socio de Gobierno, Sánchez no quiere prescindir de Illa hasta el inicio mismo de la campaña electoral en Cataluña, lo que retrasaría hasta mediados de mayo el pase de Darias a Sanidad una vez constatado el aplazamiento de las elecciones en esa comunidad por el avance de la enfermedad. Pero entre tanto, el Ejecutivo central le va dando mayores cotas de visibilidad. Durante las últimas semanas, la ministra canaria va cobrando protagonismo en las apariciones públicas para explicar las medidas que se van a adoptando al respecto.

Además de su participación en las reuniones del Consejo Interterritorial de Salud, la ministra forma parte del comité de seguimiento de la pandemia que preside el propio Pedro Sánchez, y ya es habitual su intervención en las ruedas de prensa posteriores a las reuniones de ambos órganos de gestión.

En ellas está ya haciendo sus primeras aproximaciones más relacionadas con la gestión sanitaria propiamente dicha, que con la función de coordinación que hasta ahora ha tenido encomendada. El cambio de rol otorgado a Darias está siendo evidente y apuntala la idea de que será la sustituta de Illa pese a que el retraso en el nombramiento hasta la primavera pueda abrir nuevas especulaciones al respecto. En sus intervenciones ya se centra en la que sería su nueva responsabilidad, expresando su “máxima preocupación” por la evolución que está teniendo la pandemia, y asegurando que “vienen tiempos de dificultad”, además de hacer una rotunda defensa del sistema sanitario público: “Está muy bien preparado, tenemos que ser capaces de aprovechar sus capacidades y sus recursos profesionales. Tenemos más de 180.000 enfermeras y enfermeros en nuestro Sistema Nacional de Salud. Es una gran fortaleza”, afirmó en una de esas comparecencias, prácticamente actuando como ministra de Sanidad ‘in pectore’.

Exposición pública

Darias es consciente de la dificultad del reto que tiene por delante si finalmente es confirmado su traslado a Sanidad, no sólo en la gestión de una cuestión de sensibilidad extrema, sino también como uno de los integrantes y portavoces del Gobierno con mayor exposición pública. También supondrá un reto personal en su larga trayectoria política, que hasta su entrada en el Gobierno de España hace justo un año, ha desarrollado siempre en Canarias.

Desde el más reservado puesto al frente de Política Territorial y Función Pública, donde ha cumplido de forma eficaz pero discreta algunos de los principales encargos que le hizo Sánchez al nombrarla, Darias saltaría ahora a Sanidad en plena exposición mediática y política de un departamento que solo cobra protagonismo en situaciones de emergencia o crisis sanitarias como la actual, y donde la gestión es siempre controvertida.

En el año de experiencia en el Gobierno central, la primera ministra canaria de la historia ha desempeñado todo tipo de roles en un contexto inédito de doble crisis sanitaria y económica, aderezado con una situación de polarización y enfrentamiento político jamas vivido en la etapa democrática.

Como responsable de la relación con las comunidades autónomas, Darias no solo ha participado en la coordinación de la gestión de la pandemia, sino también de la mayoría de las medidas que se han ido tomando para paliar las situaciones específicas que se daban en cada uno de los territorios, además de otros encargos que ha tenido que asumir en su papel de “ministra comodín’ en la que se ha convertido muchas veces.

En Canarias, por ejemplo, se hizo cargo de presentar el plan de choque frente a la emergencia migratoria, aunque lo cierto es que el Ejecutivo regional ha echado en falta una mayor defensa por su parte, en el seno del Gobierno estatal, de las reclamaciones planteadas desde las Islas en esta y otras materias.

Fuera de la agenda territorial

El más que probable pase de Carolina Darias al Ministerio de Sanidad apartaría a la ministra canaria de dos de los asuntos en agenda para los próximos meses de especial incidencia en el Archipiélago: el desarrollo del nuevo Estatuto de Canarias y la reforma del sistema de financiación autonómica.

Abandonaría también la primera línea de negociación sobre el futuro de Cataluña, uno de los papeles importantes que se le asignó al incluirla en la ‘mesa del diálogo’ entre el Estado y esa comunidad autónoma para superar el ‘procés’ independentista. Su lugar en todas estas materias lo ocuparía su sustituto en Política Territorial, el socialista catalán Miquel Iceta según todos los indicios.

En este sentido, desde Canarias se mira con inquietud este más que probable recambio. Si se confirma que es Iceta, se valoraría su talante dialogante, su visión federalista del funcionamiento del Estado, y su clara apuesta por la descentralización y el autogobierno de los territorios, lo que ayudaría a un rápido y eficaz desarrollo del Estatuto canario y la negociación para el traspaso a Canarias de las doce nuevas competencias que contempla la reforma de 2018.

Pero, por otro lado, preocupa que un ministro catalán esté excesivamente volcado o pendiente de la situación y de las negociaciones sobre el futuro de su comunidad autónoma de origen, lo que podría atascar el traspaso de competencias a Canarias. Otro tanto cabe señalar en relación con la prometida financiación autonómica que liderarán los ministerios de Hacienda y Política Territorial.