El tablero político en Canarias es tan inestable que cualquier pieza que se mueva en un ayuntamiento o en un cabildo puede provocar un seísmo de mayores dimensiones que tenga incluso repercusión en la política autonómica. Es ahora lo que está sucediendo en Fuerteventura, isla sacudida en las últimas semanas por una crisis institucional en el Cabildo que puede alcanzar a otros ayuntamientos de la isla y, de rebote, influir en la configuración de las actuales mayorías en el Parlamento canario.

La política de pactos con fuerzas insulares y locales desarrollada por Nueva Canarias (NC) para extender su influencia fuera de Gran Canaria sigue sin cuajar, a la vista de los resultados. Ahora el fracaso llega desde la isla majorera, donde Asambleas Municipales de Fuerteventura (AMF), con quien pactó la formación nacionalista para acudir juntos a las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2019, se desmarca de este pacto y pone en peligro las principales instituciones de la isla y perjudica directamente también al PSOE. A AMF se une Unidos por Betancuria (UPB), formación local con la que también pactó NC y que ha roto su acuerdo en la corporación.

Después de muchos años de dominio de Asamblea Majorera-CC las elecciones de 2019 desembocaron en un desalojo de la formación nacionalista del Cabildo y de los principales ayuntamientos de la isla. PSOE y NC sellaron un pacto insular similar al autonómico, con el concurso también de Podemos y fuerzas locales como es el caso de las mencionadas AMF y Unidos por Betancuria. Un año y medio después las grietas del pacto majorero están por todas partes y Blas Acosta ve peligrar la presidencia del Cabildo.

Pero como la política canaria es así de alambicada, lo que sucede en Fuerteventura no se queda solo en Fuerteventura sino que se puede exportar a la política autonómica y a sus instituciones. Para empezar Blas Acosta es presidente del Cabildo pero también el líder de los socialistas majoreros y uno de los principales apoyos de Ángel Víctor Torres como secretario general del PSOE canario y como presidente del Gobierno. Cuando Torres deshojaba la margarita para decidirse a ser candidato a la Presidencia del Ejecutivo habló con todos los líderes insulares de su partido. A Blas Acosta no fue fácil convencerlo para que no pusiera objeciones a la candidatura, pero su ambición por ser presidente del Cabildo facilitó las cosas y Torres también jugó a su favor para facilitar el pacto del PSOE con NC en la isla. Ahora que puede perder la presidencia Acosta juega todas sus bazas para conservarla, pero también depende de que Torres también juegue las suyas con el fin de amarrar en corto a NC y que no le dé la espalda en Fuerteventura. El efecto dominó es imprevisible a estas alturas.

Inestabilidad regional

El otro factor de inestabilidad que se abre es en el Parlamento. Por mor del pacto de NC con AMF, la presidenta de esa formación, Sandra Domínguez, fue la cabeza de lista de los nacionalistas por Fuerteventura y logró el escaño por la isla, situándose desde entonces en el grupo parlamentario de NC junto a sus cuatro compañeros elegidos por Gran Canaria, entre ellos el vicepresidente del Gobierno y consejero de Hacienda, Román Rodríguez. Domínguez es una pieza esencial en la maniobra política para desalojar a Blas Acosta de la presidencia del Cabildo no solo porque lidera AMF, sino porque entra como consejera en la Corporación insular tras la salida de Marcelino Cerdeña, también alcalde de Betancuria.

Si Sandra Domínguez rompe con NC en el Parlamento y Torres y Rodríguez no logran amarrar su voto en la Cámara regional el cuatripartito reduce a 36 sus votos, justo la mayoría absoluta, lo que puede suponer un contratiempo ya que el Gobierno se podría ver abocado a perder votaciones si no están la totalidad de los diputados para votar. La salida de Domínguez también debilita a NC ya que se quedaría con los mismos que Podemos.

Pero también otra repercusión de esta crisis política se centra en la estabilidad del pacto urdido hace año y medio con el concurso necesario del gomero Casimiro Curbelo, que inclinó la balanza hacia el pacto con el PSOE y no con CC como le ofrecieron los nacionalistas. ASG está en todas las salsas políticas desde que empezó la legislatura y ahora, una vez más, su posición se ve más reforzada aún si sale Domínguez, ya que sus tres votos cierran la mayoría absoluta en la Cámara.

En los comentarios que se extienden estos días por los pasillos del Parlamento circula que CC y PP le han ofrecido la Presidencia del Gobierno a Curbelo ya que con Cs y el hipotético voto de Sandra Domínguez tendrían mayoría suficiente para tumbar al cuatripartito. Fuentes de los nacionalistas niegan tajantemente que estén en ninguna operación de este estilo por ahora, mientras que el PP aprovecharía cualquier coyuntura política para entrar a gobernar, por lo que la clave está en el líder gomero que, hoy por hoy, se supone que está cómodo en el actual pacto regional. Pero ¿y Sandra Domínguez? ¿Estaría por la labor de entrar en una operación de este calado? En Fuerteventura está en sus manos quitar a Acosta para poner un presidente de su formación o de otra como el PP e incluso CC ¿haría lo mismo a nivel autonómico? Esta especulación es otra de las apuestas que se realizan en los mentideros políticos, cuando hace algunos meses circuló que CC y PP estaban dispuestos a hacer presidente a Román Rodríguez con la vista en la futura unificación del nacionalismo canario, operación que finalmente no fructificó.

Las espadas en Fuerteventura están en todo lo alto y según se mueva su tablero político se moverán las piezas en el autonómico. Hasta finales de enero no habrá pleno del Cabildo para comprobar por dónde van los derroteros y si Acosta puede controlar la situación. La censura del Cabildo repercutiría casi de inmediato en la capital, Puerto del Rosario, y en Pájara. Otra cosa es si Torres y Rodríguez son también capaces de controlar el seísmo. Al tiempo.