El presidente del Gobierno de Canarias, Ángel Víctor Torres, aseguró ayer que “Canarias no puede ser vía de entrada para la inmigración irregular pero tampoco puede ser el muro de Europa” y volvió a reclamar que se activen derivaciones al territorio peninsular y al resto de los países de la Unión Europea. Torres reiteró que las Islas no pueden asumir en solitario la gestión de la incesante llegada de migrantes y recalcó que “si lo que se pretende es que toda la inmigración se quede en Canarias, nos tendrán enfrente”.

Torres respondió así en el pleno del Parlamento después de que el secretario de Organización del PSOE y ministro de Transportes, José Luis Ábalos, realizara el pasado lunes unas declaraciones en las que enfriaba las expectativas de Canarias de que se activen las derivaciones a la Península. Si el domingo el presidente Pedro Sánchez apelaba a la solidaridad de toda España ante la masiva llegada de inmigrantes al Archipiélago, Ábalos alejaba esta posibilidad al afirmar que “facilitar el acceso a la Península sería tanto como normalizar los flujos y entendemos que no es esa la vía ni va a resolver la presión de Canarias”. Ayer fue otra ministra y portavoz del Gobierno de Sánchez, María Jesús Montero, la que volvió a reiterar la negativa a realizar traslados a la Península.

El Archipiélago sigue reclamando traslados a la Península frente a la negativa del Ejecutivo de Sánchez

Torres apuntó que el Gobierno de Canarias y el Parlamento van a responder “sin fisuras” a los que pretendan imposibilitar que aquellos migrantes que tengan derecho continúen su tránsito hacia la Península y Europa y advirtió al Estado que debe poner en marcha las derivaciones masivas, aunque señaló que lo largo del año también se han estado llevando a cabo ya que, a pesar de que las repatriaciones han estado limitadas por la pandemia, de los 21.000 migrantes que han llegado a las Islas en el último año, solo permanecen en el Archipiélago entre 10.000 y 11.000 de ellos.

El presidente regional aseveró que la crisis migratoria que vive Canarias es “más grave” que la de 2006, cuando llegaron a las Islas más de 30.000 personas. Torres expresó que no es algo “cuantitativo”, ya que a pesar de que las cifras actuales todavía no han alcanzado las registradas en aquel momento, el cierre de fronteras derivado de la pandemia complica las repatriaciones.

Por eso, recalcó que es fundamental que se recuperen estas repatriaciones a los países de origen, para lo que valoró las relaciones diplomáticas desplegadas por varios ministros en países como Marruecos y Senegal. “Hay que trabajar en origen y evitar que salgan”, destacó, un trabajo que servirá para perseguir a las mafias, a las que culpó del fenómeno migratorio.

Torres valoró las visitas que han realizado diferentes ministros a las Islas en las últimas semanas, aunque puntualizó que ante esta situación “se debe hablar menos y hacer más” y recordó que una de las primeras demandas que existían en el Archipiélago hacia el Gobierno central era la apertura de instalaciones militares para acoger a los migrantes. Por lo que consideró un paso adelante el plan para habilitar 7.000 plazas para acoger a las personas que lleguen de forma en pateras a las Islas, ya que el objetivo es acabar con la situación del muelle de Arguineguín, donde todavía permanecen unos 700 inmigrantes.