La llegada al Archipiélago de más de 18.400 migrantes, un muelle en Arguineguín hasta los topes y la visita de cuatro de sus ministros han bastado para despertar las primera palabras del presidente, Pedro Sánchez, sobre la crisis migratoria que sufre Canarias. Y su discurso no trae buenas noticias para las Islas: “las tensiones por flujos de inmigrantes irregulares van a ser muchísimo más grandes como consecuencia de la pandemia”. Esta primera intervención del presidente se produjo ayer en la rueda de prensa convocada con motivo de la Cumbre del G20, en donde Sánchez también recalcó la importancia de lanzar un mensaje de contundencia y rechazo a las mafias que trafican con seres humanos. “Las personas que lleguen a Canarias serán repatriadas a aquellos países con los que tenemos convenios”, subrayó.

Las palabras de Sánchez llegan un día después de la visita del líder del Partido Popular, Pablo Casado, al muelle de la vergüenza. “Sánchez es responsable de esta situación insostenible. El efecto llamada que inauguró nada más llegar al Gobierno con la procesión de ministros para recibir al Aquarius hace que las mafias acaben teniendo como destino la ruta atlántica”, expuso el sábado el líder popular junto al campamento de Cruz Roja, que algunos días ha llegado a albergar a más de 2.000 personas.

El presidente del Ejecutivo no quiso entrar a valorar la visita del PP, “todo el respeto del mundo, faltaría más”, dijo sobre el asunto. Pero lo que sí aseguró es que el Gobierno está trabajando en afrontar este “desafío” que, ha recalcado, “no se resuelve en tres o cuatro días porque hay que ahormar y encajar muchas piezas”. El también secretario general del PSOE aprovechó para recordar las múltiples visitas que los ministros han realizado a Canarias y a algunos países de tránsito de migrantes en los últimos días. El responsable de Interior, Fernando Grande-Marlaska, fue a Marruecos; la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, a Senegal; y los dirigentes de Migraciones, Transportes y Política Territorial, José Luis Escrivá, José Luis Ábalos, y Carolina Darias, visitaron el Archipiélago.

Todos los ministros trajeron bajo el brazo una lista de medidas, pero en la política migratoria del Ejecutivo no entran las derivaciones a la Península. Una cuestión que ha despertado las críticas y el malestar en el Gobierno regional. Sánchez siguió la línea de sus colegas en el Gobierno y apartó la palabra “derivaciones” de su discurso. Lo que sí mencionó fue la activación de “políticas de solidaridad en todo el país” y también políticas de repatriación para lanzar un mensaje claro a las mafias.

Conversación telefónica

Esta última idea convenció al presidente canario, Ángel Víctor Torres, quien aprovechó sus redes sociales para agradecer las palabras del líder nacional. "Hoy domingo he hablado por teléfono con el presidente. Tras la conversación, valoro su intervención pública destacando que junto a la lucha contra las mafias hay que activar políticas de solidaridad en todo el país y políticas de repatriación", aclaró Torres en Twitter.

El agradecimiento también vino del lado de Sánchez, que dedicó unas palabras de gratitud a las autoridades canarias por la solidaridad a la hora de hacerse cargo de los miles de menores extranjeros no acompañados que han llegado a las costas canarias. “Vamos a ayudarles a dar una respuesta contundente”, aclaró Sánchez.

Además de la lucha contra las mafias y las repatriaciones, el presidente insistió en la importancia de la interlocución con los países de origen y de tránsito. Una comunicación que, según apuntó, es importante para hacer llegar la información a los jóvenes de estos países que a través de las redes sociales “ven que en España pueden estar mejor” pero obvian el riesgo que supone cruzar el mar.

Al igual que para sus ministros, para Sánchez la pandemia es el principal desencadenante del intenso flujo migratorio. Un factor que provoca que esta crisis “sea diferente” a la de los cayucos de 2006 en la que llegaron 32.000 personas al Archipiélago.

Con el cierre de fronteras provocado por el virus, las repatriaciones tienen que esperar, por lo que Sánchez insistió en que la prioridad es “darle una acogida digna” a los migrantes que arriban a Canarias. “Lo hacen los ministerios de Fomento, tratando de salvar vidas, y el de Inclusión o de Defensa, que en tiempo récord ha habilitado espacios para albergar a una ingente cantidad de migrantes”, resaltó el presidente.

En concreto, el plan migratorio para Canarias –presentado el pasado viernes por el ministro Escrivá–, prevé disponer de siete campamentos divididos en las tres islas donde concentran el 95% de las llegadas: Gran Canaria, Tenerife y Fuerteventura. El Ministerio de Defensa entregó al fin la semana pasada cinco cuarteles en los que ya trabaja la empresa pública Tragsa. Se trata de Las Canteras y Las Raíces (Tenerife), con 1.800 y 1.450 plazas, respectivamente; Canarias 50 y Barranco Seco (Gran Canaria), con 650 y 500 plazas, respectivamente; y El Matorral (Fuerteventura), con 700 plazas.

“Los ciudadanos pueden estar tranquilos y confiados porque vamos a combatir la migración irregular”, sentenció Sánchez sobre el asunto, no sin antes recordar que los flujos migratorias serán uno de los “grandes desafíos de Europa en los próximos años”.

Tres embarcaciones a las Islas con 143 personas

Salvamento Marítimo rescató ayer a 143 personas que llegaron en pateras o cayucos a las costas canarias. Dos embarcaciones alcanzaron la isla de Tenerife y la otra, arribó en Gran Canaria. Se rompe, así, la racha de tres días sin llegadas al muelle de Arguineguín. La primera patera llegó en la madrugada del domingo al puerto de Los Cristianos con 78 personas a bordo. La segunda embarcación fue rescatada a mediodía a 15 millas al sur de Gran Canaria con 37 subsaharianos. Tres de los inmigrantes que iban en esta patera necesitaron asistencia leve al llegar a tierra, uno por una patología de carácter moderado y dos leve. En la última embarcación viajaban 28 inmigrantes subsaharianos, entre ellos doce mujeres y cinco menores. Todos llegaron en buen estado de salud al puerto de Los Cristianos después de que uno de los ocupantes lograra llamar por teléfono desde la propia patera para comunicar su posición, ya que estaban viendo la isla. La ONG Caminando Frontera asegura que se trata de una barquilla que salió de Dajla, en el sur del Sáhara, el pasado miércoles. La ausencia de llegadas en los últimos días a Gran Canaria ha aliviado la presión en el muelle de Arguineguín, en el que solo quedan unas 600 personas.