El Juzgado de Guardia en Las Palmas de Gran Canaria ha decretado este jueves el ingreso en prisión sin fianza del presunto patrón de la patera en la que 17 personas murieron de hambre y sed tras quedarse durante dos semanas a la deriva y sin provisiones, hasta que sus supervivientes fueron socorridos por un buque mercante, el pasado 19 de octubre.

El magistrado imputa al acusado, el ciudadano marroquí Khalid E.M., un delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros y 17 homicidios por imprudencia, según ha informado este jueves el Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) en un comunicado.

La historia de esta patera es la que transcendió a principios de esta semana a través de uno de sus supervivientes, un chico de 17 años que contó en Canarias al pediatra que le atendía la tragedia por la que había pasado: ver morir en el mar a 16 de sus 25 compañeros de patera y tirar sus cuerpos por la borda. La víctima número 17 falleció a bordo del buque Wadowice II, detalla el auto.

El titular del Juzgado de Instrucción número 3 de la capital grancanaria entiende que de las pruebas practicadas y las testificales recibidas se puede considerar acreditado que el pasado 5 de octubre, "con ánimo de lucro y de entrar ilegalmente en territorio español", el acusado, con ayuda de un tercero, que falleció, organizó un viaje clandestino hacia la costa canaria.

El investigado ha sido identificado "no solo por personas que viajaban en la patera", sino por grupos de familiares de los fallecidos.

Además, algunos supervivientes han denunciado al investigado en Marruecos por estos hechos, ya que aseguran que era "el encargado de cobrar y actuar como patrón de la patera", señala el auto.

Según el auto judicial, el acusado cobró por la travesía unos 1.500.000 Dirhams (1.500 euros) por viajar en la patera, partió de un zona situada entre la ciudad de Dajla y Bojador, conocida como Intlam con 24 personas a bordo, más el investigado y un colaborador.

La embarcación era de madera fibra y carecía de aprovisionamiento y de los mínimos elementos de seguridad, y contaba con un GPS que llevaba el colaborador que se rompió y "algunos de los pasajeros portaban chaleco salvavidas del que se habían autoprovisto", detalla el magistrado.

El viaje estaba previsto que durara dos días, pero las condiciones meteorológicas fueron empeorando e incrementando el nivel de consumo de combustible hasta que se agotó, por lo que quedó a la deriva pese al intento de utilizar unos toldos a modo de velas.

Cinco días después se acabaron las pocas provisiones que llevaban y a los pocos días falleció el primero de los viajeros, al que se tiró al mar, y posteriormente otros 15, "que los supervivientes, en los momentos que conservaban la consciencia, arrojaban al mar", entre ellos el colaborador del investigado, el único de los viajeros que no era de nacionalidad marroquí, relata el magistrado.

El 19 de octubre de 2020, a unos 370 kilómetros al sur de Canarias el buque mercante Wadowice II, por azar, localizó la embarcación, en la que ya sólo viajaban diez personas. Uno de ellas pereció ya en su cubierta.

Tan pronto como fue posible, el capitán del barco lo comunicó al Salvamento Marítimo, uno de cuyos barcos los trasladó hasta Gran Canaria, procediéndose por parte de este juzgado a ordenar el levantamiento del cadáver de la persona fallecida en el Wadowice II, indica el auto judicial.