11 de octubre de 2020
11.10.2020

José Luis Escrivá: "La sociedad tiene toda la razón: falta coordinación en la crisis migratoria"

El ministro asevera que "todos los canarios han de saber que en la medida en que siga la pandemia, seguiremos dándoles respuestas"

11.10.2020 | 00:13
José Luis Escrivá: "La sociedad tiene toda la razón: falta coordinación en la crisis migratoria"
José Luis Escrivá: "La sociedad tiene toda la razón: falta coordinación en la crisis migratoria"

José Luis Escrivá Belmonte (Albacete, 1960) dio el salto al Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones desde la presidencia de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, la AIReF. En el ojo del huracán en Canarias por la gestión de esta nueva 'crisis de los cayucos', a Escrivá no le duelen prendas en reconocer que existe descoordinación entre instituciones, también dentro del Gobierno central, y que hay ayuntamientos que no han ayudado. Dice no querer quitarse responsabilidad pero recuerda que su Ministerio solo entra en acción después de que lo hagan los de Interior y Sanidad.

No es buena la imagen de país que se ha dado en el muelle de Arguineguín. Tampoco parece lo idóneo alojar a migrantes en hoteles.

Ambas cosas tienen un punto en común: la insuficiente capacidad de acogida en las Islas por parte de la Administración central, lo que genera situaciones totalmente indeseables. Probablemente hay falta de planificación. Estas cosas no se improvisan de un día para otro, y la generación de soluciones habitacionales para la acogida de inmigrantes tiene unos períodos de ejecución y maduración, sus ritmos. La pandemia y la necesidad de tener que hacerles controles de PCR antes de integrarlos en nuestra zona de acogida, más la filiación por parte de la Policía Nacional y triaje sanitario, es lo que ha generado situaciones totalmente indeseables. Por una parte está lo que ha pasado en el muelle, donde se produjo una confluencia de circunstancias que desde el punto de vista humanitario son francamente tristes y que hay que intentar que no vuelvan a ocurrir. Y en cuanto a los hoteles, me parece que quizá se ha magnificado un poco. Aquí no estamos acostumbrados, pero es algo relativamente habitual en otros países, donde en situaciones de emergencia, y esta lo es, este es un uso de carácter transitorio, obviamente. Más aún cuando los hoteles están vacíos y no tienen perspectivas de ser utilizados. En los países de donde vienen los turistas están acostumbrados a ver estas situaciones de emergencia. No creo que este sea un tema tan relevante, sobre todo tratándose de una situación temporal. Las alternativas no eran buenas en ningún caso, y lo que tenemos que hacer es seguir trabajando y profundizando en distintas líneas para desarrollar capacidades de acogida. Cuando llegamos al Ministerio, en todas las islas había cien plazas, y en cuanto llegamos identificamos esto como un problema muy serio y empezamos a trabajar en distintas líneas. Una fructificó pronto, que fue la de la unidad de madres, en Tenerife, y otra, la del colegio León de Las Palmas de Gran Canaria, también ha fructificado. Y luego tenemos equis líneas abiertas con distintas administraciones y también con iniciativas de naturaleza privada.

No parece que usted esté de acuerdo con que lo ocurrido en Arguineguín ha sido "un pequeño percance". Lo pregunto por si quiere aprovechar para enmendarle la plana a la secretaria de Estado de Migraciones, que así lo calificó en unas declaraciones que sentaron muy mal en Canarias.

Ya... Lo que hay es una situación puntual, yo diría que una situación puntual y específica que hay que hacer todo lo posible para que no se vuelva a repetir. Eso sí, en el entendimiento, y no quiero eludir la responsabilidad en el sistema de acogida, de que aquí hay involucrados distintos niveles de la Administración. Nosotros somos responsables, como Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, desde el momento en que la Policía ha hecho su trabajo, ha registrado y ha hecho las comprobaciones con los inmigrantes que han llegado, y ahora, a consecuencia de la pandemia, también después de que las autoridades sanitarias constatan que estas personas no están contagiadas, ya que si lo están, pues tienen que tomar una serie de decisiones o en su caso confinarlas. Insisto: solamente después es cuando entra nuestro sistema de acogida. Lo que probablemente tenemos que hacer desde todas las administraciones es coordinarnos mejor.

Desde luego que la coordinación no ha sido ejemplar.

No, pero creo que, desgraciadamente, este es un problema de nuestras administraciones públicas. Digamos que no tenemos una cultura de cogobernanza, que es una palabra que ahora está muy de moda. No tenemos una buena cultura de cogobernanza, de trabajo en conjunto, de mecanismos de cooperación estrecha cuando las responsabilidades son compartidas. Lo estamos viendo ahora en el tema de las migraciones, donde hay muchas administraciones involucradas con distintos niveles de responsabilidad, pero desgraciadamente es un patrón común en nuestras administraciones públicas.

Desde el Ejército avanzaron que Defensa había puesto a disposición instalaciones para acoger migrantes desde hace meses. Luego el Ministerio se mostró reacio y ahora sí parece que cede un cuartel en Tenerife.

En su momento, nosotros identificamos una serie de ubicaciones propiedad del Ministerio de Defensa. La mayoría de esas iniciativas no ha fructificado, y me atengo a los hechos... Y bueno, es posible que alguna sí.

¿Solo alguna?

Es posible que alguna de todas las que identificamos, alguna puede que sí.

Enfadó usted a los cabildos y ayuntamientos cuando los hizo corresponsables de lo que está sucediendo al decir que no habían habilitado espacios.

Si se me entendió así, no me estaba refiriendo a habilitación de espacios, sino que estaba haciendo referencia justamente a la coordinación entre los distintos niveles de las administraciones. Y a que los cambios de uso de los inmuebles y de determinadas ubicaciones son en última instancia responsabilidad de los ayuntamientos. Los cambios de uso que son necesarios para poder utilizar esas ubicaciones desde un punto de vista humanitario y de acogida requieren la involucración de las autoridades municipales, y ahí nos hemos encontrado, y esto es un hecho, cuellos de botella.

¿Entonces, salvo excepciones, ha encontrado usted menos colaboración de la esperada por parte de los ayuntamientos?

No quiero individualizar en ningún tipo de administración, pero sí quiero decir que cada uno tiene sus responsabilidades y sus objetivos, y el objetivo nuestro es desarrollar lo más rápidamente posible capacidades habitacionales para acogida en las Islas, porque ahora son insuficientes y hay un déficit. Es nuestro objetivo y nuestra responsabilidad; ahora bien, esa responsabilidad requiere de la colaboración de distintos niveles de la administración, distintos en cada caso, y que no hayamos tenido éxito en unos cuantos casos y que en otros vayamos con retraso pues en parte tiene que ver con que nuestros objetivos no confluyen exactamente con los de otras administraciones.

Le dio usted plantón al Gobierno de Canarias hace un mes. ¿Fue o no fue así?

Nadie que dio esto contrastó con nosotros si realmente íbamos a venir, porque desde luego no estaba en ninguna agenda mía. De hecho, en las semanas anteriores en las que se especuló con que yo podía estar aquí, lo que estaba era en Bruselas entrevistándome, entre otros, con los consejeros responsables de Migraciones en Europa. Porque, además, la Comisión Europea ha sacado en medio de todo esto la nueva propuesta marco en materias de inmigración y asilo, y ha habido que discutir muchas cuestiones para defender la posición de España. No tengo problemas en explicarlo, pero es que nadie nos preguntó.

¿Entiende el enfado de una sociedad que de algún modo vuelve a sentirse sola?

Obviamente. La sociedad tiene toda la razón del mundo cuando percibe que las administraciones no hemos planificado contingencias como esta de la forma adecuada y no nos estamos coordinando como deberíamos.

Ha dicho que los ERTE continuarán más allá de enero en Canarias si la economía no mejora, y como la mejora ni siquiera se vislumbra, puede darse por hecha una nueva prórroga, ¿no?

Vamos a evaluar la situación en los próximos meses. La pandemia está generando situaciones muy volátiles, y en algún momento también nos puede dar buenas noticias asociadas al calendario de implementación de la vacuna. Según algunos calendarios, es verdad que los más optimistas, podría comenzar en diciembre. España ha adquirido ya tres millones a una de las compañías y hay hasta siete farmacéuticas con las que se está trabajando a nivel europeo para tener contratos y disponibilidad de vacunas. Por lo tanto no hay que descartar en ningún caso que esto dé un vuelco hacia mejor en algún momento. Mientras tanto creemos que lo mejor es ir dándonos ventanas cada cierto tiempo para ser flexibles y poder ir adaptando el marco de protección de empresas y trabajadores a la realidad de cada momento. Eso es lo que explica el plazo hasta el 31 de enero. Pero reevaluaremos la situación, y todos los canarios tienen que saber que en la medida en que siga habiendo situaciones en las que la actividad económica se vea entorpecida por la pandemia, nosotros seguiremos dando respuesta y protegiendo a trabajadores y tejido productivo.

Hay economistas que sostienen que en las actuales circunstancias es imposible no acabar congelando las pensiones, al menos las pensiones altas.

No. Lo que muy pronto habrá es un acuerdo no solo para que las pensiones mantengan su poder adquisitivo, sino, además, para que esto sea permanente. Hay consenso en el Pacto de Toledo y espero que se llegue a ese acuerdo pronto.

¿Es posible, es realista con la que está cayendo?

Es que la que está cayendo es una situación transitoria que tiene que financiarse en parte con deuda pública y en parte con recursos europeos. Es un gasto de una vez y para siempre. Es verdad que son gastos que suben el nivel de deuda, pero son de una naturaleza muy distinta a cuando hablamos de un problema de déficit estructural, que es cuando se ha arraigado mayor gasto de forma permanente o tienes una caída, también estructural, de los ingresos. Ahí es cuando el problema se agrava, porque genera una senda de insostenibilidad. Los problemas por fenómenos de una vez y para siempre, aunque sean enormes, no deben llevar a tomar decisiones de esa naturaleza, más aún cuando la política fiscal debe ser acomodaticia y ayudar a mantener la demanda.

Pero es que España sufre un problema estructural de déficit.

Tenemos un problema estructural de déficit y de deuda, pero hemos aprendido de anteriores crisis que no sirve de nada tomar medidas simbólicas que no puedes sostener en el tiempo, que no puedes mantener año tras año por ser imposible desde un punto de vista social. Cuando tienes un problema de déficit has de tomar medidas de subida estructural de ingresos, por ejemplo, mediante programas de evaluación del gasto público para eliminar aquel gasto que no cumpla sus objetivos, y hacerlo de forma permanente. Esto hay que hacerlo con un compromiso firme, por eso es tan importante el acuerdo en el Pacto de Toledo.

Para dejarlo claro, no va a haber entonces congelación de las pensiones en ningún caso.

En ningún caso.

¿Y el sueldo de los funcionarios? ¿Saldrá indemne?

No debe ser un tema central. Estamos en una situación sin inflación, hasta es posible que el año lo terminemos con inflación negativa, y en este entorno lo que importa es el mantenimiento del poder adquisitivo, de las rentas.

Parece menos ortodoxo que cuando presidía la AIReF.

No, pero esta es una crisis de una naturaleza sin precedentes que requiere respuestas sin precedentes.

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