26 de mayo de 2020
26.05.2020
Crisis del coronavirus

La crisis del Gobierno reabre la pugna con el PSOE tinerfeño

Torres y Martín, obligados a un debate interno aplazado tras la salida de Cruz | Sectores del partido piden ceses en Educación

25.05.2020 | 22:56
El presidente del Gobierno de Canarias, Ángel Víctor Torres, en un Consejo de Gobierno.

Nueva dimisión en el Gobierno y en un departamento de la cuota del PSOE tinerfeño. Dos meses después de la caída de Teresa Cruz en Sanidad ahora la crisis del coronavirus le pasa factura a María José Guerra, que deja la Consejería de Educación ante la avalancha de críticas de la comunidad educativa por su gestión de la desescalada en los centros. Aunque Guerra no tiene carnet del partido y era la única consejera independiente en el Ejecutivo de Ángel Víctor Torres, estaba apoyada por el sector tinerfeño de los socialistas que hasta ayer mismo, antes de conocerse su dimisión, pedía darle un "voto de confianza" para seguir al frente de la Consejería. Su dimisión -a medio camino entre forzada y voluntaria- ahonda en la fractura interna en el PSOE canario entre el presidente y secretario general con el secretario insular de Tenerife, Pedro Martín, y su sector afín, que sigue siendo mayoría en la isla.

La preocupación en el seno de los socialistas, tanto en los dirigentes como entre los militantes, aumenta por la vía de agua que supone esta nueva crisis. Las dos áreas estratégicas del Ejecutivo, y cuya gestión por parte de CC fue tan criticada desde el PSOE, se han convertido en una grieta que se agranda en el partido con el paso de los días. La solución de emergencia que supone cubrir las vacantes de Cruz y Guerra con Julio Pérez y José Antonio Valbuena sólo son parches temporales para salir del paso en la gestión de la crisis del Covid-19 pero, tarde o temprano, el partido tendrá que debatir internamente el perfil de quienes sustituirán a las dos consejeras y ahí es cuando Torres y Martín tendrán que verse las caras, algo que se ha aplazado hasta que pase lo más duro de la actual situación.

El también presidente del Cabildo de Tenerife dijo cuando Torres destituyó a Cruz que no entendía el motivo del cese, pero lo dejó estar y advirtió que ya se debatiría en el partido cuando llegara el momento. Ayer en una emisora de radio antes de conocerse la dimisión de Guerra Palmero, pidió que se le diera un "voto de confianza" porque le parecía "precipitado" juzgar su gestión sin ni siquiera haberse iniciado el retorno a las aulas. La propia exconsejera de Educación, pese a no tener carnet socialista, salió también en defensa de Teresa Cruz cuando fue destituida por Torres.

Fuentes socialistas advierten que el acuerdo al que llegaron Torres y Martín antes de las elecciones autonómicas y municipales de 2019, para no entorpecerse mutuamente en las candidaturas a la Comunidad Autónoma y al Cabildo de Tenerife, está roto hace tiempo. Ambos lograron sus objetivos políticos y el poder allanó el camino para aparcar las luchas intestinas en el partido. Pero ahora el panorama ha cambiados tras las dos crisis internas del Gobierno, que el PSOE está pagando a un precio muy alto ya que le llegan en plena gestión de la pandemia y con la presión añadida de dos de sus socios, NC y ASG, con dos veteranos de la política como son Román Rodríguez y Casimiro Curbelo.

Sectores socialistas ya daban por hecho que María José Guerra terminaría fuera del Ejecutivo cuando todavía no había explotado la crisis del Covid-19. La gestión del curso escolar, las oposiciones, las listas de sustitutos e interinos del profesorado y otro tipo de cuestiones del ámbito educativo estaba generando un malestar creciente que en las últimas semanas había aumentado también con las asociaciones de padres y madres por la incertidumbre en el regreso a las aulas.

Como ya sucedió con Teresa Cruz, Ángel Víctor Torres se ha visto obligado a coger las riendas para evitar males mayores pero finalmente no le ha quedado más remedio que aceptar la dimisión de María José Guerra, pese a que el domingo había dejado en stand by la renuncia del director general de Ordenación, Innovación y Calidad, Gregorio Cabrera.

Hay sectores socialistas que reclaman más ceses en el departamento de Educación: "Era necesario -la salida de Guerra- y aún quedan más ceses", advierten fuentes socialistas. "Educación no puede continuar con ese incendio interno que nos afecta mucho a los socialistas. Es uno de nuestros buques insignias", añaden sectores del partido críticos con la situación. Hay otros cargos públicos cuya continuidad está en el alero como es el caso de la directora general de Personal, Marisol Collado, que también ha sido criticada en estos últimos meses por los sindicatos y los afectados por las listas de docentes interinos y sustitutos. Collado procede de Arucas y trabajó en el Ayuntamiento con el hoy presidente y entonces alcalde de la ciudad norteña.

El "incendio interno" tendrá que ser ahora controlado por el consejero Valbuena, que está por ver si hace caso a quienes reclaman más destituciones.

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