20 de marzo de 2020
20.03.2020
Crisis del coronavirus

Sanidad libera camas al suspender operaciones

Las intervenciones quirúrgicas no urgentes quedan aplazadas | La consejera,Teresa Cruz, cada vez más aislada en el Gobierno canario por su gestión en la crisis

20.03.2020 | 16:23
El presidente canario, Ángel Víctor Torres, con Román Rodríguez y Sebastián Franquis.

Canarias continúa aún entre las comunidades autónomas donde menos impacto está teniendo la pandemia de coronavirus, pero el incremento de casos detectado en los últimos días –se han más que duplicado en lo que va de semana– aconseja estar en guardia para afrontar un repunte significativo que pudiera sobrepasar la capacidad de respuesta del sistema de salud. De hecho, los profesionales sanitarios están notando ya la fatiga de una situación que se resiste a remitir y advierten de que el material de protección necesario para que los trabajadores puedan seguir cuidando de la salud de la población empieza a escasear, sin que todavía pueda hablarse de desabastecimiento.

Intervenciones aplazadas. Para hacer frente al aumento en la incidencia del Covid-19, el Comité de Gestión de Emergencia Sanitaria del Gobierno de Canarias –integrado por el presidente del Ejecutivo, Ángel Víctor Torres, y los consejeros de Hacienda, Sanidad, Transportes y Administraciones Públicas– acordó ayer, entre otras medidas que se suman a las adoptadas hasta ahora, suspender todas las operaciones programadas o previstas salvo los casos que revistan "gravedad máxima" y que resulten "inaplazables". De esta manera, el Gobierno pretende liberar camas en los hospitales para los afectados por el virus.

Camas de crónicos. El mismo objetivo, aumentar la disponibilidad de plazas para atender la emergencia, tiene la decisión de reubicar, siempre que fuera posible y previa comprobación de que dan negativo en la prueba de Covid-19, a los enfermos crónicos que ocupen plazas hospitalarias.

Plazas privadas. El Comité de Emergencia Sanitaria también acordó que se activen todos los mecanismos necesarios para que las clínicas privadas del Archipiélago aporten todas las camas disponibles para la atención de los problemas sanitarios derivados de la epidemia del nuevo coronavirus. El Gobierno y el sector mantuvieron una reunión en la tarde de ayer para coordinar estos apoyos.

Más mascarillas. El Ejecutivo ha destacado, asimismo, la necesidad de contar con más material sanitario y de que este llegue a las Islas "lo antes posible". En este sentido, la Consejería de Sanidad reveló ayer que ha recibido un cargamento de 12.000 mascarillas quirúrgicas. El resto del pedido llegará en los próximos días. La Administración admite que el sistema sanitario está "justo" de equipos de protección y asegura que está tomando medidas para acelerar su recepción, así como que para los equipos que actualmente existen sean usados "muy responsablemente".

Nuevos puntos para los test. Canarias ha sido la primera comunidad autónoma en instalar un punto rápido para la realización de los test dirigidos a detectar el Covid-19. Esta iniciativa ha empezado por la isla más afectada, Tenerife, en concreto en los estacionamientos de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna (ULL). En la reunión celebrada ayer se acordó habilitar hospitales de campaña con el mismo fin en las islas que lo necesiten, y así cumplir con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ha advertido que hacer muchas pruebas es el mejor camino para acorralar a la pandemia. Precisamente, el Comité de Gestión de Emergencia Sanitaria fue informado ayer de la nueva llegada de kits para la realización de los test del coronavirus. Con la multiplicación de las pruebas, Sanidad prevé detectar un mayor número de casos los próximos días.

Suficiente personal. Canarias es la tercera comunidad autónoma con menos positivos en coronavirus por cada 100.000 habitantes, lo que hace pensar a la Consejería de Sanidad que está en condiciones de hacer frente a la situación con "el personal sanitario actual, en los medios públicos y privados". No obstante, en previsión de un aumento de la incidencia se cuenta con una lista de reserva a la que se recurrirá cuando sea necesario. Asimismo, se ampliarán los contratos de 322 médicos internos residentes (MIR) cuyo periodo de formación está próximo a finalizar.

Contactos con empresas. "Esta situación nos ha desbordado a todos", reconoce el secretario general de la Federación de Servicios Públicos de UGT, Francisco Bautista. El dirigente sindical explica que el stock de material con el que contaba Canarias era insuficiente para afrontar una crisis como la que ha supuesto la llegada del coronavirus. Ahora, sostiene, se trata de "buscar soluciones para proveernos de material". El sindicato lo ha hecho poniéndose en contacto con diferentes empresas que tienen la capacidad de producir los equipos necesarios y ejerciendo como enlace entre ellas y el Gobierno regional. Según Bautista, es preciso "ir corrigiendo los errores que se vayan detectando y tener la mayor serenidad posible". Entre esos errores, Bautista menciona que hasta hace unos días el personal no sanitario de los hospitales y centros de salud no disponía de los equipos de protección "adecuados", algo que ya se ha subsanado tras las quejas sindicales. En cuanto al uso de los medios de la sanidad privada para combatir la epidemia, "ya hay material que se ha puesto a disposición de la sanidad pública", asegura Bautista.

"Desesperados". El secretario general de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) en Canarias, Levy Cabrera, relataba ayer que algunos facultativos están "desesperados", en especial en los grandes hospitales. "Faltan mascarillas, gel hidroalcohólico y equipos en general", denunció Cabrera. Los problemas van más allá de la escasez de material, también son organizativos. Así, muchos pacientes han seguido acudiendo a citas que tenían concertadas desde hace meses cuando estas estaban suspendidas por la epidemia. Las quejas sindicales han provocado que, a partir del miércoles, se decidiese aplazar "todo lo demorable", aunque el CESM avisa de la necesidad de que estos pacientes obtengan cita con la mayor brevedad una vez pase la alarma. La organización aconseja promover una mayor coordinación –"ahora cada gerencia hace lo que buenamente puede", dice Cabrera– para tratar de disponer del mayor número de camas UVI posible y de destinar a la lucha contra el coronavirus a los profesionales que queden liberados de otras obligaciones tras reprogramar consultas y operaciones.

Protegerse para proteger. "Si queremos mantenernos en una situación de contención reforzada y que no se nos vaya de las manos y estar como en otros lugares, tenemos que dotarnos urgentemente del material necesario", advierte Cati Darias, de Intersindical Canaria, que resalta la importancia de que los sanitarios "se autoprotejan para poder proteger". En línea con lo que poco después decidiera el Comité de Gestión de Emergencias Sanitarias, IC reclamaba el cese total de "cualquier actividad sanitaria que no sea urgente u oncológica". A juicio de Darias, la sanidad canaria, tras los recortes que ha sufrido, "no tiene capacidad para atender un pico de la pandemia".

La consejera, cuestionada. Cada día que pasa más aislada está la consejera de Sanidad, Teresa Cruz, en el Consejo de Gobierno de Canarias. El coronavirus está sometiendo a un exigente test de estrés a los consejeros, que en su mayoría cuestionan no ya solo en privado sino también ante sus compañeros la idoneidad de mantener al actual equipo de la Consejería de Sanidad. En la práctica, Teresa Cruz se agarra al único salvavidas que le queda: el propio presidente del Gobierno. Ángel Víctor Torres ha comenzado a gestionar en persona la crisis ante la evidente fragilidad e inmadurez, junto a un exceso de dogmatismo político, de un departamento que arrastra desde que se formó el Gobierno en julio un conflicto continuo. En apenas ocho meses hay más suspensos que aprobados en un área tan sensible y tan relevante, tanto en personal como en presupuestos, el mayor de la comunidad autónoma. La mancha en un departamento tan sensible y sobre el que los socialistas habían puesto tantas expectativas como el sanitario corre el riesgo de extenderse al resto del equipo.

Sin oportunidades. Teresa Cruz no tiene más oportunidades. Si en algún momento se planteó su marcha no fue tanto porque recibiera el respaldo de sus compañeros de Gobierno como porque el presidente lo impidió a última hora. Ayer mismo en el Consejo de Gobierno se ofreció a marcharse en la confianza de recibir por parte de sus compañeros un respaldo unánime. Silencio. Lo rompió Torres, que con claridad le expuso la urgencia de reorganizar el departamento para adecuarlo a una realidad tan dramática y alarmante como la del coronavirus.

Quejas de los sanitarios. En Sanidad se acumulaban hasta ayer problemas: las quejas del personal sanitario sobrepasado y estresado con las consultas e intervenciones ordinarias; las clínicas privadas con camas vacías y plantas cerradas olvidadas por la sanidad pública; y una gestión interna titubeante. De ahí que el propio presidente optara por asumir el mando. Un mando al que se ha incorporado el vicepresidente del Gobierno, Román Rodríguez, el consejero de Transportes, Sebastián Franquis y el de Presidencia, Julio Pérez, para armar con los departamentos jurídicos, de movilidad e infraestructuras, y sanitario una estrategia coordinada del Gobierno.

Choque de placas. Al menos ayer el choque de las placas tectónicas sobre las que se sostiene la estabilidad del Gobierno mermó. El desvío a las clínicas privadas de la atención hospitalaria ajena al coronavirus, un cambio en la interlocución con las gerencias de los grandes hospitales de las Islas, el compromiso para adquirir más material para enfrentarse a la pandemia, y la integración de más departamento para arropar a Sanidad alivió en parte la tensión interna en el Ejecutivo. Si hasta ahora Ángel Víctor Torres no ha destituido a la consejera de Sanidad es más bien por una estrategia, más política que técnica, sostenida en el criterio de que su cese se interpretara por la opinión pública por un fracaso no del departamento si no de todo el Gobierno. El riesgo de su continuidad en el gabinete es que se traspase la decepción y los errores de un área al resto del Gobierno y al propio presidente. Esa es la duda que ahora tiene el propio presidente. Es una cuestión de tiempos. Si la situación empeora y no se percibe que se ataje con firmeza y liderazgo la crisis del coronavirus el relevo en la consejería de Sanidad se ejecutará.

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