23 de febrero de 2020
23.02.2020
LAS RELACIONES ENTRE CANARIAS Y EL AFRICA CERCANA La situación en la región de El Aaiún

Políticos locales copan todos los cargos en el Sahara Occidental

Las instituciones esgrimen la política de 'cero impuestos' para invitar a inversores canarios a participar en el desarrollo de la zona

23.02.2020 | 00:49
Vista de El Aaiún desde el norte de la ciudad.

El Sahara occidental -unos territorios que Marruecos llama las Provincias del Sur- cuenta con más de 1.300 cargos electos por sufragio universal, entre ellos tres presidentes regionales y 37 representantes en el Parlamento nacional marroquí -21 diputados y 16 senadores-, además de alcaldes, consejeros municipales y presidentes de comunas. Todos ellos son saharauis, tanto -defienden- como sus "hermanos" que viven en los campamentos situados en Argelia. Se podría decir que son los otros saharauis, aunque lo cierto es que la mayoría de los naturales de la zona viven en las regiones administradas por Marruecos -el 80%, aseguran, esgrimiendo cifras de Naciones Unidas- y muestran unos niveles de participación política superiores a los que se registran en el resto del país magrebí.

Marruecos se halla embarcado en un proceso de descentralización impulsado por el rey Mohamed VI. Esta regionalización avanzada -así se llama- se lleva a cabo en todas las regiones del país, entre ellas las tres situadas en territorio sahariano -reclamadas por la República Árabe Saharaui Democrática-, y se impulsa con un ambicioso plan de inversiones. Esta iniciativa se inspira en la filosofía de que el desarrollo económico es condición necesaria para que los diferentes territorios ganen autonomía. En el caso de las regiones ubicadas en el Sahara Occidental -El Aaiún-Sakia El Hamra, Guelmin-Oued Noun y Dakhla-Oued Ed-Dahab-, las actuaciones programadas -ya ejecutadas o en vías de ejecución- abarcan sectores como las carreteras, puertos y aeropuertos, las energías renovables, la desalación y potabilización de aguas y las infraestructuras sociales. Cuando uno habla con las autoridades de la zona -este periódico lo hizo con las de El Aaiún- hay una fecha que aparece con frecuencia como culminación de muchos proyectos emprendidos: 2021. "En la mayoría de ellos ya se ha realizado más del 70%", explica Ahmed Lakhrif, senador y exsecretario de Estado de Exteriores.

Relajación de las tensiones

La estabilidad y la relajación de las tensiones políticas que ha vivido la zona ha contribuido al avance de estas actuaciones, pero los cargos políticos de El Aaiún enfatizan el desarrollo experimentado durante las últimas cuatro décadas. "No se puede comparar lo que es ahora la región y lo que era entonces. En estos cuarenta años se han gastado más de 70.000 millones solo en infraestructuras", expone Lakhrif, que también reivindica los progresos alcanzados en materia social. Durante toda la época de la administración española, recuerda, había poco más de 900 niños escolarizados, y "ahora son miles". Solo 75 alumnos llegaron en esa fase histórica a las universidades -uno de ellos, él mismo, que estudió en la Universidad Complutense de Madrid-, mientras que en la actualidad los que cursan educación superior también se cuentan por millares.

El senador y exsecretario de Estado resume así la evolución vivida por su región durante este casi medio sigo: "No había nada absolutamente, ni carreteras, solo cuarteles del ejército. Yo nací aquí, bajo bandera española, y la mayoría éramos nómadas, porque las ciudades no tenían lo suficiente para vivir. Ahora disponemos de unas ciudades modernas con todas las infraestructuras básicas, como las de cualquier país".

Hamdi Ould Errachid es, desde 2003, alcalde de El Aaiún, la ciudad donde nació. No duda en referirse al desarrollo de la zona durante esta etapa -y en especial desde que se puso en marcha el plan auspiciado por el monarca- como "una revolución". El chabolismo era una realidad hasta hace no demasiado. En 2007 se quitó la última chabola y ahora el municipio -cuya población ha aumentado hasta los 217.000 habitantes- se expande hacia los alrededores.

El regidor desgrana algunos de los proyectos recientes, concluidos o en proceso de realización, que dan forma a esa "revolución": la autopista que une El Aaiún con Dakhla, ya terminada, y la que lo hará con Tánger, las instalaciones de desalinización y tratamiento de desechos, la planta fotovoltaica ubicada en las afueras de la ciudad dos puentes sobre el río o las obras de urbanización ("las zonas verdes, las grandes avenidas, los nuevos barrios"). Los trabajos de construcción de una gran biblioteca están muy cerca del final, mientras que por toda la localidad se pueden apreciar instalaciones deportivas -más de noventa pequeños campos de fútbol, piscinas y gimnasios cubiertos, todos ellos de carácter público y gratuito-. De hecho, el Milan gestiona una escuela de fútbol para niños y jóvenes.

Paralelamente a este desarrollo se ha producido un despliegue de la conectividad: dos vuelos diarios -de Binter y de Royal Air Maroc- enlazan El Aaiún con Gran Canaria con trayectos que, en el caso de la compañía canaria, rondan los 45 minutos y, en el de la aerolínea marroquí, no superan los 20 ("es subir y bajar, explica gráficamente Hamdi Ould Errachid). Otros dos vuelos al día conectan la ciudad con Casablanca.

Para completar y reforzar estas actuaciones, las autoridades de la región muestran su interés por atraer a los inversores, entre ellos los españoles y, en concreto, los canarios. "Marruecos es un país estable. Es la puerta hacia África y también hacia Europa. Su situación geográfica lo convierte en una plataforma para todos los inversores", apunta Ahmed Lakhrif.

Un territorio virgen

Para lograr este objetivo, las instituciones de la zona ofrecen incentivos, entre los que figura la inexistente presión fiscal para los inversores. Tanto el senador como el alcalde de El Aaiún lo destacan: "aquí los inversores no pagan impuestos". "Las Provincias del Sur todavía son vírgenes. Se puede invertir en pesca, turismo, energías renovables, ganadería...", agrega Lakhrif. Tampoco falta el espacio, por lo que "si alguien quiere construir un hotel de siete hectáreas puede hacerlo sin problemas".

El turismo, es precisamente, una de las actividades que todavía tiene potencial de desarrollo en la región de El Aaiún-Sakia El Hamra. En la ciudad hay una quincena de hoteles, pero la zona no ha alcanzado el nivel de Dakhla, la antigua Villa Cisneros, que supera los 100.000 visitantes anuales y aspira a incrementarlos. Varios inversores se han interesado por ampliar la oferta. El sector -asevera el senador, que también fue delegado del Ministerio de Turismo durante catorce años- "tiene un futuro próspero". "Cada persona puede disponer de su propia playa". El producto turístico sahariano, además, sería complementario del que ofrece Canarias. Si la estancia media en las Islas es de unos diez u once días, ¿por qué no complementarla con una excursión de dos jornadas al desierto del Sahara, que se encuentra a menos de una hora de vuelo? Entre los inversores que la región aspira a atraer figuran en primera línea los españoles. "Somos hermanos y debemos quitar todos los obstáculos por el porvenir de nuestros hijos", señala Ahmed Lakhrif. Una fraternidad todavía más estrecha, recalca Hamdi Ould Errachid, une a los territorios del Sahara con Canarias. "Todos los canarios pueden venir aquí a trabajar y a invertir. Somos familia", dice el alcalde.

Tal vez el contencioso alrededor de la soberanía del Sahara ha perjudicado las relaciones entre ambos territorios. "Los canarios deben saber que no solo existen los saharauis del Polisario. Ellos son nuestros hermanos, y nadie odia a su familia, pero nosotros también somos parte del Sahara y la mayoría estamos aquí", argumenta el alcalde. Los representantes institucionales creen llegado el momento de "dar fin" al referéndum como fórmula para desatascar el conflicto. "La única solución viable es una autonomía, bajo soberanía marroquí pero con un gobierno autónomo", subraya el senador y exsecretario de Estado.

La situación de los saharauis

Ambos se esfuerzan en rebatir algunas ideas que circulan sobre la situación de la población saharaui en las regiones administradas por Marruecos. "Dicen que no pueden participar en la gestión de sus asuntos, pero es todo lo contrario: todos los electos son saharauis", insiste Lakhrif. Además, la tasa de participación en elecciones -las próximas son el año que viene- asciende al 72%, frente al 40% nacional. Y es, apunta, "gracias a las mujeres", grandes movilizadoras de las campañas políticas.

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