08 de enero de 2020
08.01.2020

Un amargo 'no'

La veterana diputada nacionalista casi rompe en lágrimas al justificar el sentido de su voto en el Congreso

07.01.2020 | 23:53
Un amargo 'no'

Quizás nunca se ha visto una imagen tan frágil de Ana Oramas en el Congreso. Añurgada, con los ojos brillantes, voz grave y entonando un quedo 'mea culpa', la enérgica política nacionalista que ha levantado los colores a más de un diputado –aún se recuerda cuando le recriminó el "tonito machista" que usaba Pablo Iglesias para dirigirse a ella en el Parlamento– mostró ayer otra cara: la del arrepentimiento por haber desobedecido a su partido.

A pesar de que sabe que el 'no' a Pedro Sánchez le puede costar un disgusto, esta mujer que ha estado más de 25 años militando en el partido optó por hacerle caso a su conciencia y defender a Canarias y al país, dijo, o lo que es lo mismo, la palabra dada a sus electores. Lo repitió hasta la saciedad en la campaña: no apoyaría un gobierno en el que estuviera Podemos o se sustentara en independentistas. Y así lo hizo.

Desde hace tiempo la veterana política nacionalista parece haber superado la marca de CC en el Congreso y da la sensación de que es más una diputada de sí misma, resuelta y tenaz, razón por la que en su propio partido cosecha recelos, pero también compañeros incondicionales por su potente carisma, como el expresidente y senador Fernando Clavijo, su pupilo. Y cuanta más popularidad y más simpatía genera entre el público, políticos y periodistas en Madrid –es muy valorada– y más seguidores logra en las redes sociales –tiene casi 6.800 en Instagram–, más libertad da a su verbo ágil y punzante. Como dicen los periodistas que tratan con ella: su prestigio en Madrid vale lo que su libertad para hablar de lo que quiere y como quiere en el hemiciclo y en los altares mediáticos a los que se le invita.

De hecho, se llevó el premio al mejor orador de 2018 en los Premios Parlamentarios de la APP (Asociación de Periodistas Parlamentario) que reconoce no solo sus cualidades retóricas, sino una trayectoria de parlamentaria solvente. Aunque ayer Oramas no apoyó a Sánchez por convicción personal, no ha tenido reparos en otras ocasiones en refrendar al PSOE o al PP en las cuentas del Estado si benefician a Canarias, precisa siempre.

El decreto de Zapatero

Uno de sus votos que generó más críticas se produjo cuando se abstuvo en el decreto de ajustes de Zapatero. Oramas defendió esta postura por el sentido de Estado y porque era el mandato de su partido. "Este país nunca agradecerá a Duran i Lleida y a mí lo que hicimos aquel verano del 2011 cuando evitamos la caída de España y la intervención de nuestra economía", ha expresado en medios de comunicación. Siempre justifica con firmeza sus decisiones y destaca en los grandes debates parlamentarios por las llamadas al consenso sobre los grandes problemas nacionales, aunque no deja de reivindicar asuntos canarios, con una oratoria plagada de comentarios mordaces cuando se enfada con otros diputados sean del Gobierno o de la oposición, canarios o peninsulares.

La diputada ha reconocido en distintas ocasiones que es mandona. Quizás porque se crio en una familia en la que ella era la mayor de 10 hermanos y ayudaba a poner orden. En julio de este año cumplió 60 años. Ana María Oramas González-Moro –Ani para los allegados– nació en Santa Cruz de Tenerife y decidió, como su padre, estudiar Económicas en La Laguna, está casada y tiene una hija. Quienes la conocen saben que es una mujer muy familiar y uno de sus pesares es no haber podido pasar más tiempo con su hija debido a la política. De hecho, aún se menciona uno de sus más emotivos discursos en el debate sobre el estado de la nación, de despedida de Zapatero : "Usted puede mirar a los ojos a los españoles", le dijo, y, quizás pensando en ella misma, conminó al presidente socialista a que aprovechara para resarcir a su familia del tiempo que no había pasado con ella.

En UCD con 19 años

Con 19 años Oramas militaba ya en UCD y posteriormente con Manuel Hermoso pasó a formar parte de ATI, lo que sería el germen de Coalición. Fue elegida concejal en 1979 en el Ayuntamiento tinerfeño y desde 1991 hasta 1999 desempeñó el cargo de diputada en el Parlamento de Canarias y, en paralelo, trabajó en la Administración autonómica como viceconsejera con su mentor, Manuel Hermoso, que se convirtió en presidente. Se confiesa una apasionada de la lectura, de los viajes y la cocina, algo que le viene de familia y que la llevó a ser ayudante de su madre en su Escuela de Cocina.

En 1999 llegó a la alcaldía de La Laguna en un pacto con el PP, puesto que revalidó en 2003 y en 2007 con mayoría absoluta. Al año siguiente decidió renunciar al cargo precisamente para tener más tiempo para su familia, aunque en 2007 fue elegida diputada en el Congreso por la provincia de Santa Cruz de Tenerife y desde 2008 es la portavoz de Coalición Canaria en la Cámara Baja en sustitución de Paulino Rivero, expresidente del Gobierno.

Desde entonces vive a caballo entre Canarias y Madrid, una ciudad y un cargo en el que se encuentra muy cómoda, y en el que ha repetido como cabeza de lista en sucesivas elecciones, dos veces con Nueva Canarias. Pese a la pérdida de votos de la formación, Oramas ha logrado mantenerse en el Congreso desde hace doce años. Aunque hubo quienes le atribuían que le seducía la idea de convertirse en aspirante nacionalista a la presidencia de Canarias, se apartó de ese camino poniendo en el punto de mira a Fernando Clavijo, quien la había sustituido en la alcaldía de La Laguna.

Ana Oramas ha logrado hacerse un nombre en Madrid como diputada y comparte amistad tanto con parlamentarios del PP como del PSOE, amén de otros partidos. No le ha temblado el pulso para enfrentarse con Pablo Iglesias, con el que ha tenido diversas agarradas, ni cuando afeó al independentista catalán de ERC Gabriel Rufián por el "desprecio y odio" que destilaba su discurso contra el PSOE, o cuando censuró la conducta "impresentable" del compareciente (exvicepresidente de Bankia, José Moral Santín) en la Comisión de Investigación de la crisis financiera española, que ella presidía.

Las Tres Mil Viviendas

También se ha equivocado y ha pedido disculpas cuando las redes cargaron contra ella por decirle a la ministra Montero que el Congreso no eran "las Tres Mil Viviendas" de Sevilla. Ahora se las pide a su partido a la espera de la sanción. Oramas es un peso pesado en CC y ella lo sabe, y también es consciente del apoyo que tiene de una parte importante del partido, al menos de Tenerife.

En estos días ha preferido ser discreta con los medios de comunicación. Sus explicaciones las ha dado en la Cámara, aunque en los pasillos parlamentarios ha comentado que no piensa en la dimisión. Ayer estaba trasteando con la colocación de los despachos después de que se le permitiera al Grupo Mixto dividirse en dos.

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