05 de agosto de 2019
05.08.2019

Las discrepancias en el PSOE paran los nombramientos en Sanidad

La influencia del exconsejero Jesús Morera sobre Teresa Cruz solivianta a sectores del partido socialista

05.08.2019 | 01:06
La consejera de Sanidad, Teresa Cruz Oval, en la toma de posesión. Detrás, el vicepresidente Román Rodríguez.

Las presiones y los vetos dejan al Servicio de Salud sin estructura

Las presiones y las discrepancias entre distintos sectores del PSOE paralizan los nombramientos de altos cargos y la configuración de la estructura de la Consejería de Sanidad. Los dos últimos consejos de gobierno han designado a casi 60 cargos en todas las consejerías, pero el departamento que dirige Teresa Cruz solo ha sido capaz de nombrar al secretario general técnico para evitar la parálisis total de una consejería que maneja más de 3.000 millones de euros y tiene a su cargo a unos 25.000 trabajadores. Sin embargo, más de tres semanas después de la toma de posesión de Cruz Oval el hecho es que no sólo no han habido nombramientos, sino que se han ido dos altos cargos esenciales para el funcionamiento del Servicio Canario de la Salud (SCS) pero para quedarse en el Gobierno, aunque en otras áreas.

El exdirector del SCS, Conrado Domínguez, ha sido nombrado por el consejero de Obras Públicas Sebastián Franquis secretario general técnico de la Consejería. Y el director general de Recursos Económicos del SCS, Luis Márquez, se ha incorporado como director general de Presupuestos en el departamento de Román Rodríguez, vicepresidente del Gobierno y consejero de Hacienda.

La organización socialista de Tenerife le había pedido a Ángel Víctor Torres que quería consejerías de peso en el Gobierno y en un primer momento Sanidad no era una de ellas pero, tras quedarse Teresa Cruz sin la Presidencia del Parlamento, se exigió que se le compensara y, le ofrecieron Sanidad ya que Podemos se quedó con el área social.

Desde que Teresa Cruz desembarcó en la consejería de Sanidad se han producido conversaciones múltiples, tanto dentro como fuera del partido para concretar el organigrama de uno de los departamentos en cuyo cambio más se incidió durante la campaña de las elecciones autonómicas.

La gestión de Domínguez como gerente del Servicio Canario de la Salud había sido respaldada por los principales sindicatos de la sanidad pública, que aplaudieron la capacidad de negociación del ahora secretario general técnico de la consejería de Obras Públicas con el personal, el reconocimiento de la carrera profesional de los sanitarios, la convocatoria de nuevas ofertas de empleo público para consolidar la alta tasa de interinidades o volver a las 35 horas semanales.

La influencia del exconsejero Jesús Morera sobre Teresa Cruz desde el primer día ha hecho saltar chispas. Tanto Cruz como Morera son de la confianza de la exvicepresidenta y ahora alcaldesa de Santa Cruz Patricia Hernández y de la dirección de los socialistas tinerfeños. La intención inicial era que la estructura y los cargos de la Consejería fuera similares a la que hubo en la etapa de Morera, cuando ocupó la consejería de Sanidad en el Gobierno de coalición con los nacionalistas presidido por Fernando Clavijo. Pero esta propuesta chocó de inmediato con la negativa de buena parte de los dirigentes con los que se habló, además de con las reticencias de sectores del PSOE, de los socios del cuatripartito y de la sanidad privada.

Se trataba con ello de evitar que la influencia de Morera en la consejería de Sanidad se viera como un acto de revanchismo dos años después de haber abandonado el gobierno. Aunque existe agradecimiento público en el partido a la labor que desempeñó Jesús Morera en la consejería, no se quiere repetir el mismo modelo de gestión en la consejería de Sanidad. Así se evitan malas interpretaciones y equívocos ante los agentes que operan tanto desde dentro como desde fuera en la sanidad pública de Canarias.

En el PSOE y en el Gobierno se entiende que el equipo que designe Cruz debe ser de su máxima confianza porque no sólo se trata de los viceconsejeros y directores generales, sino que Sanidad también cuenta con una estructura compleja donde las gerencias de las áreas de salud o de los hospitales tienen tanto o más poder, ya que manejan partes fundamentales de la sanidad pública del Archipiélago.

Sin embargo la nueva consejera de Sanidad no es precisamente una especialista en el área y por tanto necesita un asesoramiento para cubrir los puestos directivos del departamento, de ahí que se hayan producido las tensiones para elegir los altos cargos.

Ahora es cuando Teresa Cruz se está dando cuenta de que una cosa es el conocimiento que tenía de la Consejería de Sanidad desde fuera, como diputada en la oposición, y otra cosa llevar la gestión directa de un área tan compleja como esta, se reflexiona en el PSOE. A día de hoy el departamento está despachando solo los asuntos ordinarios hasta que se pueda aclarar y concretar todo el organigrama de la consejería de Sanidad con la configuración de un nuevo equipo al frente de una de las áreas más sensibles del nuevo gobierno de Canarias. El puesto clave es el de gerente del Servicio Canario de la Salud y aún no se ha encontrado.

Es previsible que en el Consejo de Gobierno de esta semana, a celebrar el jueves, haya ya nombramientos en Sanidad ante la situación de interinidad en la que se encuentra el departamento.

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