13 de junio de 2019
13.06.2019

El PP debe revertir sus acuerdos con el PSOE si quiere la Presidencia

Fernando Clavijo da un paso al lado pero los nacionalistas reclaman que Antona haga lo mismo

13.06.2019 | 06:13
Asier Antona, ayer en la puerta de la sede del PP en Madrid.

Casado reprocha al dirigente en las Islas poner en peligro la estrategia nacional

Golpe de timón en el proceso de negociación de los pactos postelectorales en Canarias y jugada de órdago de CC para tratar de mantenerse en el Gobierno regional y conservar sus principales feudos insulares y municipales. El candidato nacionalista y presidente de Canarias en funciones, Fernando Clavijo, ha ofrecido al PP nacional un acuerdo a varias bandas en el que los populares canarios se harían con la Presidencia del Gobierno regional. A cambio se deben revertir los pactos que el partido liderado por Asier Antona está cerrando con el PSOE en cabildos y ayuntamientos y que mandarían a la oposición en esas instituciones a los nacionalistas. El acuerdo, sobre la mesa del presidente nacional del PP Pablo Casado desde la tarde del martes, incluiría a también a Ciudadanos y ASG, las otras formaciones necesarias para alcanzar los 36 diputados que conforman la mayoría en el Parlamento regional con las que CC está buscando una alternativa al pacto de izquierdas que trata de impulsar, por su lado, el socialista Ángel Víctor Torres.

La oferta se la trasladó al pasado martes el propio Clavijo a Casado, y al secretario general del partido, Teodoro García Egea, en una reunión en Madrid y ese mismo día la cúpula popular convocó de urgencia a la sede nacional para ayer a su líder en las Islas para comunicarle la oferta. Antona ha pedido tiempo, y no es baladí.

El PP debe, en ese impás, dar respuesta a la otra gran condición de los nacionalistas: si Clavijo da un paso al lado también debe darlo el artífice de la estrategia que acorrala a CC, Asier Antona. ¿Quién lo puede sustituir en la Presidencia? Eso lo debe decidir el propio Partido Popular. La dirección madrileña, en cualquier caso, ya tiene una sustituta preparada: Australia Navarro. Una mujer, leal, con experiencia en la administración regional y grancanaria, un dato a destacar tras tres tinerfeños en el sillón de cabecera del Consejo de Gobierno.

El acuerdo, de firmarse, establece que en el Ejecutivo regional, si llega a buen fin la propuesta, CC coparía, como fuerza más votada de las cuatro que conformarían la alianza, la mayoría de las áreas, aunque en el esquema del Ejecutivo también tendrían presencia Cs y el partido de Casimiro Curbelo. En esa mesa Clavijo ocuparía una silla.

Antona fue convocado para el medio día de ayer en la sede nacional del PP para hacerle partícipe de la oferta, que CC ha preferido plantear directamente en Madrid a Casado y su número dos para poner desde el primer momento la gestión de la misma en lo más alto de la cúspide popular y evitar maniobras desde las Islas. Antona, sin embargo, eludió dar cuenta de esta situación en sus declaraciones posteriores a la reunión de dos horas que mantuvo con García Egea y se limitó a reiterar su idea de que todos los escenarios están abiertos aún en las Islas y que tiene el apoyo de Madrid para explorar las distintas opciones.

No obstante la reunión no fue tan plácida como plantea el dirigente regional. La cúpula nacional del PP trasladó a Antona su malestar por los pactos que el líder canario está trabando con el PSOE en importantes gobiernos insulares y locales, como los cabildos de Tenerife y Lanzarote y el ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife o incluso el que trata en el Ejecutivo regional. La estrategia de Antona no sólo va contra la esencia de los populares sino que supone darle ventaja a los socialistas en un momento delicado en la política nacional. Es más, no apostar por este pacto con Cs, ASG y CC y sí por el PSOE liberaría a los de Albert Rivera de sus compromisos con los populares en otras comunidades clave en el rompecabezas del Estado.

Con todo, Antona defendió ayer, al menos públicamente, sus posiciones y tras serle comunicada la oferta para que el PP presida el Gobierno a cambio de revertir esas alianzas con los socialistas, pidió un tiempo de reflexión. De hecho, ayer debía comunicarse cuál será el sentido del pacto en la capital tinerfeña y ha quedado en suspenso hasta que Antona decida, hoy o mañana. Será él ahora quien deba contener las presiones, las que ya le llegan de otros partidos y las del suyo propio.

Tras saltar la noticia y ante el temor que verse finalmente de nuevo en la oposición pese a ser la fuerza más votada (25 escaños de los 70) los socialistas también han comenzado a replantear el puzle de sus acuerdos. Ya el lunes el propio secretario general del PSOE, José Luis Ábalos, advertía que pese a los avances con NC, Podemos y también ASG, en Canarias "no hay nada cerrado". Abría así la posibilidad a un acuerdo con el CC. Ábalos subrayaba entonces que tal acuerdo debía respetar que la Presidencia quedara en manos de Torres. Una posibilidad ahora no tan lejana propiciada por la línea roja impuesta por Ciudadanos (con dos escaños de los 36 necesarios) de no pactar "con imputados".

Clavijo, investigado en el caso Grúas tras una denuncia política impulsada por Podemos y Nueva Canarias en La Laguna y alentada por el resto de los grupos de la oposición en esa ciudad tinerfeña -se le imputan delitos de prevaricación, tráfico de influencia y prevaricación por un préstamo otorgado a la empresa concesionarias de la retirada de vehículos que fue entrega antes del plazo establecido y con intereses- pidió a la dirección de Ciudadanos que reconsiderase su postura atendiendo las especiales características del caso, pero más de una semana después aún Cs sigue sin dar respuesta. De ahí la decisión del presidente en funciones.

Con esa puerta abierta, José Luis Ábalos ha sido el primero en asomarse por la rendija. El secretario de Organización del PSOE aprovechó su reunión con la diputada de CC en el Congreso, Ana Oramas, en la ronda de contactos para recabar apoyos a la investidura de Pedro Sánchez, para testar las posibilidad de comenzar las conversaciones que uno y otro partido rechazaron desde la noche electoral del 26 de mayo.

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