27 de mayo de 2019
27.05.2019

El bohemio que trajo el cine a las Islas

El investigador Fulgencio García pide al Ayuntamiento una calle para Miguel Brito, fotógrafo de la Casa Real y pionero del cine en Canarias

27.05.2019 | 07:17
Miguel Brito no ha tenido el reconocimiento que su vida merece.

Miguel Brito fue un soñador. Un bohemio empedernido. Quizás, seguro, un adelantado a su tiempo. El investigador Fulgencio García quiere que la figura de ese "palmero universal" perdure en el tiempo, por lo que ha solicitado al Ayuntamiento de la ciudad que lo vio nacer, Santa Cruz de La Palma, que al menos le dedique una calle. Una simple placa para ser justos con la historia.

¿Quién fue Miguel Brito? Alguien que seguramente siempre se quedó a mitad de todo. Un inconformista. Justo cuando sus estudios de fotografía estaban triunfando, uno en Los Llanos de Aridane y otro en la capital, decidió dejarlo todo y emprender un viaje a Estados Unidos, atraído por las informaciones sobre el cinematógrafo. Solo llegó hasta Cuba. Hasta La Habana. Allí se hizo con un kinetoscopio, instrumento con el que se podía ver una película a través de un visor.

Regresó a Canarias y el 26 de abril de 1897 –es difícil imaginar los viajes entre continentes en aquella época– Miguel Brito realizó las primeras proyecciones que se conocen en las Islas, en concreto en el Círculo Mercantil de Santa Cruz de Tenerife. "Fue el pionero", afirma Fulgencio García. Meses después, el 31 de julio, hizo lo propio en Santa Cruz de La Palma.

Este investigador ha solicitado al Ayuntamiento que interceda para que el Festivalito, certamen que cada año se celebra en la Isla, otorgue a uno de sus premios el nombre de Miguel Brito. "No entiendo cómo no se ha hecho ya", subraya. Y por la historia del personaje al que se quiere recordar, no le falta razón.

Pese a su aventura en el mundo del cine, nunca perdió su fama de experto con una cámara de fotografía, como demuestra el hecho de que la Reina Regente María Eugenia (1900) lo nombrara fotógrafo de la Casa Real, cubriendo la visita del Rey Alfonso XIII a La Palma en el año 1906.

Brito "nunca quiso hacerse rico" y por los acontecimientos en su vida, "se puede decir que le gustaba emprender y que se aburría cuándo le podía llegar el éxito". Un dato: sus aparatos de proyección "se los acabó cediendo a Baute, que era un feriante y que acabó teniendo un imperio del cine", sentencia García.

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