Polémica por una reseña publicada en Google sobre una cafetería de Alicante. La opinión de un supuesto cliente acusaba a los empleados del local de ser unos maleducados y criticaba que la comida estaba en mal estado. "Tenía gusto agrio", era la frase con la que culminaba un comentario que acompañó con una valoración de una estrella, y que ha sido respondido de forma contundente por el propietario del negocio.

El dueño ha dado su versión de los hechos en una respuesta mucho más extensa que la controvertida reseña. La contestación del responsable ha generado una gran repercusión en la redes sociales, ya que ha sido compartida con un pantallazo por la cuenta Soy Camarero, un perfil con una enorme comunidad de seguidores que difunde contenidos relacionados con diferentes aspectos de la hostelería en Facebook, Instagram y Twitter (donde también se ha desvelado el nombre del negocio). La réplica del titular del local ha sido publicada en todas estas plataformas, donde acumula varios millares de interacciones y comentarios.

Si no sabes comportarte en bares y restaurantes, quédate en tu casa, por cierto Google ¿Para cuándo unos filtros donde se revisen las reseñas?

Posted by Soy camarero on Sunday, May 29, 2022

En la respuesta, el propietario comienza identificando al autor de la valoración y el motivo de la disputa: una mesa que, según su testimonio, tenía el cartel de reservado. "Imagino que sois la familia de 'educados' que sin saludar ni nada os habéis movido las mesas y sillas a vuestro gusto", comienza escribiendo el empresario, que alarga su contestación a lo largo de varios párrafos. 

El dueño detalla la reacción que tuvieron estos clientes cuando se les avisó de que no podían hacer lo que estaban haciendo: "Me habéis dicho que me meta el protocolo de empresa por el cul...". El responsable continúa con su explicación de lo sucedido e indica que los supuestos consumidores ni siquiera se llegaron a sentar: "No habéis comido nada", afirma, y añade, en respuesta a la crítica al hipotético mal estado de los alimentos: "Lo único agrio era vuestra educación".

El titular de la cafetería prosigue su argumentación y les invita a demostrar que lo que dice no es cierto: "Si sois tan valientes, subid el ticket de lo que habéis consumido". El propietario lanza una reflexión final sobre el sector de la hostelería que cierra con un rotundo: "No, el cliente no siempre tiene la razón".

Ya en el último párrafo, el empresario corona el zasca al supuesto cliente con una queja sobre las reseñas: "Nunca entenderé cómo Google deja escribir reseñar a gente que ni siquiera se ha sentado en el local".