«Lo que cuenta el final», artículo de Cristo Hernández

la bombilla.

SECCIÓN: La bombilla

AUTOR: Cristo Hernández

TÍTULO: «Lo que cuenta el final»

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«Toda obra artística encierra una moraleja, una enseñanza final gratuita que pretende hacernos reflexionar y, en el fondo, ayudarnos a ser mejores; especialmente aquellas obras que se sirven de palabras o de imágenes para conmover al espectador atento.

A quien firma esta bombilla le gusta acercarse al baloncesto con la misma ilusión y curiosidad que ante un libro o una película. De eso hemos dejado constancia aquí en más de un “bombillazo”. Porque el deporte de la canasta está hecho de la misma argamasa de la que están hechas las obras literarias y cinematográficas, pues no deja de ser, al fin y al cabo, más que un espectáculo de imágenes en movimiento que nos cuentan una historia.

La historia que nos cuenta el partido celebrado ayer en el coliseo del Santiago Martín entre el CB Canarias y el Obradoiro confirma lo expuesto anteriormente tras un final apoteósico (70-55) que nadie sospechaba después de más de treinta minutos ásperos como el mismísimo papel de lija. Un final a lo Sam Peckimpah o a lo Mario Puzo. Cada cual elija el suyo.

Con los ecos del sorpasso grancanario (81-92) latiendo todavía en las sienes del aficionado aurinegro, los Doce de Txus Vidorreta estrenaban su nueva indumentaria como locales con ciertos galones de favoritismo. Como diría mi abuela, les “habían dado por los besos” a los de la isla de enfrente, campeones de la primera competición oficial de la temporada, clausurando toda duda acerca de los malos resultados (sólo en el marcador) que los tinerfeños habían dejado en el haber de la pretemporada.

A punto se estuvo de tropezar en la misma piedra que los vecinos: una euforia desmesurada por una victoria histórica podría haber echado por tierra el trabajo específico de toda una semana. Se acumulaban demasiados flashbacks inquietantes en el subconsciente: los nervios del debut ante la afición, la derrota ante Estudiantes en la Copa Isola, el mal inicio de temporadas anteriores… Cuestiones para las que un deportista profesional debe de estar preparado.

Sea cual fuere la causa, el partido transcurrió por terrenos cenagosos durante gran parte de su metraje. La película de los hechos se inclinaba más hacia Bergman que hacia Peckimpah. Más hacia Proust que hacia Mario Puzo. Hubiera acabado como una de esas películas de autor que te deja al final con la boca abierta porque, en el fondo, no has entendido un carajo.

Durante gran parte del partido, el juego aurinegro se diluyó en un baile de salón alrededor de la zona gallega. Los pases iban y venían, los cortes hacia el balón y los mano a mano se sucedían en la cabecera de la zona para agotar el tiempo con una pérdida de balón o un tiro exterior, muchas veces forzado, como así evidenció el mal porcentaje en lanzamientos de tres en la primera parte.

Sólo la cosa adquiría visos de mejora cuando se simultaneaba el juego exterior con los balones interiores que, en las manos de Fran Vázquez, encontraban asilo en la red con mayor facilidad.

Los gallegos, por el contrario, anotaban con más fluidez desde el 6,75 apoyados en el juego de sus hombres altos que, no obstante, se dejaron coger demasiados rebotes en defensa (hasta un total de 15). El banquillo local no encontraba la manera de neutralizar la magia del americano Whittington que (unas veces de “tres alto”, otras de “cuatro abierto”) taladró el aro rival con su tiro exterior y su agilidad para el uno contra uno de cara el aro, que lo convertiría a la postre en el MVP de la jornada con 33 puntos de valoración.

Se llegó al descanso con un 25-28 desfavorable, demasiado exiguo para un equipo aurinegro que guarda muchos puntos en sus alforjas, como luego demostraría en la siguiente mitad. Cambiaron las tornas tras la charla del receso y los tinerfeños empezaron a parecerse a ese equipo que a punto estuvo de colarse en el olimpo de los ocho mejores de la temporada pasada.

La defensa empezó a cobrar sus frutos que caían dentro de la cesta rival con mayor facilidad y prestancia, hasta el punto de que en el tercer cuarto se cobraron tantas canastas como en los dos plazos anteriores.

El último cuarto se manejó con cierta solvencia de prestidigitadores de la mano de Javier Beirán que sacó a relucir de nuevo la magia de su muñeca, acallando la sombra alargada de los juniors de oro y los Gasol S.A., que lo habían dejado fuera de la selección española en el torneo olímpico de Brasil. El madrileño transformó cinco triples que, junto a los seis del partido anterior, iguala el mejor registro de salida en toda la historia de la ACB.

La puntilla al toro malherido de Obradoiro se la dio Davin White con tres lanzamientos lejanos en los dos minutos finales que dejaron visto para sentencia un partido que empezó entre nubarrones de dudas que solo empezaron a despejarse en cuanto los laguneros encontraron respuesta al juego duro y algo hosco de los de Moncho Fernández aplicándoles un poco de su propia medicina.

Con esta victoria, el CB Canarias encabeza la clasificación junto a Madrid, Baskonia y Bilbao, una posición de privilegio que deberá defender en solo 48 horas frente a los sevillanos del Betis Energía Plus en un nuevo duelo ante su parroquia. Ya veremos qué historia nos cuenta ese nuevo final.

¡Vamos Canarias!

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