«El mejor sistema de competición para construir una nueva Liga ACB», en El contraataque

«Esta mañana se celebró la enésima Asamblea de clubes ACB en la Calle Iradier. Muchos asuntos encima de la mesa para tratar en un poco espacio de tiempo. Aprobación de presupuestos para esta temporada más muchos asuntos a debatir, desde la dirección de la ACB en los próximos meses, la problemática arbitral, el estado de negociaciones del convenio colectivo de jugadores, la difusión televisiva de la ACB más el sistema de competición. Muchos asuntos a debatir sin tener todavía nada claro ningún club. Cada dirigente tiene su opinión sobre cómo afrontar cada asunto. Falta consensuar y unificar criterios en todas las parcelas. La Asamblea en definitiva tratará sobre lo que los clubes quieren que sea la ACB en el futuro. No hay liderazgo entre los clubes, unos más pendientes de la Euroliga, otros simplemente amotinados para relanzar la competición viendo el oscuro futuro en una competición en claro declive.

El estado de indefinición actual de la ACB parte de una premisa clara: el conflicto arbitral. Tras decantarse por mantener a Paco Monjas como responsable interino del departamento de arbitraje la crispación pasó a un estado de tranquilidad. Lo que más preocupa a los equipos grandes es el control de arbitraje más que el control de la Calle Iradier. Sin garantizarse quién  dirigirá el departamento de arbitraje no se sabrá quién gobernará la ACB. Al menos esa es la intención de Barça y Real Madrid. Una tensa guerra fría a nivel político en el baloncesto español. Juan Carlos Sánchez se moviliza para tener la ascendencia sobre los equipos más modestos, recurriendo a Obradoiro y a CAI Zaragoza. No se descartan movimientos letales por parte de Juan Carlos Sánchez para dar un golpe de efecto político a un Barça que hoy por hoy se manifiesta tranquilo y totalmente pasivo.

Se recurrió en las últimas semanas a debatir sobre el sistema de competición. Tanto Obradoiro como CB Murcia hicieron buenos informes pero su trabajo fue estéril. Ni gustan los sistemas ni tampoco se considera que sea la prioridad en estos momentos. Todo pasa por no perder los 11 millones que hay ahora mismo en juego una vez acabe la temporada 2014/15. Ese es el horizonte que deben contemplar los clubes ACB. La Euroliga revisará la próxima temporada las Licencias A, también estudiará un nuevo sistema de competición para implantar una liga de 16 equipos con 30 partidos a disputar. Será también la primera temporada después del Mundial 2014, donde se comprobará la eficiencia de la FEB sin la gestión de eventos compitiendo con una mejor fiscalidad para captar patrocinios. Es decir, ahora se debe diseñar la mejor estrategia para estar lo suficientemente preparados para el final de la próxima temporada.

La ACB tiene un problema de competitividad en la liga. No existe clase media, simplemente ha aumentado la masa de proletariado, se ha consolidado la nobleza con Valencia, Unicaja y Baskonia y la aristocracia se ha vuelto más opulenta. La competición se resiente y hay muchas desigualdades presupuestarias. Los operadores televisivos privados lo saben perfectamente y no están dispuestos a pujar por ella sin tener valores añadidos para ofrecer el producto. Los clubes de la clase baja necesitan un mayor número de partidos ya que en apenas 17 partidos disputados como locales no pueden generar mayores recursos económicos. Sin tener en cuenta que los equipos de la clase baja no han sabido explotar mínimamente los partidos que organizan.

El sistema de competición debe partir del interés televisivo a partir de una mayor competitividad de los equipos que se enfrenten. Más partidos entre equipos importantes, más partidos entre equipos con menos capacidades económicas. Distribuir el potencial de los equipos. Uno de los sistemas que garantizarían la competitividad sería el de la división de los clubes ACB en dos conferencias, cada una de ellas estaría compuesta por equipos partiendo la primera temporada por criterios de proximidad geográfica. Conferencia Este y Conferencia Oeste.  Ambas con 9 equipos. Una primera fase con una liga de 16 jornadas. Descansaría un equipo por jornada. Al finalizar la primera fase los cuatro primeros clasificados de cada conferencia se clasificarían para la Copa del Rey y disputarían una segunda fase de 8 equipos y 14 jornadas, el Grupo A. Los cinco últimos de cada conferencia disputarían una liga de 18 jornadas a ida y vuelta el Grupo B.

La conferencia Este estaría compuesta en la actualidad por los siguientes equipos. Los tres equipos vascos –Bilbao Basket, Gipuzkoa Basket y Baskonia-, los tres catalanes – Barça, Penya y Manresa-, el CAI Zaragoza, el Valencia Basket y el CB Murcia. La conferencia Oeste estaría compuesta por los tres equipos de la Comunidad de Madrid – Estudiantes, Fuenlabrada y Real Madrid-, los dos equipos de Andalucía –Unicaja y Cajasol-, los dos equipos de Islas Canarias –CB Canarias y Gran Canaria-, Obradoiro y Valladolid. La distribución por territorialidad sería la primera temporada, a revisar la próxima temporada imponiendo criterios por cabezas de serie rotativos cada temporada en virtud de méritos deportivos.

De cara la segunda fase, los cuatro primeros clasificados del Grupo A se clasificarían con factor cancha para el play off. Para definir los otros cuatro participantes del play off se propone una fase final en una sede única, participarían los cuatro últimos del Grupo A con los primeros del Grupo B. El último clasificado del Grupo B descendería directamente, mientras que del sexto al noveno clasificado del Grupo B participarían en fase de play out en la misma fase final en la que se disputan las otras plazas de play off. Dicho de otra forma en una misma ciudad se encontrarían diez aficiones, en juego cuatro plazas de play off y una plaza de descenso.

Este sistema en el que se disputarían 16 jornadas de fase inicial y 14 jornadas de segunda fase para el Grupo A y 18 jornadas a disputar para  el Grupo B garantizaría la distribución de la competición en función del potencial de los equipos ofreciendo la posibilidad por disputar el título para todos los equipos participantes. La primera fase disfrutaría de un interés televisivo puesto que tendría un valor añadido al resultar más corta y con más partidos decisivos por su trascendencia. La segunda fase aumentaría el interés televisivo al disputarse partidos de un mayor nivel competitivo. Más partidos entre equipos grandes en menos jornadas disputadas y una igualdad competitiva entre los equipos más modestos para aspirar a una plaza de play off con un mayor número de jornadas. Todo pasa por una competición que distribuya los partidos entre los mejores equipos y los equipos más modestos para garantizarse una mayor igualdad en la liga. Aumenta el rendimiento de los equipos, también la motivación y los espectadores que acudan a los pabellones irán motivados para ver un evento con un desenlace aún por descubrir. La mejor solución para revitalizar una liga en la que todos se sientan, partícipes e importantes sin que los presupuestos supongan una barrera.

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