El título europeo en la prensa nacional deportiva

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MUNDO DEPORTIVO

80-72: El Iberostar conquista la Intercontinental

  • Los tinerfeños se imponen al Virtus Bolonia en la final disputada en su cancha

EFE Tenerife

El Iberostar Tenerife venció este domingo al Segrafredo Virtus Bolonia (72-80) en la final de la Copa Intercontinental FIBA y sumó así su segundo título de esta competición, la primera fue a un solo partido y ganó a los Guaros de Lara y en esta ocasión tuvo que superar en semifinales al Río Grande Valley Vipers y hoy, en la gran final, al equipo italiano en un partido que dominó durante algo más de tres cuartos.

El equipo tinerfeño puso corazón, alma, intensidad y efectividad y eso le llevó a controlar un choque muy complicado ante una Virtus de Bolonia que llegaba a la Isla como favorito, pero que se encontró con un cuadro lagunero que tuvo en su base Marcelinho Huertas a su gran protagonista (MVP a la postre), acompañado por su fiel escudero Gio Shermadini, quien también hizo un trabajo importante bajo canasta.

Gran inicio de partido por parte de la Virtus de Bolonia que con un 7-0 inicial dejaba claro que el partido habría que jugarlo hasta el final. Los tinerfeños poco a poco empezaron a meterse en el partido y a los cuatro minutos de juego, lograrían su primera canasta de la mano de Salin (7-2).

Dos minutos mas tarde, la segunda de la mano de Aaron White, y es que la defensa del Bolonia no permitía anotar con facilidad, pero era cuestión de tiempo y cambios, y así la segunda unidad del Iberostar Tenerife tuvo más opciones para anotar y no lo desaprovechó, a un minuto del final del primer cuarto ya había empatado el choque (11-11) y en la jugada siguiente Shermadini pondría a su equipo por delante por primera vez y ya hasta el final.

En el segundo cuarto el conjunto de Txus Vidorreta mantuvo bien sus ventajas en el marcador. Hizo desde su defensa el arma más potente para ganar el choque. Milos Teodosic hizo daño asistiendo a sus compañeros, pero no se le permitió tirar y eso lo notó el Bolonia que encontró en Giampaolo Ricci a su mejor hombre en ataque.

Mientras, el Iberostar Tenerife no solo se mantuvo al frente del marcador, sino logró llegar hasta los diez puntos de ventaja antes de llegarse al descanso (17-27) que terminó en ocho al descanso (32-40).

Festival de triples en el tercer cuarto y festival de Marcelinho Huertas, diez minutos que resultaron claves en el desarrollo del choque. Huertas anotaría ocho puntos seguidos y mantendría a su equipo con una ventaja de diez puntos en el marcador (40-50), pero que aumentaría hasta los 15 puntos (42-57) con aportación de Salin y White.

La Virtus Bolonia no se entregaría, Ricci Teodosic se dejarían ver en esta fase tan delicada para su equipo, pero de nuevo Huertas pondría tierra de por medio.

El último cuarto fue muy interesante, un equipo, el Iberostar Tenerife intentando mantener las diferencia y un adversario en busca de darle la vuelta al marcador. La Virtus Bolonia logró ponerse a tres puntos (67-70), a falta de cuatro minutos, pero el cuadro insular no se descontroló y supo jugar con mucha cabeza en ataque para terminar así ganando el encuentro y logrando el segundo título Intercontinental.

Ficha técnica

72. Virtus Bolonia (11+21+22+18). Teodosic (15), Ricci (12), Markovic (11), Weems (2), Gamble (12) –inicial-, Marble (11), Pajola (-), Baldi Rossi (3), Delia (2), Cournooh (-) y Hunter (4).

80. Iberostar Tenerife (16+26+25+13). Huertas (23), Salin (12), Yusta (3), White (10), Bogris (-) -inicial-, Shermadini (18), Lundberg (8), Guerra (-), Konate (6) y Suárez (-).

Árbitros: Vázquez (PUR), Gisic (SRB) y Kallio (CAN). Eliminaron por faltas a Ricci (min.40).

Incidencias: Final de la Copa Intercontinental FIBA, disputado en el pabellón de Deportes Santiago Martín, ante unos tres mil aficionados. En el palco de autoridades Horacio Moratore, presidente de la FIBA; Manuel Gómez, vicepresidente de la federación Española de Baloncesto; Enrique Arriaga, vicepresidente del cabildo Insular de Tenerife, y Yeray Rodríguez, alcalde del Ayuntamiento de La Laguna. Marcelinho Huertas fue elegido MVP de la final.

MARCA

Huertas conduce al Iberostar a su segunda Intercontinental

POR SEBASTIÁN CUTILLAS.

El Iberostar Tenerife dio un nuevo paso en su constante crecimiento al coronarse por segunda vez como campeón de la Copa Intercontinental. El conjunto canario superó a la histórica Virtus Bolonia y recuperó el título que lograra en 2017. Es el quinto equipo en la historia de la competición con al menos dos entorchados. De paso, se vengó de los italianos, que la temporada pasada le ganron en la final del FIBA Champions League.

Marcelinho Huertas, con sus 36 años, ejerció de brújula del campeón. Después de una desacertada primera parte en la que hizo 1/9 en tiros, el base lo bordó en la segunda para terminar con 23 puntos y ser la referencia absoluta de su equipo, especialmente cuando más apretó la Virtus en busca de la remontada. Su combinación con Shermadini (18 puntos) volvió a ser letal.

Los italianos amenazaron de inicio con un 7-0, pero el Iberostar no se dejó intimidar. Se metió en el partido y se puso por delante al final del primer cuarto para ya nunca más perder el mando. La defensa tinerfeña era excelente y Teodosic, mermado físicamente, estaba bien controlado. Konate y Lundberg marcaban la intensidad y a la Virtus le costaba anotar, con lo que se abrió una renta de 13 puntos (27-40) poco antes del descanso.

En la reanudación, la diferencia alcanzó una máxima de 15 (42-57). Huertas había recuperado la puntería y firmó 6/7 en tiros de campo en el tercer cuarto. Pero también Teodosic estaba más suelto hasta anotar 11 puntos en ese periodo. Su duelo particular fue espectacular, pero no tuvo grandes consecuencias en la brecha entre los dos equipos. Antes del último acto, el Iberostar conservaba 13 puntos (54-67).

La Virtus no se iba a rendir. Subió la intensidad defensiva y hubo jugadas en las que a los locales les costó incluso sacar de fondo. Además, a los italianos se les calentaron las muñecas. Tres triples desntro de un parcial de 13-3 les colocó a sólo tres puntos (67-70). Shermadini, después de pasar por el banquillo para protegerse de las faltas, emergió para dar tranquilidad y un triple de Huertas a falta de 2:39 fue decisivo.

Los canarios abusaban en el rebote de ataque, pero no terminaban de rematar. Markovic puso el 70-76, pero Teodosic falló uno posterior. Huertas, desde el tiro libre, sentenció a falta de 40 segundos. El Iberostar volvía a proclamarse campeón del Mundial de clubes. Premio al sensacional trabajo de los últimos años. Ahora, a pensar en la Copa, otro gran reto.

DIARIO AS

Iberostar Tenerife conquista el mundo del baloncesto otra vez

Tenerife logra su segunda Copa Intercontinental. En duelo con sabor añejo ante la Virtus de Bolonia sobresalió un clásico, Marcelinho Huertas.

Iberostar Tenerife se sitúa en la cima del mundo. Se ha acomodado a ella porque no es la primera vez: segunda en un lapso de tres años. Supera, por ejemplo, al Barça en el palmarés. Para una localidad que ni siquiera es la capital de su isla significa ponerles en el mapa del baloncesto a un nivel que nunca imaginaron pero al que se han merecido llegar.

El Santiago Martín acogió de nuevo una Final Four de la FIBA y el equipo no decepcionó a sus fieles, que apoyaron como si fuera la primera vez y celebraron como si fuera la última. Sin Dani Díez por lesión y sin Tomasz Gielo por los cupos permitidos, contra todo un clásico que está más vivo que nunca -la Virtus de Bolonia- pero saboreando las mieles del éxito siendo fieles al ‘estilo Vidorreta’: defensa, pocos riesgos y eficiencia.

Una corona de flores frescas

Los nervios jugaron una mala pasada a los dos equipos, pero sobre todo al Canarias, en el inicio. Esos primeros minutos eran como el que clava sus uñas en una pizarra, dentera y de la brusca. Salin inauguró el marcador tras 3:48 minutos, pero fueron cinco puntos en siete minutos para el cuadro aurinegro. ¿La buena noticia para ellos? Que el rival tampoco estaba muy fino. Marcelinho Huertas fue un buen termómetro de lo que acabó pasando: empezó horrible con una serie de 0/6 en tiros de campo y acabó con 23 puntos como máximo anotador del encuentro.

Txus Vidorreta quiso que Giorgi Shermadini no saliera de inicio para así protegerle de posibles faltas y buscar el contraste con la segunda unidad. Qué bien hizo porque en cuanto salió cambió el signo. «Balones a Will», que decían en El Príncipe de Bel Air. El georgiano está finísimo esta temporada en la que tanto se habla de Nikola Mirotic. El pívot absorbía los ataques en estático y eso calmaba un poco la premura inicial. El elemento perturbador con el que el técnico vasco quería hacer la vida imposible a Sasha Djordjevic se llamaba Lahaou Konaté, un jugador que juega a mil revoluciones y pone el contraste necesario en los esquemas del Canarias. Con eso levantaron la fortaleza los aquí locales, con dosis de brega y embarrándose más que su rival.

Teodosic y Markovic, los dos motores de la renovada Virtus, estaban tremendamente imprecisos no sólo en los lanzamientos sino a la hora de encauzar los ataques para que hubiera posiciones claras de tiro. Eran otros, como el interior Julian Gamble, los que tomaban algo más de responsabilidad para no despegarse.

La distancia de diez puntos se cuadró al descanso y acompasó el electrónico durante buena parte del encuentro. Los ojos de los espectadores empezaron a ver algo entre tanta espesura y se abrió la luz. El duelo que muchos querían ver por fin tomaba calor: Marcelinho Huertas contra Milos Teodosic. Pasado en la NBA, muchas horas a las espaldas y calidad a raudales. El brasileño está en una gran forma este año, formando una pareja que asusta junto al mencionado Shermadini, y el momento para poner la guinda era éste. Y lo hizo. Triples si no encontraba otra opción, alguna carambola de las de estar tocado por la varita mágica y dejando con poco efecto la exhibición de Santi Yusta en la semifinal para llevarse él el MVP.

Dentro de la mole de trabas en la que se movía el partido por momentos, un perro viejo como Djordjevic vio que podía hacer algo por remediar la situación. Algo de magia de Teodosic mediante, subir la intensidad en los contactos fue el antídoto contra el veneno paulista. Giampaolo Ricci aunó eso y el acierto para poner en serios aprietos al Canarias. Pero un clavo saca a otro clavo. La introducción de Bogris en los minutos finales dio un par de balones extra que fueron como agua en el desierto para el conjunto de La Laguna. Y se hizo, de nuevo, la magia. ¡Campeones del mundo!

Con un 72-80 se llevó Iberostar Tenerife este título para sus vitrinas por 2ª vez.

 

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