«El Barcelona vuelve a la final de la Copa con susto en el cuerpo», es el titular de AS

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A un minuto del final, el Iberostar Tenerife se puso a solo 4 puntos tras llegar a estar 24 abajo a mediados del último cuarto. Madrid o Joventut, en la final

El Barcelona regresa un año después a la final de la Copa tras superar con un plácido inicio y un enorme susto final al Iberostar Tenerife, que perdió durante 30 minutos la disciplina de la era Vidorreta para recuperarla en un último arreón, tan colosal como insuficiente: del -24 (80-56, min. 33) al -4 (87-83, min. 39) y la opción de recortar un milímetro más la distancia en un intento de robo de Brussino a Ribas. Los árbitros señalaron falta del argentino (toca brazo y balón) y el entrenador canario acabó de rodillas, pidiendo clemencia a los colegiados… y expulsado por doble técnica.

Una situación que parecía improbable por el camino que había llevado el duelo. Con tres torres (Claver, Singleton y Tomic) en pista, los azulgrana se fueron enroscando poco a poco en el cuerpo de su rival. Alrededor de una víctima que resistió la presión de Ribas durante los primeros 10 minutos con el aire que obtenía desde el triple (3 de 6)… pero no era suficiente. Eran bocanadas que quedaban en nada por la inestabilidad en el pase (8 pérdidas al descanso), la rapidez de manos azulgrana (5 recuperaciones en 15 minutos) y un Hanga hiperactivo en defensa y en ataque. El húngaro tenía cuatro brazos y volaba sin complejos en todos los contraataques de su equipo (y no fueron pocos).

Al descanso, todo pintaba negro para el Iberostar. La diferencia en la valoración era escandalosa (50 por 18) al igual que la aportación desde el banquillo (24 puntos por 9) y el resultado se convirtió en una losa (41-29) que parecía imposible de levantar antes de que el último periodo se pusiera en marcha (72-50).

Del +24 al +4 en seis minutos

Un +22 que repartía protagonismo y curaba heridas. Kuric, tras quedarse sin minutos en los cuartos frente al Valencia, embocó sus dos primeros triples sin apenas sudar y Seraphin imponía su físico en la zona después de un estreno copero para olvidar (solo cuatro minutos). Hanga y Pangos mantenían el ritmo con el que acabaron contra los taronjas y Víctor Claver finalizaba inmaculado sin pisar la pista n un último cuarto donde se alcanzó la máxima: +24 (80-56). Luego llegaría el parcial 7-27, el miedo y el resoplido de alivio final. El Madrid o el Joventut esperan en la lucha por el trofeo

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